Es curioso, al observar la categoría de mejor montaje de esta edición de los Oscar, comprobar lo diferentes que son todos los montadores nominados. No solo sus estilos son distintos sino que también sus edades son bastante dispares, podría decirse que en la categoría conviven varias generaciones de montadores. Ni mejores ni peores, simplemente pertenecientes a diversas épocas y cuyos currículums son muy distintos pero profundamente interesantes.

Antes de empezar a analizar a los candidatos al Oscar de esta categoría, creo conveniente que nos hagamos eco de algunos otros trabajos que, pese a quedarse sin nominación, son dignos de mención. Es el caso de 20.000 días en la Tierra, el documental sobre Nick Cave que ganó mejor montaje en el pasado festival de Sundance y que contiene algunas de las secuencias mejor montadas del año. O el trabajo de John Gilroy en Nightcrawler, nominado por el gremio de montadores y al Bafta, donde su trabajo y el ritmo de la cinta van de la mano, haciendo que el espectador se ahogue en esa atmósfera tan bien construida. Pero si algo hubiese sido divertido eso sería sin duda que el rompecabezas creado por la pareja de montadores de Al filo del mañana hubiese tenido recompensa.

Una vez mencionados algunos de los olvidados de los Oscar vamos con los candidatos a recoger la estatuilla el próximo 22 de febrero.

Joel Cox y Gary Roach por El francotirador

El montador habitual de Clint Eastwood, Joel Cox, forma equipo con Gary Roach quien ha trabajado con Eastwood desde que en 2006 montase Cartas desde Iwo Jima y exceptuando Million Dollar Baby en 2004. Es la tercera nominación para Joel Cox, quien en 1993 ya consiguió el Oscar por su trabajo en Sin perdón y en 2004 consiguió su segunda nominación por Million Dollar Baby. Roach, sin embargo, recibe con El francotirador su primera nominación a los Oscar. Ignorada en los Bafta pero nominada en los American Cinema Editors, la cinta está editada siguiendo la precisión de las películas de Eastwood. Junto a Barney Pilling, probablemente sean los que tengan menos opciones de alzarse con el Oscar, no obstante se agradece la nominación para un veterano como Joel Cox y para un montador cuya carrera aún está en plena ascensión como Gary Roach. Finísimo y milimétrico trabajo propio de una película firmada por Clint Eastwood.

Sandra Adair por Boyhood

Sandra Adair comenzó su carrera como montadora en 1986 con un telefilm, continuó trabajando en películas que pasaron completamente desapercibidas hasta que en 1993 se cruzó en su camino un director que la convirtió en su editora habitual: Richard Linklater. Ha sido la obra magna de Linklater la que ha llevado a Adair a conseguir su primera nominación a los Oscar. La única mujer nominada de la categoría tiene en sus espaldas el trabajo más impresionante y majestuoso del año. La idea de rodar durante 12 años de Linklater es algo que afectó directamente en el trabajo de Adair, que cada año montaba durante 3 o 4 semanas. Pese a lo largo del proceso y la dificultad que supone montar una película durante doce años, Adair consigue hacer imperceptible su trabajo y mediante elegantes y cuidadísimas elipsis la película evoluciona como su protagonista. Su delicadeza consigue que el espectador no salga de la historia en ningún momento y enriquece de forma colosal una de las obras maestras del XXI. En 2006 Thelma Schoonmaker subió al escenario a recoger el Oscar por su trabajo en Infiltrados de Martin Scorsese: fue la última mujer en recoger un Oscar en la categoría de mejor montaje, pero todo apunta a que este año Sandra Adair recogerá el testigo en una categoría donde siempre se ha premiado más a los hombres.

Barney Pilling por El Gran Hotel Budapest

Pese a empezar en el mundo de la edición en el año 2001 con la serie de televisión Así somos, la carrera de Barney Pilling se propulsó gracias a su nominación en 2004 al Bafta al mejor montaje en serie de ficción por Spooks. Tres años más tarde repetirían nominación con Life on Mars y el año siguiente se lanzaría al mundo del cine encargándose del montaje de An Education. Pilling es el encargado de dar vida y ritmo al mundo creado por Wes Anderson en El Gran Hotel Budapest, un ritmo conseguido en rodaje pero también en las 20 semanas que pasó Pilling en la sala de edición y en las grandes interpretaciones de todo el casting que según el propio Pilling “ayudaron mucho a construir el ritmo de la película”. Aunque menos atractivo y notorio que el de algunos de sus compañeros nominados, Pilling ha ayudado a Wes Anderson a conseguir ese tono tan especial que tiene su película.

William Goldenberg por The Imitation Game (Descifrando Enigma)

Uno de los montadores más importantes del cine contemporáneo tampoco ha querido faltar este año a su cita en los Oscar. Es difícil hablar de montaje de los años ochenta hacia delante y olvidar su nombre, a sus espaldas tiene trabajos de la talla de Heat, El dilema, Seabiscuit, más allá de la leyenda, Zero Dark Thirty o Argo con la que logró su primer y único Oscar. The Imitation Game (Descifrando Enigma) supone la quinta nominación para Goldenberg a los Oscar, pero su trabajo en la película que narra como Alan Turing descifró el código Enigma no solo ha sido destacable para los miembros de la Academia sino también para sus colegas del gremio de montadores (Eddie) y para los miembros de la academia británica (Bafta) que nominaron su trabajo en las categorías correspondientes. Aunque alejado de sus mejores trabajos, Goldenberg plasma su estilo en la película dirigida por Morten Tyldum, se nota en el ritmo pausado y delicado de ciertos momentos del filme y también en los momentos en los que la emoción de la acción requiere que su labor se vuelva más visible. The Imitation Game nos ofrece un William Goldenberg contenido, alejado de esos montajes más picados donde su estilo adquiere un nivel superior y que ya pudimos apreciar en 2012 en los dos trabajos que firmó (y por los que estuvo nominado al Oscar): Argo y Zero Dark Thirty.

Tom Cross por Whiplash

Podría decirse que Tom Cross es el más novato entre todos los nominados de la categoría. Pese a ello, ha firmado junto a Sandra Adair uno de los trabajos de montaje más complicados y brillantes del año. Su trabajo en Whiplash no solo contiene las escenas más frenéticas del año, sino también algunas de las más complicadas. Cross rehúye de fuegos artificiales y utiliza cada corte con un sentido narrativo, haciendo que cada corte tenga un sentido, dotando a la película de un ritmo trepidante que hace que el espectador sufra con cada golpe de batería de su protagonista. Inspirándose en The French Connection, como él mismo ha confesado, el montaje de Cross, pese a tener el Bafta bajo el brazo, es complicado que  le quite el Oscar a Sandra Adair, sobre todo por el peso que ha podido tener Boyhood entre los miembros de la Academia. No obstante, podría darse la sorpresa que hiciese que esa noche Whiplash recogiese este Oscar. Sin duda sería un merecido premio para una de las películas más impresionantes del pasado 2014.

Ganará: Sandra Adair por Boyhood
Debería ganar: Sandra Adair por Boyhood
Molaría que ganara: Tom Cross por Whiplash