Colleen Atwood  y Sandy Powell se enfrentan un año más en el duelo por el premio al mejor diseño de vestuario en una edición en la que tendrán como rivales también a la infalible Jenny Beavan, a la colaboradora habitual de los Coen Mary Zophres, y a la novata Antonella Cannarozzi. Dos películas de fantasía (Alicia en el País de las MaravillasThe Tempest), dos cintas de época (El discurso del ReyValor de ley) y una producción rabiosamente contemporánea (Io sono l’amore) compiten por un premio que valora tanto la creatividad como los diseños como su adecuación a los fines narrativos de la película.

OSCATLÓN 2010: Vestuario

Colleen Atwood por Alicia en el País de la Maravillas

Una verdadera leyenda del vestuario cinematográfico, Colleen Atwood comenzó a trabajar con Tim Burton en Eduardo Manostijeras y, desde entonces, ha colaborado en prácticamente todas sus películas. Alicia en el País de las Maravillas es, sin duda, una de sus creaciones más ambiciosas y complejas. La posibilidad de crear desde cero el vestuario de un mundo que desafía las leyes de la lógica ha permitido a Atwood experimentar con volúmenes, formas, colores y materiales. Quizás sin quererlo, Alicia en el País de las Maravillas es un compendio de influencias estéticas de lo más dispares: los elementos clásicamente victorianos se combinan con piezas conceptuales que podrían haber estado firmadas por Alexander McQueen, por Vivienne Westwood o por Rei Kawakubo. Sin duda, es uno de los trabajos más sólidos de los que se presentan, y contribuye de manera notable a la magia visual de la película. El año pasado Colleen Atwood se quedó sin premio (estaba nominada por Nine) y posiblemente ésta sea su gran oportunidad.
OSCATLÓN 2010: Vestuario

Antonella Cannarozzi por Io sono l’amore (Yo soy el amor)

La película más fashionable de 2010 cuenta con un vestuario fascinante dirigido por Antonella Cannarozzi y materializado en diseños de Jil Sander y Fendi que retratan a la perfección la elegancia italiana de una familia de la alta burguesía milanesa. Partiendo de una estética minimalista, el color, la geometría y la ostentación en tejidos y estampados cobran un enorme protagonismo, especialmente en el personaje protagonista interpretado por Tilda Swinton, que muestra diseños verdaderamente exquisitos. Así ocurre también con la sastrería que visten los hombres de la familia, máximo exponente de la proverbial pulcritud de esta clase social. Los conflictos internos, la diferencia de clases o las contradicciones de los personajes se traducen en un vestuario que funciona como hilo vertebrador de la narrativa.
OSCATLÓN 2010: Vestuario

Jenny Beavan por El discurso del rey

La gran favorita en las nominaciones de este año cuenta con una firme candidatura a mejor vestuario gracias al impecable trabajo de Jenny Beavan, que es toda una institución en el mundo cinematográfico británico y que ha firmado, por ejemplo, los vestuarios de varias películas de James Ivory. En El discurso del rey, Beavan da forma a una época de manera exquisita, prestando una especial atención a la sastrería masculina y a un concepto de la elegancia altamente codificado. Por otro lado, caracteriza a los personajes a través de su ropa, que simboliza diferencias sociales y mundos aparte. En el que sea quizás el trabajo más correcto y ortodoxo de los que compiten este año, Jenny Beavan crea un vestuario de época memorable y altamente significativo en el desarrollo del film.
OSCATLÓN 2010: Vestuario

Tandy Powell por The Tempest

La ganadora del Oscar (el tercero de su carrera) el año pasado por su trabajo en La reina Victoria se aleja esta vez de su habitual academicismo para firmar uno de los vestuarios más interesantes y arriesgados de la temporada, una especie de mezcla imposible entre El señor de los anillos, Blade Runner, Thierry Mugler y Alexander Wang: en The Tempest, la estética renacentista convive con el punk, los trajes isabelinos adquieren cremalleras, tachuelas y cuero, e incluso el grunge campa a sus anchas. Powell ha creado uno de esos vestuarios que hacen historia, unos diseños que, de haber tenido mejor fortuna la película, se habrían convertido en iconos inmediatamente. Piezas como la capa de piezas de plástico que luce el personaje de Helen Mirren al principio de la película deberían bastar para llamar la atención, una vez más, sobre el talento de Powell. La fantasía convive con verdaderos delirios creativos y con toques enormemente contemporáneos en un trabajo que bebe de la iconoclastia y que está más cerca de la moda que del cine.
OSCATLÓN 2010: Vestuario

Mary Zophres por True Grit (Valor de ley)

Mary Zophres es una colaboradora habitual de los Coen y, con True Grit, recibe su primera nominación a los Oscar. Para este trabajo, ha intentado huir de la referencia obvia (el western clásico y el filme de 1969) y ha llevado a cabo una investigación en archivos fotográficos y en grabados de la época para intentar, una vez más, dar un aire nuevo al cine del Oeste. Uno de sus mayores aciertos es, sin duda, huir de un aspecto genérico y estereotipado a través de un estudio profundo del vestuario de cada personaje; todos los papeles están definidos por su indumentaria, y cada elemento es original (por ejemplo, apenas hay dos sombreros iguales). La excelente labor que ha llevado a cabo a la hora de envejecer las prendas es otro punto muy a tener en cuenta.
Ganará: Alicia en el País de las Maravillas

Debería ganar: Alicia en el País de las Maravillas