Tras al Globo de Oro recibido el pasado domingo, muchos nos preguntamos qué postura tomará el gremio de compositores de la Academia con respecto a esta banda sonora. La música de A.R. Rahman infringe claramente las prerrogativas necesarias para competir por el Oscar a la mejor música. Veamos por qué debería ser apartada y repasemos algunos casos anteriores.

A. R. Rahman es uno de los compositores más aclamados en su país, la India. Su contribución al cine de Bollywood es incuestionable y ha trabajado en la composición de algunos scores para el cine americano de una sólida calidad como puede ser Elizabeth: La Edad Dorada. Entonces, ¿qué problema hay con Slumdog Millionaire?

En primer lugar, veamos cuál es la definición que hace la Academia de la categorías musicales. Según el grupo 16 del código normativo de la AMPAS existen tres apartados susceptibles de presentar nominaciones:
1. Partitura Original: “una partitura original es un importante cuerpo de música original que sirve de relieve dramático y está escrito específicamente para la película por el compositor”.
2. Canción Original: “música y letra escrita específicamente para la película”
3. Musical Original: “se compone de no menos de cinco canciones originales escritas por el mismo compositor o equipo de compositores y deben ser utilizadas como voz de fondo o ser interpretadas en la película. Un grupo arbitrario de canciones que no sean esenciales al argumento central de la historia de la película no serán consideradas como musical”. Esta categoría no se celebra por la práctica inexistencia de musicales originales que se llevan a la pantalla.
Hay que apuntar que la Academia, en parte,  debido a los Oscars que ganaba Menken a la Mejor partitura original por sus musicales de la Disney en los noventa, ha estado haciendo cambios hasta este año. Por tanto, algunos precedentes ya no son válidos con la reglamentación actualizada de la Academia.
slumdog_millionaire.jpgEl problema de Slumdog Millionaire es que es un conjunto de trece temas de los cuales sólo cinco podemos pasarlos como piezas de música instrumental ya que el resto son canciones originales. Incluso algunos de los temas no cantados son versiones instrumentales de canciones (Latika’s Theme/Dreams on Fire). Todas están compuestas por el mismo compositor menos dos temas: Paper Plans y el remix de este tema. Además de que trece temas son pocos y algunos de ellos son temas remezclados y por tanto repetidos, no estamos hablando de una música que esté compuesta específicamente para acompasar las escenas del filme. Es decir, la música no se adapta al filme sino que son canciones que “suenan” durante el metraje en ciertos pasajes.
La Academia establece una serie de normas para aceptar las partituras válidas para competir y otras para descalificarlas. Excluye expresamente del derecho de competir al Oscar las siguientes consideraciones:
1. que el compositor sea en realidad supervisor de la música
2. contribuciones parciales (p.e. un compositor no es responsable de la planificación general de la obra)
3. personas que han contribuido y que trabajan en la especulación
4. partituras marcadas por el uso de un seguimiento de otros temas o de música pre-existente. 
5. partituras afectadas por el uso excesivo de canciones. 
6. partituras resultantes de la música separada de varios autores.
Estas reglas han sido las causantes de la sangría de descalificaciones de los últimos años. Sin ir muy lejos, el año pasado la música de Jonny Greenwood para Pozos de Ambición fue rechazada por el Gremio ya que incumplía la norma número cuatro. Greenwood había compuesto 35 minutos de música original y 46 reutilizada de anteriores composiciones suyas. Este fraude le causó su descalificación. Encantada del oscarizado Alan Menken también fue apartada porque su partitura instrumental estaba demasiado basada en las melodías de las canciones (norma cinco). Otras partituras como El Aviador (que ganó el Globo de Oro) fueron prontamente rechazadas. Este mismo año, el Gremio (según la norma sexta) descalificó a El Caballero Oscuro para luego reconsiderar su decisión
Sin embargo, pese a la dura política de control y seguimiento de las partituras, el Gremio ha demostrado igualmente que incumple sus normas. La oscarizada partitura de Babel se coló en las nominaciones cuando por lo menos incumplía más de la mitad de las normas, ya que parte del trabajo de Santaolalla no se utilizaba en el filme y no era original. Fijaos en los títulos de crédito de Babel (2006) y luego os veis El Dilema (1999). Por no hablar de determinado material “basado” en canciones americanas “muy” conocidas. 

Por eso es importante que si la Academia descalifica algunos scores sea estricto con sus preceptos. Slumdog Millionaire incumple la norma cinco de lleno y también la seis. Por mucho menos la Academia ha rechazado partituras. Lo que preocupa es que el Gremio todavía no se haya pronunciado y pueda pasar lo de Babel. Las anteriores descalificaciones mencionadas se produjeron unos días antes de las candidaturas lo cual parece indicar que estamos todavía a tiempo de que la Academia anuncie su invalidez para competir. 
El Gremio de compositores pese a cometer algunos errores graves (nunca nominaron Eduardo Manostijeras) es de los comités que mejor selección hacen de sus nominados. Sin embargo, la incorporación cada año de miembros nuevos y jóvenes está contaminando esta afirmación y empezamos a ver una cierta ignorancia a la hora de nominar.
Hasta el propio A. R. Rahman ha declarado que tampoco se esforzó mucho en crear la música de Slumdog Millionaire y eso que el resultado es bastante bueno. Pero el Oscar es para la partitura original y la música de Rahman no es una partitura original sino que son canciones y por tanto, deben competir en el apartado de Canción Original. Nadie duda de que si al final el fraude es aceptado y Rahman es nominado probablemente ganará. Los actores como la prensa, que seguro no escuchan las bandas sonoras estarán más que contentos en premiar lo que es anti-reglamentario. Más le valdría a la Academia valorar otros esfuerzos como el de John Powell este año que se ha partido regalándonos excelentes partituras para el cine de animación.