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La supervivencia de la raza humana se ve amenazada por una invasión alienígena y Tom Cruise vuelve a ser (y ya van tres veces) el elegido para salvaguardar la continuidad de nuestra especie y plantar cara a unos extraterrestres que esta vez son una especie de arañas y monstruos gigantes que se comportan, como ocurría con los de El juego de Ender, como una colmena. La diferencia de Al filo del mañana y el resto del género está quizás en el toque de humor dado a un conglomerado de referencias a otros títulos que la convierten en una de las piezas más divertidas que ha dado la ciencia ficción en los últimos tiempos.

Dirigida por Doug Liman y basada en la novela gráfica de Hiroshi Sakurazaka titulada All You Need Is Kill, lo único que comparte con Oblivion es el protagonista y que los enemigos son los aliens. Más allá de ahí, resulta improductivo buscar más coincidencias. Sobre todo, porque si bien el argumento de Oblivion (anterior trabajo de Cruise) era interesante en su propuesta pero fallido en su desarrollo y resolución, Al filo del mañana da la impresión de ser mucho menos pretenciosa y mucho más entretenida, además de gozar de una estética y planteamiento de videojuego muy bien trabajados. Lo segundo, el entretenimiento, lo consigue merced a un Tom Cruise que se mete en la piel de un personaje al que no está acostumbrado, el de un cobarde.

alfilodelmanana

Cage es un relaciones públicas cuya agencia quiebra y que encuentra en ser el rostro visible del Ejército una mina de ingresos. No es un soldado más que de cara a la pantalla. Acusado de desertor y obligado a empotrarse con verdaderos valientes en una suerte de desembarco de Normandía con aliens, Cage mata casi por casualidad a un extraterrestre que al explotarle encima le dota de un curioso poder: cada vez que muere se reinicia el día del desembarco recordando todo lo sucedido antes.

Sí, es lo que les pasaba a Bill Murray en Atrapado en el tiempo o a Jake Gyllenhaal en Código fuente. El primero se veía obligado a vivir una y otra vez el Día de la marmota y el segundo a revivir los minutos antes de un atentado en un tren. A Cruise, la habilidad que le acaba de caer del cielo le concede la oportunidad de comportarse como un valiente y salvar a la Humanidad. Sólo tiene que descubrir cómo hacerlo. Un cobarde ya no lo es tanto si sabe que si muere podrá volver a empezar como si se estuviese en un videojuego que te obliga a volver a la primera pantalla cada vez que un alien te aniquila.

Y ese es, en resumen, el argumento de Al filo del mañana. Una película que tiene un poco de aquí y de allí (Atrapado en el tiempo, Código fuente, cualquiera de aliens…) dando como resultado una de ciencia ficción con muchísima acción, mucho humor y un poco de amor. De esto último, lo justo para no eclipsar la aventura, que es lo que realmente importa y que fue en lo que falló Oblivion. Cruise, un actor capaz de reírse de sí mismo como pocos (ahí están Rock of Ages o Tropic Thunder para demostrarlo), consigue dotar de cierto toque cómico a Cage que se agradece. Dándole la réplica, una Emily Blunt muy cañera que no se lo va a poner nada fácil.

Fotos: Warner Bros. Pictures