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'Alpha: the Right to Kill'
Corruptos de poca monta
Brillante Mendoza filma un 'thriller' más o menos previsible entre las chabolas filipinas
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Curiosa

Después de haber competido en Cannes, Venecia y hasta Locarno, al filipino Brillante Mendoza le faltaba el Festival de San Sebastián en su curriculum. Por fin participa aquí, y lo hace con Alpha: the Right to Kill una cinta sobre policías corruptos y la lucha contra la droga que tiene interés pero que sabe a poco.

La cinta cuenta cómo un oficial de policía y su confidente son claves en el éxito de una redada contra un clan pero también cómo se apoderan de parte del decomiso y lo venden en el mercado negro. Y este es uno de los ingredientes clave de la película de Mendoza: no retrata un gran caso de corrupción policial sino casi un menudeo. Y hace bien porque con ello, envuelto en una interesante estructura circular, señala que el problema no está sólo en los grandes traficantes sino también en lo pequeño, en la capilaridad del problema y, por ello, su práctica imposibilidad de destrucción.

Mendoza huye de todo intento de estilizar la acción. Muestra la pobreza del país, se mete entre las infraviviendas, sube por los tejados de uralita y se asoma a las viviendas de unos y otros para mostrarnos que el utilitarismo lo impregna todo: aquí hasta los niños, sus propios hijos, sirven para mover droga pegada a los pañales u ocultar un botín en los cajones de juguetes.

Y pese a esto, Alpha: the Right to Kill sabe un poco a poco. Con personajes de una pieza, situaciones que pasan de lo previsible a lo improbable sin solución de continuidad y un final atropellado y pobremente explicado.