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La tercera jornada de La Muestra Syfy era, sin duda, una de las más esperadas. Un total de cinco películas se han proyectado a lo largo del día: la cinta de animación japonesa Wolf Children del estudio Chizu; la soporífera Twixt, dirigida por ni más ni menos que Francis Ford Coppola; Antiviral, la fantástica incursión de Brandon Cronenberg en el género que hizo famoso a  su padre, David Cronenberg; la esperadísima The Cabin in the Woods, cuyos problemas de distribución no han permitido que la disfrutásemos en nuestro país; y la alocada cinta japonesa sobre sushi asesino, Dead Sushi.

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Que la animación japonesa es la mejor del mundo es algo que ya sabemos y que no hace falta que recordemos. Que el Studio Ghibli es quién aporta a este país algunas de sus mejores joyas animadas, tampoco. Pero no toda la animación japonesa sale del estudio fundado por Hayao Miyazaki, y en ocasiones nos encontramos ante películas que aunque no tengan el sello de dicho estudio no tienen nada que enviarle. Este es el caso de Wolf Children, la película dirigida por Mamoru Hosoda que narra la historia de Hana, que cuando era poco más que una adolescente se enamoró de un hombre lobo. De esa relación nacieron dos hijos: Yuki y Ame, que nacieron también con la capacidad de convertirse en lobos. Tras la repentina muerte de su esposo, Hana decide mudarse al campo para así criar a sus hijos en un entorno tranquilo, donde sus extraordinarias facultades no sean descubiertas. Sin embargo, al crecer, Yuki y Ame deberán decidir si quieren vivir como humanos o como lobos. Mamoru Hosoda nos proporciona una cinta emotiva y sincera que pese a tratar un tema, como es el de los hombres lobo, consigue no caer en tópicos y realizar algo que no estamos acostumbrados a ver en películas de este tipo: la dificultad de estos seres de elegir una vida humana o una vida salvaje. Todo esto rodeado de una bonita historia en la que la familia, la naturaleza y sobre todo la necesidad de que los animales estén en libertad cobran un enorme protagonismo. Una proyección en la que el público ha guardado las ovaciones y los aplausos, quizás por el carácter melancólico de la cinta, para el final.

La tarde continuó con uno de los grandes nombres de la muestra: Francis Ford Coppola. El director estadounidense, como bien dijo Leticia Dolera en la presentación de la película, se sumerge de lleno en un género completamente desconocido para él, el cine de terror, con su última película: Twixt. Adaptación de un cuento escrito por el propio Coppola, nos cuenta la historia de un escritor de novelas de terror, intepretado por Val Kilmer, que llega a un pueblo que vive amedrentado por la presencia de un asesino en serie. Bajo este argumento, Coppola intenta reinventarse utilizando una historia surrealista de estética gótica cuyo máximo atractivo es ver lo mal que le han sentado los años a Val Kilmer. Sin ritmo, con una historia previsible y con unos personajes con los que es imposible empatizar, Coppola ha conseguido, con su incursión en el cine de terror, provocar los bostezos generalizados de la sala y llevarse algún tímido aplauso al final de la proyección. Aplausos que suponemos que han sido de consolación para uno de los directores que, aunque con grandes trabajos a sus espaldas, lleva mucho tiempo de capa caída.

Tras los bostezos, y más que probables siestas, que a más de uno nos provocó la película de Francis Ford Coppola, era el turno de ver la esperada ópera prima de Brandon Cronenberg: Antiviral. El hijo del aclamado director David Cronenberg debuta en el cine con una historia sobre un vendedor que trabaja para una clínica que se dedica a replicar enfermedades de famosos para el consumo público. Él se obsesionará tanto con una celebridad que se inyectará su enfermedad. Entonces deberá encontrar una cura antes de que el tiempo se agote. Influenciado claramente por el cine que su padre realizaba en las décadas de los 70 y 80, Brandon Cronenberg crea una atmósfera enfermiza y agobiante con la que atrapa al espectador durante todo el metraje. Manteniendo las distancias con la última película de su padre, Brandon Cronenberg nos muestra otro tipo de deshumanización del ser humano, una deshumanización provocada por un mundo donde los famosos han adquirido una importancia enfermiza, y donde las grandes compañías no dudan en aprovecharse de ello. Rodada con destreza y escrita con inteligencia, Antiviral ha arrancado grandes aplausos al final de su proyección y ha hecho que esperemos con ganas el próximo trabajo de su director. Sin ninguna duda, su padre puede estar orgulloso.

Continuaba la tarde con una de las sesiones más esperadas por el público asistente a esta edición de La Muestra, la sesión doble en la que se proyectaba el cortometraje Voice Over de Martín Roseti seguido de The Cabin in the Woods, la alabada cinta de Drew Goddard y cuyo guión firma el maestro de la fantasía y la ciencia ficción Joss Whedon. Prácticamente ninguna pega se le puede poner a estas dos obras que han cautivado al público asistente, empezando con uno de los cortometrajes más notables del año, Voice Over, que nos sitúa en tres breves episodios en los que el personaje protagonista experimenta sus últimos y agónicos minutos de vida. Un excelente trabajo tras las cámaras por parte de Roseti acompañado de un encomiable trabajo de producción hacen que el espectador se vea sumergido de lleno (en ocasiones literalmente) en la sensación de agobio y desesperación que pretende transmitir. Tras la ovación recibida por parte del público daba comienzo la proyección de The Cabin in the Woods, que se quedó fuera del circuito comercial español en el último momento haciendo que todos los fans del género pusieran el grito en el cielo. Gracias a La Muestra hemos podido disfrutar en pantalla de cine de una de las películas más divertidas y atrevidas del año. El original argumento de este largometraje se ve reforzado por lo hilarante de su diseño de personajes y diálogos y remata con algunos giros de guión dignos de se recordados. Sin duda pelea por convertirse en la proyección más aplaudida de esta edición.

10 muestra SyfyFinalizaba la jornada por todo lo alto con Dead Sushi, una alocada comedia en tono gore sobre el ataque de una horda de sushi caníbal en una pensión japonesa. Tras el trabajo de dirección y guión de esta surrealista cinta se encuentra Noboru Iguchi, cuya filmografía está repleta de películas de este corte entre las que se encuentran títulos como Robo-geisha, The Machine Girl o su reciente fragmento para la famosa The ABCs of Death (concretamente la letra F). Dead Sushi no parte con ninguna pretensión más allá de volver loco al espectador y hacer que este estalle a carcajada limpia durante la mayor parte de su metraje gracias a un guión absurdo y los peores efectos especiales que uno pueda imaginar. Y vaya si lo consigue, a pesar del retraso acumulado la abarrotada sala 1 de los Cines Callao ha vitoreado la película en numerosas ocasiones propiciando el ambiente perfecto para el cierre de esta jornada.