Nuevos directores presentaba hoy el primer trabajo de Liliana Torres (y su familia, como reza el cartel promocional de la película). Family tour, producido por la ESCAC (que ha convertido su marca en sello de calidad) es una aproximación brutalmente honesta a las diferencias generacionales, culturales y emocionales que experimentan los jóvenes al volver a casa una vez independizados.

Sin ninguna herramienta aparente para sugestionar y ningún juicio explícito de sus protagonistas, la familia de Liliana Torres, que se interpretan a sí mismos, interactúan con Nuria Gago, alter ego de la directora, en un reacoplamiento generacional que desentona con los conocimientos adquiridos y la vida que la protagonista vive allá en México donde se ha trasladado. Un curioso y estimulante ejercicio en el que cualquiera puede sentirse identificado minimamente y que aborda un tema tan frustrante como descorazonador: los abismos generacionales en diversas facetas de la vida y como éstos se acrecentan conforme pasa el tiempo y se vive más.

También hoy ha sido el día de Luton, ópera prima de Michalis Konstantatos, un nuevo ejemplo del nuevo cine griego que últimamente ha tenido su máximo exponente en Yorgos Lanthimos con Canino o Alps, o en Ektoras Lygizos y su Boy eating the bird’s food. Siguiendo una propuesta visual y formal muy parecida a los mencionados, Konstantatos arma un tríptico de historias aparentemente desconectadas que poco a poco van entrecruzándose. Fría sórdida y con un clímax fallido, Luton podría haber llegado a ser otro exponente notable de este cine griego del que hablamos, pero queda en un mero (y en pasajes, gratuito) intento de copiar fórmulas que no cuajan.