Entusiasmo con la 'Copia certificada' de Kiarostami

La crítica de Cannes se ha rendido unánimente ante Copie conforme, la nueva película de Abbas Kiarostami, protagonizada por Juliette Binoche, a la que todos apuntan como inevitable en el palmarés final. Con más discreción pero también con éxito se presentó Des hommes et des dieux, de Xavier Beauvois, sobre la convivencia entre religiones.

El País, Carlos Boyero
Abbas Kiarostami reflexiona sobre el amor perdido

Copie conforme
Kiarostami retorna a algo tan convencional como narrar una historia y hablar de los sentimientos (…).  Copie conforme, que a ratos me intriga, en otros me resulta tediosa y finalmente me sorprende, dispone de un imán permanente y es la presencia de esa actriz luminosa y guapísima mujer llamada Juliette Binoche. Su interpretación de esa mujer que pretende reconstruir el esplendor en la hierba cuando ya solo quedan cenizas es conmovedora, digna de todos los premios. Esta vez sí he logrado comprender lo que quiere contar Kiarostami y su estilo para hacerlo es sólido.

Des hommes et des dieux
La película de Xavier Beauvois Des hommes et des dieux está ambientada en la Argelia de los años noventa y describe un suceso real y salvaje. El de ocho monjes franceses que viven en un monasterio y mantienen una relación modélica con sus colegas musulmanes y con los vecinos del pueblo, que deciden no regresar a Francia cuando son amenazados por la violencia de los fundamentalistas. Está correctamente narrada, con demasiada pausa en la parte central, redimida por un arranque y un desenlace notables.

El Mundo, Luis Martínez
Kiarostami, juega a ser Roberto Rossellini… y lo borda

(Copie conforme) se trata simple y sencillamente de una obra maestra. La cinta regresa a cuestiones tales como la frontera entre la realidad y la ficción (como ya hiciera en A través de los olivos); la reconstrucción de lo real (Y la vida continúa) y la naturaleza común y el poder redentor, por así decirlo, del relato (Shirin). De repente, el propio cine se ilumina en un ejercio autorreflexivo, gozoso y, dígase ya, genial (…) Con aire desprejuiciado, Copie conforme se entretiene en cruzar los azares de dos vidas multiplicadas por dos (cuatro en total, si no se nos han olvidado las reglas básicas) en un virtuoso juego de espejos. De eso se trata: de mezclar el original y la copia hasta confundirlos. De denunciar, si se quiere, la impostura de la originalidad, la exclusividad  y, si nos ponemos, los cafés de seis euros (…). Por lo demás, queda la certeza de una película enorme y una Julitte Binoche sencillamente memorable. A la altura de… ¿Rossellini?  Kiarostami, de hecho, se divierte en proponer su película como una copia certificada de Viaje a Italia o Te querré siempre. Dejémoslo en homenaje.

Abc, Oti R. Marchante
El Viaggio in Toscana de Kiarostami

(…) Detrás de Copie conforme hay otro objetivo: no tanto el contar una historia como el procurar la misma sensación o la emoción que esta historia no contada le procura a sus personajes. Parte Kiarostami de una idea sencilla de entender pero difícil de aceptar: una buena copia es mejor que un mal original. Y no quiere decir con ello que Copie conforme sea ni mejor ni peor que Viaggio in Italia (o Te querré siempre), pero el caso es que ambas películas se olisquean como dos perros en el parque. La trayectoria sentimental de una pareja durante varias horas en un leve pero profundo viaje, en el que empiezan siendo unos desconocidos para convertirse en aquel matrimonio desvencijado de Rossellini ante las piedras milenarias y el vacío. No ha habido “tiempo” para ese cambio en su relación, que va del encanto de las miradas que se buscan y del mejor muestrario de sí mismo en el escaparate, hasta lo otro, el mal gesto, la recriminación, el escaparate vacío. Pero Kiarostami estruja el tiempo para ofrecernos el original y la copia, y no puede ser más que un guiño oriental el hecho de que ella lleve un colgante con una libélula. En realidad, la única historia nos la cuenta el rostro de Juliette Binoche, esculpido como para que rebote la luz y con ella sus sentimientos.

El Periódico, Nando Salvá
Juliette Binoche redime a Cannes con sus «volteretas emocionales»

Copie conforme
Copie conforme se inicia defendiendo que una buena copia de la Mona Lisa o del David de Miguel Ángel es tan bella como el original. Más que una defensa, es una declaración de principios, porque lo nuevo de Kiarostami es, en sí mismo, una copia. O, mejor, un robo, porque ya dijo Picasso que “un artista copia, un gran artista roba”. ¿La víctima? Mejor hablemos en plural: Antes del atardecer (2004), de Richard Linklater, y, sobre todo, Te querré siempre (1954), de Roberto Rossellini (…) Y queremos saber, sobre todo de ella. Y queremos pasar todo el tiempo posible en compañía de Binoche, capaz de aguantar como una leona un primer plano de varios minutos de su rostro, y de pasar de un extremo emocional a otro, de las risas a las lágrimas que hielan la sangre, sin que nos podamos explicar cómo demonios lo hizo.

Des hommes et des dieux
Rabiosamente aplaudida, en parte porque jugaba en casa, se inspira en un hecho real –el secuestro y asesinato de siete monjes cistercienses en Algeria en 1996– para plantear cuestiones sobre la violencia fundamentalista o el significado de la vocación religiosa en un mundo feroz, y para entablar un diálogo entre el cristianismo y el islam. Los rituales y rutinas del monasterio le imponen a Beauvois un ritmo narrativo letárgico y una aproximación observacional, de influencia bressoniana, a los dilemas espirituales de sus personajes que por momentos coquetean con el tedio, pero en esa sutileza y esa resistencia al melodrama reside su fuerza.