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El pasado día 10 de Mayo se estrenó El impostor, la sorprendente historia de un joven francés que suplanta la identidad del hijo de una familia texana que lleva tres años desaparecido. La cinta supone la primera incursión de Bart Layton en el largometraje de género documental, que le ha reportado el premio BAFTA al mejor debut, así como premios a mejor documental de algunas asociaciones de críticos. La cinta ya pasó por la sección Perlas del Festival de San Sebastián celebrado en Septiembre del pasado año, donde pudimos hablar con Layton.

¿Cómo cae en tus manos esta historia para hacer la película?

En un principio leí un artículo sobre él porque antes de la historia narrada en la película era conocido en Francia. Le llamaron “El camaleón” porque tenía fama de haber pasado como un niño abandonado, en un orfanato… y parecía que no había motivos económicos, él solo quería acceso a los sistemas sociales como orfanatos, centros juveniles donde podía quedarse, y eso me fascinaba un poco, quería saber más de la psicología del muchacho. Por eso empecé a buscar más información y a investigar un poco. Encontré un artículo en un periódico inglés y otro en The New Yorker Magazine que eran muy completos y que incluían detalles de este episodio en donde él usurpó la identidad de un niño que llevaba 4 años desaparecido, y había dos preguntas que me planteaba: la primera era “¿qué tipo de persona sería capaz de hacer algo así?” y la otra era “¿qué tipo de familia podría ser capaz de aceptarlo, de ser víctima de este impostor?” Esas dos preguntas fueron el inicio de la película.

En el documental, la familia rememora toda su historia con ‘El impostor’ en primera persona… y eso puede llegar a ser doloroso para ellos, ¿hubo algún tipo de contrariedad por parte de la familia a la hora de aceptar participar en el proyecto?

Sí, sí… bueno, al principio no lo querían hacer, porque habían tenido unos encuentros negativos con la prensa, en el sentido de que habían participado en algunas entrevistas y pensaron que salieron mal, porque habían sido criticados… ¿qué clase de familia podría no conocer a su propio hijo?. Pero a la vez también creo que realmente querían tener la oportunidad de contar su versión de la historia, y eso es lo único que quería yo, que ellos me contaran su lado de la historia y que las versiones diferentes de los hechos expuestas en el documental presentaran una oportunidad de construir una forma de documental diferente.

Y a la hora de contactar con Frederick, “el impostor”, ¿se prestó a participar?

Sí, también. Como se puede ver en el documental, no es un hombre tímido, precisamente, entonces no fue tan difícil de convencer, porque es una persona que le gusta la atención. Quizás confunda la atención con el cariño, creo que ese es uno de sus problemas, básicamente. Él quería hacer algo, y nosotros lo llevamos a Londres, donde pasamos un día hablando de la posibilidad de hacer una película. Yo aún no sabía exactamente qué tipo de proyecto quería hacer, al principio pensaba que posiblemente sería una película sobre él, pero rápidamente me di cuenta de que la historia no era suya… me imagino que a él le gustará pensar que es suya, pero realmente no, él simplemente era una puerta de entrada a una historia más grande.

¿Hubo algún tipo de contacto entre él y la familia durante el proceso de elaboración?

No. Ya no se hablan.

Y respecto a las otras historias de Frederick que se mencionan en la película, ¿el proyecto siempre fue sobre ésta en concreto o tanteaste alguna otra?

La mayoría de las otras historias no tenían tanta fuerza, eran básicamente una situación en donde él había inventado una identidad falsa. En este caso había suplantado a otra persona, y claro, era el único caso en el que había convencido a toda una familia una familia de que era su hijo. Si fuera una historia de ficción nunca la hubiera creído.

¿En algún momento pensaste que podías haber hecho una película de ficción en lugar de un documental?

Sí, mucha gente me ha preguntado por qué no quería hacerlo como ficción… pero la cosa más alucinante, es el hecho de que es real, ha ocurrido en el mundo real, y yo no quería perder eso, porque hoy si entras en el cine, aunque leas “basado sobre una historia real”, si es una película de ficción ya estás dispuesto a creer cualquier mundo que te presenten, donde uno puede puede hacer cualquier cosa… pero en la realidad a veces hay límites, y en este caso no había, era un caso tan extraordinario que yo pensaba que era importante preservar la verdad y las personas que realmente han experimentado esta experiencia.. te cuentan la historia y tú abres lo ojos. Posiblemente cambie tu idea de lo que es posible y de hasta qué punto los seres humanos pueden convencerse de una cosa que inimaginable. En definitiva, El impostor tenía que ser documental, porque si fuera ficción no lo creería nadie.

En el proceso de documentación, y a la hora de plasmar esa información en la película, ¿te has basado más en publicaciones, informes judiciales o cualquier información escrita preexistente o directamente has preguntado a los responsables?

Hemos leído todo lo que podíamos y había mucha, mucha información. Hemos tenido acceso a los archivos policiales del caso, y también a los del FBI. Ha sido muy interesante, yo no podía creer que hubiera ocurrido, pero por mucho que leas, al final nada puede prepararte para la experiencia de sentarte frente a una persona y que te cuente una historia tan increíble.

¿Tienes alguna idea de cómo será tu próximo proyecto? ¿Seguirás por los caminos del documental, o será ficción?

Bueno, intentaré las dos cosas.. en este momento he encontrado otra historia que también es de ese tipo, de las que si no te dicen que son verdad, no creerías, también tuvo lugar en EEUU, como todas las historias extrañas [risas]. Va a ser una mezcla entre documental y ficción, parecido a El Impostor pero más real todavía. Creo que cuando pasa una historia tan rara es importante mantener en el espectador la idea de que esto verdaderamente ha pasado. Aquí en España hay mucha gente que piensa que el documental esta falseado, pero no sé por qué… posiblemente porque es una historia tan, tan rara, que jamás creerían que pudo pasar en realidad.