Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.

Como ocurre en la categoría de mejor director -no en vano tantas veces van a emparejadas indeleblemente-, el Oscar a la mejor película se debate entre la obra magna de Richard Linklater Boyhood y la reinvención de Alejandro González Iñárritu Birdman. Dos cintas personalísimas y, a la vez, universales que darán lustre a la historia de los Oscar. Tras ellas, no va mal situada la muy patriótica El francotirador de Clint Eastwood, mejor vista a aquel lado del charco, o El Gran Hotel Budapest, empatada a nueve nominaciones con Birdman. El cine británico parte esta vez con pocas opciones: ni The Imitation Game ni La teoría del todo están a la altura de sus rivales y sus opciones, por tanto, son pocas. El octavo pasajero es Whiplash, opera prima de Damien Chazelle, que figura en esta lista por derecho propio y que, aunque su victoria sea inimaginable, sería una digna ganadora.

os2015pelicula1

El francotirador

Clint Eastwood, Robert Lorenz, Andrew Lazar, Bradley Cooper y Peter Morgan, productores

El 2014 se presentaba como un gran año para el veterano director y actor Clint Eastwood que no daba signos de cansancio al anunciar dos títulos, el musical Jersey Boys y la cinta que nos ocupa, El francotirador. Si bien la primera le valió un tibio reconocimiento de crítica y aún más frío del público, la segunda se ha convertido ya en el mayor éxito comercial de toda su carrera (más de 300 millones sólo en la cartelera estadounidense, lo que la convierte en la película bélica más taquillera de la historia) y con la bendición de una parte de la crítica y de la propia Academia. A pesar de no haber estado demasiado presente en la temporada de premios por su estreno tardío, los gremios ya la tuvieron en cuenta y en la mañana de las nominaciones dio la campanada con seis opciones a premio. Sin embargo, no es esta la mejor película del aclamado director, ni siquiera está cerca, y las fuentes de controversia son evidentes. No hay ambigüedad en el relato, solamente un canto al héroe de guerra. No hay matices, apenas clarooscuros. Esto no es Zero Dark Thirty, mucho más estimable y poderosa en sus reflexiones. El cine como medio de propaganda es peligroso y no creemos que fuera la intención del maestro Eastwood, pero al intentar ser aparentemente fiel al relato se ha quedado en un terreno fangoso del que es difícil salir. Pese a todo, si hubiese que pensar en una posible tercera vía alternativa a Boyhood y Birdman probablemente, ante su robusto éxito, sería esta. Pero salvo sorpresa mayúscula El francotirador tendrá que conformarse con algún premio técnico. Como mucho. Luis Fernández

os2015pelicula2Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)

Alejandro G. Iñárritu, John Lesher y James W. Skotchdopole, productores

El cine de Alejandro González Iñárritu siempre ha sido muy doloroso, amargo y triste. Los dramas intensos son su punto fuerte. Pero cuando ya se le estaba empezando a ver demasiado el plumero, cuando Alfonso Cuarón había pasado a ser el mexicano por excelencia en Hollywood, el director de Amores perros se descuelga con una película divertidísima, negrísisma y arriesgadísima. La película se titula Birdman y no solo ha roto los esquemas de los académicos -que la han apoyado con nueve candidaturas a los Oscar incluyendo mejor película, dirección y actor- también ha conectado con los espectadores. Este tratado sobre la fama, el arte, el amor o el sacrificio funciona como un tiro. Es una película compleja, de ideas profundas y de reflexiones que no se pueden digerir sin masticar. Verla dos veces no es un capricho. Hay tres motivos básicos para que sea esta película y no otra la que se lleve el premio. El primero es el retrato del universo teatral: cuáles son las vivencias de los actores, sus preocupaciones o sus fobias. El segundo son las interpretaciones: no hay una mala. Desde el impresionante Michael Keaton hasta la excéntrica (ojos grandes) Emma Stone. Y el tercero es el plano secuencia con el que está contada toda la película. La pelea entre críticos sobre si este recurso es necesariamente narrativo o solo una virguería del realizador no debería exisitir. Gracias a este (falso) plano secuencia que Iñárritu tuvo que planificar minuciosamente la película se mantiene viva y los personajes entran y salen entre las distintas escenas de este filme sobre un célebre actor que un día interpretó a un superhéroe y que hoy ha decidido que basta ya, que va a coger el volante de su vida de nuevo. Pedro Moral

os2015pelicula3Boyhood (Momentos de una vida)

Richard Linklater y Cathleen Sutherland, productores

Tras las dos nominaciones conseguidas por Richard Linklater como guionista en 2005 y 2014 por Antes del atardecer y Antes del anochecer, dos tercios de una de las historias de amor mejor contadas y más recordadas de las últimas décadas, este año llegaba el momento de que Linklater sacara a relucir el titán que tenía escondido bajo el brazo. Boyhood, o “la película que se rodó en 12 años”, es este mastodóntico proyecto que, ya desde su concepción, es llamado a hacer historia en el séptimo arte. Y así ha sido. Gracias a Linklater hemos sido capaces de ser testigos de lo más simple y a la vez lo más complejo que podemos concebir como seres humanos, a través de la gran pantalla: la vida. Hemos visto crecer a Ellar Coltrane y a Lorelei Linklater, pasando de niños a adultos ante nuestros ojos en casi 180 minutos. Acompañados por una soberbia Patricia Arquette, madre de ambos y dueña y señora de una de las escenas más emotivas y descorazonadoras del cine de este año. Y todo esto, conseguido a través de la sencillez más profunda, de la buena mano de un genio como Linklater, que ya ha demostrado con creces su valía y quien bien merece que, por fin, este sea su año. Meryl Streep dijo recientemente que tras ver Boyhood, tuvo que estar varios días sin ver ninguna otra película “para poder procesarla”. Y esta es la magia de la cinta de Linklater: su conjunto, cómo uno sale del cine reflexionado sobre lo que acaba de ver, y es que no es hasta el final de su metraje cuando uno es consciente de que ha sido testigo de una obra maestra. A no ser que Birdman finalmente lo impida, Boyhood verá reconocida su relevancia llevándose la estatuilla a la mejor película del año. Rubén Miguélez

os2015pelicula4El Gran Hotel Budapest

Wes Anderson, Scott Rudin, Steven Rales y Jeremy Dawson, productores

Cuando se estrenó la película en febrero de 2014 en el Festival de Berlin, todo el mundo, a pesar de la buena acogida y las fabulosas críticas que obtuvo, dudaba que llegase a la carrera de premios con tanta fuerza. Wes Anderson es una de las voces más particulares del cine estadounidense, con una forma de contar historias que bebe tanto de la historia del cine como de las fuentes culturales más variadas y con un sentido visual que hace su narración mucho más potente cuando le sale bien. En el caso de El Gran Hotel Budapest, el cineasta nos hizo viajar al centro de Europa en los convulsos años de entreguerras para contar una historia de amor y amistad protagonizada por conserjes y botones de hotel en un ambiente voluntariamente decadente y con aire de opereta. El complejo mundo de Anderson funciona como un engranaje perfecto de narración, diseño, fotografía, música e interpretaciones, que convierte la película en una obra disfrutable al cien por cien, un placer para los sentidos, tanto que en algunos momentos hasta se huele. Aunque no tenga mucho que hacer frente a Birdman o Boyhood en la categoría, es uno de esos casos en los que se siente la magia del cine, una magia que sólo pide al espectador que se sumerja en ella y se deje llevar. María Pérez

os2015pelicula5The Imitation Game (Descifrando Enigma)

Nora Grossman, Ido Ostrowsky y Teddy Schwarzman, productores

Ninguneada en los Globos de Oro y también en los Bafta, nada hace pensar que su suerte vaya a cambiar en los Oscar. No será por falta de méritos. The Imitation Game es una gran película, un biopic que, teniendo entre manos una historia tan jugosa y llena de aristas como la de Alan Turing, decide centrarse en su faceta como genio matemático dejando a un lado (que no olvidada) la más personal de su biografía. Esa que le acabó costando la vida condenado a un duro tratamiento médico por su homosexualidad. En lugar de en eso, The Imitation Game pone el foco es su obsesión personal por descifrar Enigma, la máquina usada por los nazis para comunicarse y cuyo descifrado ayudó notablemente al triunfo de los aliados en la II Guerra Mundial. Una obsesión que responde a un primer amor que lo marcó para siempre y al que intenta honrar con cada paso que da. Todo contado con la ayuda de un eficaz (como siempre) Benedict Cumberbatch que se mueve al ritmo que marca una película bien narrada, con un ritmo in crescendo, en la que, a veces, los matices y lo que no se dice es más importante que lo que se dice. Pese al intenso esfuerzo de los Weinstein por traerla hasta aquí, poco puede hacer ya por imponerse en la recta final. M.J. Arias

os2015pelicula6Selma

Christian Colson, Oprah Winfrey, Dede Gardner y Jeremy Kleiner, productores

El caso de Selma, como muchos otros años atrás, es cuestión de cuota. Sin llegar a ser una gran película, pero tratando por otra parte un sonado y emotivo episodio de la historia racial de Estados Unidos, su presencia era prácticamente obligada. En este caso, y con solo dos categorías (canción, además de esta) es harto complicado que pueda siquiera tener opciones a dar la sorpresa. Su mera inclusión en esta categoría es la forma de la Academia de decir que son conscientes de su importancia. Pero desde luego, no es su noche. La película de Ava DuVernay, producida por Brad Pitt y Oprah Winfrey es, además, un mejorable ejercicio de retrato social e histórico que tiene su valía, únicamente, en la historia que traslada a la pantalla. Una historia que aquí en España nos pilla lejos, pero que allí en Estados Unidos agita conciencias por doquier. Así pues, su presencia esta mas que justificada, aunque su victoria, por méritos propios, esta mas que descartada. Pablo López

os2015pelicula7La teoría del todo

Tim Bevan, Eric Fellner, Lisa Bruce y Anthony McCarten, productores

Desde que se anunció el proyecto, y su reparto, muchos conjeturaban con que La teoría del todo, la película que narra a relación entre el célebre astrofísico Stephen Hawking y su primera mujer, Jane, en la época en que ambos lucharon contra la enfermedad degenerativa que postró al famoso científico en una silla de ruedas, sería una de las candidatas al Oscar de este año. Dicho y hecho, la película dirigida por James Marsh ha conseguido cinco nominaciones a los Oscar. Pese a que a estas alturas la estatuilla parece cosa de dos (Birdman y Boyhood) la nominación a La teoría del todo no supone ninguna sorpresa teniendo en cuenta el corte clásico que posee la cinta. Obviando a lo académica que es la cinta y lo poco que se arriesga entrado en muchas de las multitudes de capas que tiene, Marsh ha dirigido una película cuya nominación, aunque esperada, es más que merecida. Además, teniendo en cuenta que parte como favorita en varias categorías (actor protagonista, música), la Academia va a sentir como bien recompensada las virtudes de este título, quedando así con muy poquitas opciones para la victoria final. Roberto Bra

os2015pelicula8Whiplash

Jason Blum, Helen Estabrook y David Lancaster, productores

Este año la Academia se ha lazando a abrazar el talento de nuevas generaciones de cineastas. No es que Iñárritu, Linklater o Wes Anderson sean unos recién llegados, pero de entre los ocho nominados a la mejor película del año tan sólo hay un veterano: Clint Eastwood. El más joven de todos ellos es Damien Chazelle cuya opera prima Whiplash compite nada menos que en la categoría reina. Y aunque la Academia no ha tenido la generosidad o el valor de incorporarle también en el quinteto de mejores directores, su presencia aquí y en otros cuatro apartados (actor de reparto, guión, montaje y sonido) es muy aprecible. Basada en su cortometraje del mismo título, cuenta la colisión entre un estudiante de batería y el psicópata que tiene por maestro. O lo que es lo mismo, el hombre enfrentado a la presión del entorno y las expectativas que le empujan a afrontar un terrible dilema: superarse o fracasar. Sin medias tintas ni remedio. Chazelle capta a la perfección esta terrible agonía de la sociedad occidental, haciéndola resonar a golpe de baqueta, gestos secos y frases crípticas. Sin duda, una de las mejores películas de este año que, en cambio, tiene complicado ganar el Oscar. Importa poco porque Damien Chazelle lo ha logrado: Whiplash está, definitivamente, in our tempo. Y que sean muchas más. Fernando de Luis-Orueta

Ganará: Boyhood
Debería ganar: Whiplash
Molaría que ganara: Whiplash