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Ante la ausencia este año de ninguna gran producción de época, que habitualmente ofrecen mejores oportunidades para el lucimiento del equipo de arte, compiten por el Goya una cinta retrofuturista y crepuscular (Autómata), una superproducción (dentro de los parámetros nacionales) de ambiente contemporáneo (El niño), un thriller oscuro en una zona llena de luz (La isla mínima) y una película de animación que ensancha el tebeo del que parte (Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo).

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Patrick Salvador por Autómata

En su segunda película, el director Gabe Ibáñez recurre a Patrick Salvador para la dirección artística. Desde que rodaran juntos Hierro, en 2009, Salvador ha trabajado más en publicidad que en cine, donde ha firmado eso sí una de las sagas más taquilleras del cine español: Tres metros sobre el cielo / Tengo ganas de ti. Ninguna de ellas guarda relación con el trabajo que ha desarrollado para Autómata, para la que ha recreado un futuro distópico tirando de una estética retro, en la línea de lo propuesto por otras cintas de ciencia ficción de los últimos años como Moon, aunque en este caso el ambiente resulta buscadamente sucio, cutre y apocalíptico. Es un trabajo minucioso e inteligente cuyo éxito no sólo radica en el resultado sino también en la maximización de los recursos a su alcance. Sería el justo vencedor de esta categoría.

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Antón Laguna por El niño

Muchas veces se dice que los mejores trabajos son aquellos imperceptibles para el espectador. Bien puede ser este el caso de Antón Laguna, que reicbe con El niño su tercera nominación al Goya tras Celda 211 y No habrá paz para los malvados. En la nueva película de Daniel Monzón, el director de arte tenía el reto –compartido con el director de fotografía- de dar verosimilitud y homogeneidad a espacios tan distantes como Algeciras, el Cabo de Gata y Gran Canaria y lograr que crearan entre sí el mundo en el que se mueve el protagonista y sus perseguidores. Por ejemplo, en la islas Canarias se recrearon espacios tan dispares como el paso fronterizo de Ceuta o el piso de Bárbara Lennie, mientras que en Almería se rodaron las persecuciones marítimas que en el universo de la película transcurren frente a Tarifa. Una labor de encaje de bolillos y adaptación de las localizaciones que nos tememos no luzca lo suficiente para alzarse con el premio.

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Pepe Domínguez por La isla mínima

Aunque las imágenes más poderosas de La isla mínima sean los parajes naturales de las marismas del Guadalquivir -o, mejor, precisamente por ello- el equipo de arte la película tuvo que redoblar esfuerzos para que el resto de los elementos aportaran no tanto la época de los acontecimientos como el carácter extrañamente oscuro en una zona del mundo caracterizada por su luminosidad. Pepe Domínguez, que viene trabajando con Alberto Rodríguez desde After y que ya logró otra nominación a los Goya con Grupo 7, ha hecho un trabajo extraordinario para recrear una época no tan lejana como la Transición española en –y aquí la doble dificultad- un pueblo perdido del sur de Andalucía. Todos los espacios donde transcurre la cinta, desde ese nada apetecible hostal hasta la inquietante habitación que parece ser el lugar del crimen pasando por la pobre cabaña donde viven los padres de una de las víctimas. Un esfuerzo considerable que bien puede rivalizar con el retrofuturismo de Autómata.

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Víctor Monigote por Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo

Es muy curioso y alegra ver una cinta de animación candidata a un premio habitualmente reservado a las películas de imagen real para las que se adecúan localizaciones o se construyen decorados. En un largometraje de animación se hace lo mismo sólo que dibujando en vez de fabricando, así que el trabajo de Víctor Monigote ha sido ingente. En esta fidelísima adaptación de los tebeos de Ibáñez no sólo había que recrear espacios familiares como el cuartel general de la T.I.A. o el despacho del Súper sino dotar de profundidad al resto de la ciudad, que en los cómics se resuelve a penas con un skyline y aquí hay que desarrollar homogéneamente así como imaginar cómo serían lugares como la casa de Gran Hermano o la casa futurista de un Filemón versión 007 si hubieran pasado por los lápices de su creador original.

Ganará: La isla mínima
Debería ganar: Autómata
Molaría que ganase: Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo