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La categoría de mejor guión de drama en los Emmy es difícil de evaluar en series que se caracterizan por una continuidad pronunciada. Generalmente suelen ser nominados los inicios y finales de temporada ya que marcan unos puntos de referencia, ya sean de inicio o de cierre, con los que los votantes se pueden sentir más cómodos y le dan un sentido de unidad al episodio, aunque en ocasiones un capítulo puntual, con alguna trama que destaque de forma llamativa, puede llegar a llamar la atención de los académicos. Sin Breaking Bad y Homeland, los ganadores de las últimas ediciones, de por medio, parece partir con ventaja Mad Men con dos episodios nominados, aunque la serie de Matthew Weiner no gana en esta categoría desde el 2010.

Joshua Brand por ‘Do mail robots dream of electric sheep?’, de The Americans

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A pesar de contar con el beneplácito de la crítica, la serie creada por Joseph Weisberg para la cadena FX nunca ha llegado a destacar en los Emmy, ni aunque sea para mencionar a su excelente pareja protagonista Matthew Rhys y Keri Russell. Sorprendentemente en esta su tercera temporada ha logrado colar un episodio como candidato a mejor guión con un título que evoca al relato de Phillip K. Dick que inspiró al clásico de ciencia ficción Blade Runner. Poco tiene que ver la serie sobre espías soviéticos en los ochenta con el mundo distópico habitado por replicantes, más allá de la necesidad de sus protagonistas de ocultar su verdadera identidad. Pero si por algo destaca este episodio escrito por Joshua Brand, veterano guionista desde Doctor en Alaska, es por las escenas que comparte Russell con la veterana Lois Smith (Minority Report, True Blood), que está maravillosa como una contable octogenaria que hace un nostálgico repaso a su vida. De hecho no se entiende que, aunque la Academia le tenga una especial predilección a Margo Martindale, nominada durante tres años consecutivos como actriz invitada por esta serie, no haya tenido el mismo detalle con la espléndida Smith. En cualquier caso, la poca entidad del episodio y la falta de presencia de la serie en otras categorías hacen de este episodio un claro favorito a la derrota.

Gordon Smith por ‘Five-O’, de Better Call Saul

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Aunque Gordon Smith nunca llegó a firmar ningún episodio de Breaking Bad, su experiencia como asistente del equipo de guionistas le sirvió de trampolín para ser nominado este año por un episodio clave de la primera temporada del spin-off Better Call Saul, el que narra el pasado de uno de los personajes más interesantes y queridos del universo de Vince Gilligan: el estoico Mike Ehrmantraut, ex-policía que intenta dejar atrás un turbio pasado y comenzar su vida desde cero. Con una dosificación de la información ejemplar y una interpretación por parte de Jonathan Banks que pide un Emmy a gritos, especialmente por el desolador monólogo final, este episodio bien merecería ser reconocido con el premio al mejor guión. A su favor juega que la Academia viene de arrodillarse las dos últimas ediciones ante Breaking Bad, incluyendo el premio en esta misma categoría el año pasado, y puede que sigan inclinándose a premiar a este equipo de guionistas. En su contra, al igual que le pasó a Breaking Bad en sus comienzos, encontramos que la serie, aunque ha gustado, no ha alcanzado aún las cotas de reverencia que terminaron consiguiendo las hazañas de Walter White. Quizá, como Breaking Bad, Better Call Saul sea una serie que vaya a más y lo mejor esté aún por llegar.

David Benioff y D.B. Weiss por ‘Mother’s Mercy’, de Juego de tronos

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Cuarta nominación como guionistas para la pareja de creadores y desarrolladores de la serie del momento y la que acapara mayor número de candidaturas en esta edición de los Emmy: Juego de tronos. El episodio seleccionado, el final de la temporada, es un capítulo redondo que da cierre a todas las tramas que se han ido plantando a lo largo de la temporada y que alberga algunos de los momentos más impactantes de toda la serie, en particular los que tienen relación con los personajes de Arya y Cersei. La quinta temporada ha sido considerada algo irregular tanto por los críticos como por los seguidores, ya que no fue hasta los últimos tres episodios que se puso toda la carne en el asador y se consiguieron episodios para el recuerdo. En su contra juega que, si se visiona de forma individual, cuesta entrar y entender todas las tramas, pero no hay que negarle que goza de una gran carga de dramatismo y espectacularidad. Si la Academia no decide despedir por todo lo alto a Mad Men sino premiar a la serie más nominada y que está en boca de todos, el premio será suyo.

Semi Chellas y Mathhew Weiner por ‘Lost Horizon’ de Mad Men

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El antepenúltimo episodio de la serie es el verdadero comienzo del final de la historia de los publicistas de Madison Avenue que nos ha mantenido absortos durante ocho años. El cierre definitivo de la agencia de Draper y compañía y su mudanza a las oficinas de McCann Erickson deja un montón de frentes abiertos y preparar a todos los personajes para su cierre. El sexismo al que se enfrenta Joan (Christina Hendricks) y la huida hacia adelante que emprende Don (Jon Hamm) son las notas dramáticas que se contraponen de forma equilibrada al tono cómico de la resistencia de Peggy (Elisabeth Moss) y Roger (John Slattery) al cambio que definirá el resto de sus vidas. El episodio tiene un balance perfecto, nos regala algunas imágenes icónicas y una última aparición fantasmagórica de Robert Morse. Se nota más hilvanado y menos apresurado que el episodio final, pero ya sabemos que si la Academia opta por premiar a uno de los episodios de Mad Men, no será a éste.

Matthew Weiner por ‘Person to person’, de Mad Men

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Weiner no quiso evitar la controversia con el último episodio de Mad Men y, aunque no alcanzó las cotas de perplejidad que dejó el cierre de otra serie mítica, Los Soprano, en la que Weiner también estuvo involucrado, esa elipsis final, esa sonrisa y ese anuncio de Coca Cola dejaron descolocados a muchos y despertaron muchas preguntas en lugar de dar una sensación de cierre. Pero, ¿no es ese uno de los objetivos principales del Arte? Sabíamos que Weiner no iba a dárnoslo todo masticado y se agradece que no nos tome por estúpidos y, aunque se salga algo por la tangente, por lo menos se haya resistido a ofrecernos un final estereotipado. Aunque tan sólo estamos hablando del personaje de Don Draper porque si analizamos el cierre que le da al otro gran protagonista de Mad Men, la querida Peggy Olson, sí podemos hablar de ligera decepción, al caer casi de lleno en los arquetipos de la comedia romántica más banal. En cualquier caso, tiene todas las papeletas para alzarse con este premio en la ceremonia del 20 de septiembre.

Ganará: ‘Person to person’, de Mad Men
Debería ganar: ‘Five-O’, de Better Call Saul