Tengo ganas de ti

‘Tengo ganas de ti’, los restos del naufragio


3 metros sobre el cielo
 supuso un hito en el cine patrio. La taquilla alzó la cinta de Fernando González Molina como la más taquillera de su año, arrastrando a cientos de miles de adolescentes a los cines como hacía tiempo no se veía. Ahora es tiempo de Tengo ganas de ti, la secuela del fenómeno, auspiciada por el mismo equipo y con alguna incorporación al reparto. Se estrena este viernes, y viene dispuesta a pulverizar los números de su predecesora. ¿Lo conseguirá?

Hache ha vuelto. Dos años después y aún con las secuelas del pasado, regresa a Barcelona en busca de rehacer su vida. Es cuando conoce a Gin, una atrevida chica que parece ser la única capaz de hacer frente a su chulesca actitud. Los ecos de Babi aún resuenan en la mente de Hache, pero Gin consigue hacerle olvidar. En ese momento se produce el reencuentro: Hache y Babi vuelven a verse.

Este trágico punto de partida define perfectamente el cambio de tono de toda la historia. La luminosidad y la ilusión de su predecesora, dejan paso a un oscurantismo y un escepticismo formal y argumental en el que se mueven unos personajes heridos, unos parias de lo sentimental, unos héroes que regresan al campo de batalla. El tiempo ha pasado. Por todos. Los personajes han evolucionado, los lugares han continuado, e incluso las relaciones han seguido su camino. Tengo ganas de ti es una secuela pura, no se basa en conjeturas más o menos posibles, es la consecución lógica de una historia de amor ideal truncada por el paso a la madurez. Pero no una madurez entendida como tal, sino como una adolescencia evolucionada en responsabilidad y experiencia.

Es una vuelta a los restos de un naufragio, un lugar donde anteriormente hubo algo que, golpeado con fuerza por las olas del destino, acabó desmoronándose, una maraña de personajes que llegan, personajes que van, personajes que no están, recuerdos de un pasado mejor y temores por un futuro incierto. Entre todo este maremagnum de sentimientos aparece Gin, un soplo de aire fresco a la historia que supondrá un estimulante reto a nuestro personaje protagonista y un descargo cómico-romántico a la historia. Gin es el complemento perfecto para Hache, es la única chica capaz  de ponerse a su altura moral y física, capaz de plantarle cara. Y nadie mejor para hacer valer un personaje como este que Clara Lago, encargada de poner cara a este nuevo personaje femenino en un trabajo más que sobresaliente que, en un mundo justo, podría valerle un hueco en las nominaciones a los Goya de este año.

En el resto de aspectos, el filme, como no cabría esperar de otra forma, cumple con creces con una factura impecable, una fotografía muy cuidada y una puesta en escena fuera de lo común. La película tiene una vocación comercial y de continuidad en la franquicia bastante clara, lo cual deja poco lugar a conjeturas técnicas o teorías, el filme tiene muy claro lo que quiere, y no se oculta en sus pretensiones. Al respecto de los diferentes aspectos técnicos, nada que no se haya visto ya: actores correctos, puesta en escena cuidada al detalle y una música hecha para tocar la fibra sensible que complementan un guión acuciado por el lastre de la novela original de Federico Moccia (con todo lo que ello conlleva), pero que lucha por ser una obra independiente con mucho ingenio, sabiendo separar el grano de la paja y reformulando pasajes cuando es necesario.

Tengo ganas de ti está hecha para ser un taquillazo. Y desde luego llega a los cines con la clara idea de serlo desde el primer momento. Bazas no le faltan, ahora solo queda que el público responda. Podremos comprobarlo en todos los cines españoles a partir de este viernes 22 de Junio.

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