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Únicamente tres de los contendientes del año pasado repiten en esta edición de los Emmy. Ellos son Jeff Daniels, cara visible del informativo de la noche en The Newsroom; Kevin Spacey, el hombre más poderoso del momento en House of Cards; y Jon Hamm, la semilla de Mad Men. Los académicos meten por primera vez en el sexteto a Liev Schreiber, nominado por la segunda temporada de Ray Donovan, e incorporan a los protagonistas de dos series estrenadas en los últimos meses: Bob Odenkirk y Kyle Chandler. Repasamos, por riguroso orden alfabético, las posibilidades de victoria de cada uno.

Kyle Chandler por Bloodline

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No ha tenido que pasar mucho tiempo para volver a ver a Kyle Chandler en esta categoría. El flamante ganador de 2011 por su trabajo en la elogiada Friday Night Lights compite esta vez por un papel que requiere un mayor esfuerzo actoral. El episodio de Blooline escogido por Chandler para los premios es ‘Chapter 12’, el mismo que ha enviado su hermano en la ficción de Netflix Ben Mendelsohn. Aunque no van a competir entre ellos, la noche de los Emmys será como una extensión de esa brutal escena acuática que ambos comparten. Lo que es probable es que cambien las tornas en el resultado de la pugna.

Jeff Daniels por The Newsroom

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El Will McAvoy de Aaron Sorkin se marca una tercera nominación por su trabajo en la tercera temporada de la ya desaparecida The Newsroom. Aplausos. Hurras Alegría. Parece que hace siglos pero han pasado sólo dos años desde que la Academia deciciera, para sorpresa de casi todos, premiar la interpretación de Jeff Daniels tras el estreno de la serie, y como no se puede decir que su despedida haya sido precisamente laureada, el compañero de Jim Carrey en Dos tontos muy tontos se puede sentir satisfecho con estar entre los seis finalistas. Con respecto a The Newsroom, aquí empiezan y terminan sus posibilidades de premio para ella. Ni siquiera ha habido paños calientes para Sam Waterson, aunque el hecho de que Daniels haya enviado a los Emmy el episodio ‘What Kind of Day Has It Been’ se puede entender como un guiño, un pequeño homenaje al personaje de Charlie. El mensaje, trillado pero efectivo, es que todos los que le rodean se han convertido en mejores profesionales y han crecido como personas gracias a él. Por lo demás, el tiempo dirá.

Jon Hamm por Mad Men

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Ha llegado el momento. Jon Hamm gasta su último cartucho -en realidad un cartucho doble, si contamos la nominación por sus apariciones en Unbreakable Kimmy Schmidt– y lo hace con ‘Person to Person’. Sí, ese episodio de Mad Men que provocó en el que escribe estas líneas lágrimas de tristeza y de euforia, todo al mismo tiempo. Hamm ha sabido dosificar la caída de su personaje, un creativo publicitario hecho a sí mismo cuyos valores éticos son, cuanto menos, cuestionables. Tenía que ser él. Su retiro, lejos de suponer su muerte, es el enésimo renacer del superviviente curtido en mil batallas. El espectador lo quiere y lo odia al mismo tiempo; los académicos lo adoran, como han demostrado al nominarle sistemáticamente cada año. ¿Se abrirán las aguas para sacar a Jon Hamm de la liga de los perdedores después de doce nominaciones como actor? Ojalá lo hagan.

Bob Odenkirk por Better Call Saul 

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Estamos ante un corredor de fondo con una carrera fraguada desde finales de los años ochenta como actor y guionista para televisión. Bob Odenkirk, que empezó asomando la cabeza en apariciones en Saturday Night Live, abraza ahora el éxito en la piel de Jimmy McGill, el mediático abogado que, sabemos, en algún momento no muy lejano se metamorfoseará en el mediático Saul Goodman. Mientras tanto, su pasado se nos presenta en el ‘spin-off’ Better Call Saul, titulado como el llamativo eslogan con el que se promociona prometiendo librar de la cárcel a los delincuentes en Breaking Bad. Pero McGill es un pícaro que todavía tiene mucho que aprender. Si vamos a lo concreto, en ‘Pimento’ -el episodio que Bob Odenkirk ha enviado a los Emmy- se le abren los ojos de golpe cuando después de unas intensivas jornadas de trabajo en el caso contra Sandpiper Crossing descubre que el ‘stopper’ de su carrera no es otro que su querido hermano. Esta es la primera vez que el actor opta a un Emmy por una interpretación, aunque hace más de dos décadas ganó dos estatuillas compartidas: una de ellas con el equipo de guionistas de The Ben Stiller Show y la otra con el de Saturday Night Live. Hay quien lo da como favorito; nosotros preferimos la cautela. Jimmy McGill debe superar esta fase a medio camino entre Erin BrockovichThe Good Wife para volar por su cuenta.

Liev Schreiber por Ray Donovan

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Que Ray Donovan -la serie- no es para los académicos santo de su devoción no es nada nuevo. La única candidatura para la serie del canal Showtime en 2014 la consiguió Jon Voight, padre de Angelina Jolie en la vida real y de Schreiber en la ficción, y esta vez es el protagonista el que está nominado a mejor actor de drama. No hay más. Sorpende, pues, que el vacío dejado por Matthew McConaughey, Woody Harrelson y Bryan Cranston no lo ocupen Clive Owen o Dominic West, cuyos personajes en The Knick y The Affair son bastante más complejos. Claro que estas han gustado todavía menos a los Emmy. El caso es que Liev Schreiber, que no optaba al galardón desde 1999 -lo hizo por interpretar a Orson Welles en el telefilm RKO 281)- ha elegido competir con el episodio ‘Walk This Way’, un estallido de conflictos familiares en el que este macho alfa termina perdiendo por completo el control de la situación. Un desmadre más o menos equivalente al que suele ocurrir en las reuniones navideñas pero trasladado a una fiesta de cumpleaños en un casoplón en Los Ángeles, vamos. Progresa adecuadamente el marido de Naomi Watts.

Kevin Spacey por House of Cards

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‘Chapter 32’ es, sin discusión, el mejor capítulo de la tercera tanda de episodios de House of Cards. Puede que incluso de toda la serie. Por eso se explica que tanto Robin Wright como Kevin Spacey hayan pensado que era su carta ganadora de cara a los premios. Una cárcel rusa, un conflicto internacional que toca directamente el tema de los derechos LGTBI, una conversación trascendental en la celda seguida de un suicidio. Un puñetazo de Claire, embajadora antes que primera dama, en la mesa. El tono de las palabras que se dedican los cónyuges del matrimonio Underwood pasa a partir de esa impactante rueda de prensa de la suavidad al ataque más directo. Ellos lo estaban deseando y nosotros agradecemos el giro. Sobresaliente. Esta es la cuarta nominación a los Emmy para Spacey, un animal en escena al que imaginamos perfectamente recogiendo el premio la semana que viene.

Ganará: Jon Hamm por Mad Men
Debería ganar: Jon Hamm por Mad Men