TERRY, EL PERRO TRAVESTI DE "EL MAGO DE OZ"

De todos los cambios de sexo ante la gran pantalla el más curioso sería el de Terry. Terry es un nombre cualquiera, bastante común en el mundo anglosajón y sin ningún interés especial, pero di dijésemos que Terry era la perrita que hizo de Totó en “El Mago de Oz” (Victor Fleming, 1939) ya sería otro cantar. El cambio de sexo fue lo mejor que le pudo pasar a esta pequeñaja que le ladraba continuamente a la malvada bruja del Oeste. De la noche a la mañana vivió una vida que para sí quisiéramos muchos humanos. Su popularidad en Estados Unidos es equiparable a la de la propia película a pesar de que, al principio, tenía lo que su dueño definía como una “canina timidez”.
Después de protagonizar películas como “Furia” (Fritz Lang, 1936) al lado de grandes estrellas como Spencer Tracy, su dueño, Carl Spitz, recibió unos dibujos de algún miembro de los departamentos de cástings de la Metro. Los dibujos no eran sino ilustraciones de “El maravilloso mago de Oz” de Frank L.Baum y el estudio del león quería localizar un perro que se pareciese lo más posible a aquellos dibujos. El papel fue suyo de inmediato y, a partir de ese momento, Terry se dio a la gran vida: dos semanas en la casa de la mismísima Judy Garland para acostumbrarse a su compañía y un sueldo de 125 dólares a la semana, bastante más que el de muchos actores que también aparecían en la película.
Sin embargo, no todo es tan bonito detrás de las cámaras. A la pobre Terry le rompieron una pata los actores que interpretaban a los esbirros de la malvada bruja y las máquinas de aire que simulaban el tornado le daban auténtico pavor. Por supuesto, su protagonismo en “El mago de Oz” le cambió la vida para siempre. Desde que acudió al estreno como otra estrella más los papeles le llovieron y vio como su nombre se transformaba oficialmente en Totó. Continuó trabajando hasta el año 1942 y murió allá por 1944 a los 11 años.
La prueba más evidente de la pasión que los estadounidenses sienten por “El mago de Oz” la demuestra el libro I Toto: the Autobiography of Terry, the dog who was Toto” de Willard Carroll, una falsa autobiografía en la que el escritor, director y coleccionista de todo lo relacionado con “Oz” enumera anécdotas del rodaje y homenajea a muchos animales que han alcanzado un cierto estrellato al lado de los más grandes de Hollywood. Un justo homenaje a esta pequeña gran actriz cuya imagen siempre irá asociada al mejor musical infantil de la historia del cine.