Bradley Cooper: “Los papeles ideales tienen parte de comedia y drama, como la propia vida”

Tras su nominación al Oscar por El lado bueno de las cosas y su vuelta a la comedia gamberra en la tercera parte de la saga Resacón, Bradley Cooper (Filadelfia, 1975) vuelve a las pantallas españolas (aunque a las americanas lo hizo en Marzo, entre la primera y la segunda) con Cruce de caminos, la esperada nueva película del director Derek Gianfrance, responsable de Blue Valentine (que también sufrió un considerable retraso en su estreno español). Comparte cartel con Ryan Gosling y se embarca en un drama intimista encarnando a un responsable policía con aspiraciones políticas envuelto en una trama junto a su hijo. De todo esto y mucho más pudimos hablar con él en su visita a Madrid la semana pasada.

Cooper probablemente tenga una de las carreras mejor formadas del Hollywood actual: comenzó en la tele, hizo sus primeros pinitos en el cine, despuntó en todo el mundo gracias a una comedia, y ha sido recientemente nominado al Oscar. Pero el actor no renuncia a sus inicios a cambio de papeles ‘serios’: “Me encanta la comedia. Volvería a hacerlo encantado”, reconoce el actor. “No había una decisión consciente de querer dejar la comedia y meterme en el drama. Para mi los papeles ideales son los que tienen una parte de comedia y otra de drama, como la propia vida”. “Pero también elijo los papeles según el caso: en El ladrón de palabras fue porque un amigo de toda la vida escribió el guión y quería echar una mano; lo atractivo de El lado bueno de las cosas era que admiraba mucho a David O. Rusell; y en ésta película ocurría lo mismo con Ryan Gosling”, confesó.

Gosling, al que se siente muy unido tras el rodaje de la película, comparte con él una escena bastante crucial de la película. De hecho la única escena que comparten. “Lo que hicimos, aunque corto, era perfecto para la película”, asegura. “No hubiera cambiado ese par de días de rodaje por un mes de rodaje con Ryan Gosling en este caso, porque había una energía inigualable, increíble, muy intensa”, confiesa Cooper, “pero me encantaría trabajar con él en otro proyecto”.

En palabras del propio actor: “Avery [su personaje en la película] es todo lo opuesto a Luke [El personaje de Gosling], pero al mismo tiempo tenemos mucho en común, como la historia con nuestros respectivos hijos”, explica. “Además, está la historia de Eva Mendes y su hijo”. Un personaje que ha encarnado casi desde la experiencia: “me ayudó mucho trabajar con un auténtico fiscal, saber cómo es la vida en este tipo de trabajo. También tenía tres buenos amigos que interpretaban a otros policías y que habían estudiado interpretación conmigo después de la universidad con los que fui a convivir con la policía durante unos meses. Esa para mi fue la mejor forma de prepararse el personaje, porque lo sientes a nivel tangible, nosotros íbamos por la noche con ellos en los coches y éramos testigos cuando entraban en una casa, cuando había un conflicto doméstico… eso te da una sensación de mucho más realismo cuando haces el personaje”, reconoce Cooper.

“Por ejemplo, cuando persigo al personaje de Luke soy yo el que está conduciendo el coche, no es un especialista. Todo esto te ayuda, porque no lo estás fingiendo, lo estás viviendo”, explica el actor. “Yo ya había oído de la fama de Derek [Gianfrance, el director] de sumergir sus actores en este tipo de experiencias”, reconoce el actor. “Había oído que para Blue Valentine Michelle Williams y Ryan Gosling habían estado conviviendo en una casa un mes antes del rodaje, y cosas así”.

“Por eso este personaje fue un gran reto, un gran desafío, tenía algunas escenas que eran bastante difíciles de hacer y tenía mucho miedo de no poder entregar al director lo que quería de mi y del personaje para película”, reconoce. “El ladrón de palabras era también muy exigente a nivel emocional, y una vez que la hice, ya me sentía mucho más seguro de mi mismo, mucho más relajado para enfrentarme a Avery”.

Recordemos que esta película, a pesar de sus diferentes estrenos internacionales, se rueda posteriormente a El ladrón de palabras y anteriormente a El lado bueno de las cosas. “Era como la obra perfecta, la experiencia perfecta para hacer justo antes de El lado bueno de las cosas, porque apenas había un día de descanso entre un rodaje y otro. Y David O. Russell y Derek Gianfrance, aunque son directores diferentes, tienen el mismo tipo de dirección, porque los dos dejan que el momento ocurra, les gusta que todo sea muy realista y dar el aspecto de que cualquier cosa puede pasar, lo que da más realidad a la película”.

Cruce de caminos se estrenó en España el pasado viernes 6 de Septiembre