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Estamos ante uno de las pocas ediciones de los Oscar en que la divergencia de los premios a la mejor película y mejor director es una hipótesis probable. La Academia tiene ante sí una ocasión largamente buscada: premiar a David Fincher, uno de los directores que han sacado lustre al nombre de Hollywood en la última década. Frente a él, el realizador de la favorita y ganador del DGA, Tom Hooper; el cada vez más admirado David O. Russell; el peculiar –en el mejor sentido- Darren Aronofsky; y los ya varias veces oscarizados hermanos Coen.

OSCATLÓN 2010: Dirección

Darren Aronofsky por
Cisne negro

María Pérez
La búsqueda de la perfección artística es uno de los temas presentes en la historia desde que el arte es arte, y existe reflexión sobre lo que supone el proceso creativo. Casi todos los autores (y ahora me refiero al mundo cinematográfico) han tocado, aunque haya sido tangencialmente, este asunto, con mayor o menor éxito, y la tentación de hacerlo es grande. Ahora le ha llegado el turno a Darren Aronofsky, ese director con una visión estética clarísima, aunque a veces se pierda en bosques llenos de maleza. Para contar la historia de esta joven bailarina que se obsesiona con cruzar el límite que separa el dominio técnico de la creación artística completa, con emociones y pasiones, hasta llegar al borde de la locura y caer de lleno en ella, Aronofsky echa mano todos los recursos narrativos y visuales, hasta de los del cine de terror (que son los que a lo mejor pueden haber jugado en su contra en el momento de las votaciones), y fabrica una película sorprendente, estimulante, estupefaciente y sobrecogedora que a pocos deja fríos y a muchos nos apasiona.
OSCATLÓN 2010: Dirección

Ethan Coen y Joel Coen por Valor de ley (True Grit)

Samuel Pérez
Los Coen se nos están haciendo mayores y se nota. Lo que no quiere decir que su cine pase a ser más aburrido o menos interesante. Pero hay que admitir que atrás quedaron la socarronería de Arizona Baby o la mala baba de Fargo. Aunque algo de cinismo conservan a la hora de ambientar su película más familiar y humanista en medio del salvaje y despiadado Viejo Oeste. Cogiendo un material algo manoseado ya, se marcan un peliculón de los de siempre: con risas (el regateo entre Mattie y el vendedor de caballos, impagable), emoción (el ataque a la cabaña) y lágrimas (el agridulce final). Apoyados en un reparto portentoso del que saben exprimir todo el potencial, construyen un nuevo clásico instantáneo del western, que sabe combinar crudeza y amabilidad y que ha conquistado, merecidamente, a todo tipo de espectadores.
OSCATLÓN 2010: Dirección

David Fincher por
La red social

Pablo López
Con esta La red social, David Fincher reafirma, una vez más, ser uno de los grandes cronistas de la sociedad actual. Su temple, su pulso, y su capacidad para crear hipnóticos universos y atmósferas en historias aparentemente más simples y menos aparatosas como la que nos ocupa son marca de la casa de un autor que desde Alien 3, allá por 1992, lleva fascinando y revolucionando el panorama cinematográfico con el mas difícil todavía. Fue candidato al Oscar, BAFTA y Globo de Oro en 2008 por El curioso caso de Benjamin Button, pero se quedo a las puertas en los tres casos. Este año ha repetido candidaturas en los tres premios por La red social, saliendo victorioso en los dos que ya se han entregado (Globos de Oro y BAFTA). Si nada se tuerce, está claro que esta será la gran noche de David Fincher.
OSCATLÓN 2010: Dirección

Tom Hooper por
El discurso del rey

Jesús Rubio
Prácticamente un desconocido para la industria, Tom Hooper representa en su categoría al oficio frente al autor, un cineasta anónimo que deja fluir las secuencias sin apenas interponer huellas personales en el camino.  Con una importante y depurada evolución del cine british más oscarizable, Hooper consigue por momentos en El discurso del rey romper el corsé inglés con su planificación angular e intrusiva, coreografiada con precisión de relojero alrededor de un elenco inspirado como pocos. Esa forma de hacer memorable lo que antes era mera corrección estilística bien merecería la atención de los académicos, al menos si sobre ellos planea una idea con no pocos argumentos: es posible que no se vuelva a repetir.
OSCATLÓN 2010: Dirección

David O. Russell por
The Figther

Fernando de Luis-Orueta
La corta y muy reputada carrera de David O. Russell recibe su primer espaldarazo oficial con esta nominación al Oscar. Ya lo estuvo rondando con Tres reyes, aunque al final su atrevida cinta sobre la invasión de Irak se quedó fuera. Lo logra ahora con un clásico del cine estadounidense: la historia de un boxeador. La inteligente vuelta de tuerca de Russell es partir de un documental de la HBO y reconstruir la vida de esos dos hermanos, cada uno a un lado de la delgada frontera de la marginalidad. El lenguaje de Russell es radical y vigoroso, lo que se adapta a las mil maravillas a The Fighter. Su cámara se mete en la vida de esta familia confundiéndose con la cámara de HBO, logrando una verosimilitud sobria y espeluznante. En este primer asalto tiene complicado llevarse la estatuilla pero a buen seguro volverá a intentarlo.
Ganará: David Fincher por La red social

Debería ganar: David Fincher por La red social