Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.

En un año de propuestas estéticas tan personales como la de Moonlight o Jackie, que cuentan con las estupendas partituras de Nicholas Britell y Mica Levi, el caballo ganador es el joven talento Justin Hurwitz, el compañero de sueños de Damien Chazelle. Notables son los trabajos de Dustin O’Halloran y Volker Bertelmann para Lion y, ay, la música que ha compuesto para Passengers el que se ha convertido ya en nominado perenne en esta categoría, Thomas Newman. Se echa en falta a Jóhann Jóhannsson, descalificada la candidatura de La llegada por el uso de un tema ya existente de otro autor.

Mica Levi por Jackie


Difícil tarea es poner banda sonora a la pena sin caer en el patetismo o la exageración. Pero a la líder de Micachu & the Shapes le interesan las composiciones retorcidas: de ninguna manera se iba a quedar en la superficie. La combinación de la compostura propia de una primera dama y el trauma que provoca presenciar el asesinato de la persona amada son los dos pilares de la música de Jackie. Mica Levi (primera nominación) retuerce el sonido en una maniobra que afecta a toda la partitura, algo que consigue ralentizando el tempo al tocar. El efecto resultante es el de estar planeando continuamente, un descenso entre lo dichoso y lo sombrío. Al contrario de lo que ocurrió con la música que creó para Under The Skin, Levi compuso la música tan solo con la imagen de Jackie Kennedy en mente, sin haber visto la película de Larraín, que estaba todavía sin montar y, de hecho, al director le ayudó que ella le hiciese llegar sus composiciones para dar con el tono del filme.

Justin Hurwitz por La ciudad de las estrellas (La La Land)


Mucho se está hablando de la proeza de Damien Chazelle y de la tenacidad con la que ha sacado adelante un proyecto por el que antes de Whiplash nadie se atrevió a apostar. Pero ni Whiplash ni La La Land serían lo que son sin la inteligencia de Justin Hurwitz (primeras tres nominaciones), fiel escudero de Chazelle. ‘Mia and Sebastian’s Theme’ contiene el leitmotiv instrumental que se repite en los momentos clave. Es el tema que une a la pareja, su ‘Come What May’. Cuenta Hurtitz que esa fue la primera composición, y que una vez la tuvo, fue impregnando todo lo que llegó a continuación. Su empeño en orquestar toda la película él mismo tenía como finalidad que el resultado fuese homogéneo, que tuviese una unidad. Se inspiró, dice, en la partitura de Michel Legrand para Los paraguas de Cherburgo, y para el diálogo musical de la escena del planetario, su referencia fueron Fred Astaire y Ginger Rogers. Todo el jazz que suena en la película, excepto Thelonious Monk en el coche de Sebastian, es composición suya. También el de esa cita interrumpida por John Legend. Mención especial merecen esos ocho minutos finales que recuperan y reconstruyen cada momento de la relación con nuevos giros en la melodía y con una instrumentación distinta. Cuenta Justin Hurwitz que compuso este epílogo antes de rodar la secuencia y, una vez estuvo montada, prácticamente lo tuvo que volver a componer para ajustar los tiempos a lo que vemos en pantalla en ese epílogo de ensoñación final. Como ya se encargaron de demostrar en Whiplash y antes en Guy and Madeline on a Park Bench, Chazelle y Hurwitz, estos dos amigos locos por el jazz, siguen siendo dos soñadores que, quizá sin saberlo, han parido un clásico.

Dustin O’Halloran y Hauschka por Lion


Dos compositores para una película partida en dos mitades. Eso pensó Garth Davis que necesitaría y por eso llamó a Volker Bertelmann (que trabaja bajo el nombre artístico de Hauschka) y Dustin O’Halloran y  (primeras nominaciones), dos grandes pianistas con estilos que encajarían con la India y Australia respectivamente. Esa era la teoría. Sin embargo, en la práctica ambos colaboraron en las dos partes. Una vez vieron la película, compusieron a partir de las imágenes una partitura que sostuviese esa emoción que ya estaba ahí, que tiñese cada momento del color que la historia pedía. En Lion no hay orquesta: los protagonistas son el piano y el piano preparado. Hay un motivo principal recurrente que tiene una de esas estructuras que crecen y nunca se resuelven, una estructura que, dicen O’Halloran y Bertelmann, podría durar para siempre. Es una proyección sonora del viaje de Saroo, una historia sin final, o una en la que el final es un nuevo principio.

Nicholas Brittel por Moonlight


Juan sujeta a Chiron por debajo de la espalda: le está enseñando a nadar. No es su hijo, pero las lecciones vitales que el niño aprenderá de él quedarán grabadas a fuego para siempre. Como queda grabado en la mente del espectador ese momento gracias, en gran parte, a ese violín acompañado por una pequeña orquesta llamado ‘The Middle of the World’. Cada secuencia, cada plano en Moonlight es poesía, y esta máxima parece haber seguido Nicholas Brittel (primera nominación) a la hora de crear la partitura de la película. El piano y el violín son los protagonistas durante los tres episodios que tiene la película, a veces incluso por encima de la imagen. Según avanza la vida de Chiron, Brittel hace evolucionar la melodía con la técnica de remezcla chopping and screwing, muy empleada en el hip hop del sur de Estados Unidos y de la que Barry Jenkins es amante. Con ello hace que el sonido sea más lento y más profundo. Delicado, tenso e inestable son tres adjetivos que ayudan a describir este trabajo de Britell, muy superior a sus composiciones para La gran apuesta y 12 años de esclavitud. Sin duda, si no fuese La La Land, sería -o debería ser- Moonlight.

Thomas Newman por Passengers


A estas alturas nos empezamos a plantear seriamente si Thomas Newman (14 nominaciones) volverá a asistir a la ceremonia de los Oscar o le regalará la invitación a su cuñado. Como siempre, su música es sinónimo de calidad, y esto se aplica también a Passengers, incluso si por momentos recuerda a obras previas del autor. Que la de Newman sea una de las dos únicas nominaciones de Passengers (la otra es mejor diseño de producción) no hace sino restarle posibilidades a su candidatura. Irá, como pasó el año pasado con El puente de los espías y hace dos con Al encuentro de Mr. Banks, a aplaudir.

Ganará: Justin Hurwitz por La ciudad de las estrellas (La La Land)
Debería ganar: Justin Hurwitz por La ciudad de las estrellas (La La Land)
Molaría que ganara: Justin Hurwitz por La ciudad de las estrellas (La La Land)