CENTENARIO BETTE DAVIS: "A merced del odio" (Seth Holt, 1965)

Los años 60 supusieron una segunda carrera para la que había sido reina de la Warner en los 30. Tras el enorme éxito de “¿Qué fue de Baby Jane?”, la Davis se convirtió en recurso habitual de películas grotescas que mezclaban el terror y el patetismo en dosis iguales. “A merced del odio” o “La nanny”, como se titula originalmente la cinta, cuenta la historia de una vieja institutriz enfrentada a un niño malcriado al que tiene que cuidar. Mientras que la actitud del pequeño es odiosa, la de la niñera parece ser siniestramente pacífica, siendo ese uno de los aciertos de un guíón que nos tiene preparados varios giros inesperados al final.

En la época del terror posmoderno, en la que hemos visto todo tipo de finales sorprendentes, el de “la Nanny” es bastante previsible. Lo que no es previsible es la actitud de la protagonista, por la que el espectador llega a sentir auténtica pena y compasión. Ese logro pertenece por completo a la interpretación de Bette Davis, cuyos primeros planos pasan de lo aterrador a lo conmovedor con una facilidad pasmosa. Además, la puesta en escena del director es lo suficientemente expresiva como para no despegar los ojos de la pantalla. Así, la fotografía árida, los agudos contrapicados o la cámara al hombro capaz de seguir a una moribunda que se arrastra por los suelos, dan énfasis a una historia de emociones difíciles, de infancias trastornadas y de crítica feroz al esquema familiar británico. Como muy bien observó un analista, esta es una de las pocas películas de la Hammer( el estudio británico que resucitó a Drácula e hizo algunas de las mejores películas de terror de los años 60) en las que aparece la institución familiar y la visión no puede ser más feroz: todos los niños aparecen alejados de sus padres y con carencias emocionales. El film es, además, un tour de force para una Davis que dimensiona un personaje algo esquemático convirtiéndolo en un adorable monstruo cuya pena interior se exterioriza a través de un servilismo con ramalazos criminales.

VALORACIÓN:*** 1/2