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El británico Nick Broomfield ha presentado hoy en San Sebastián Battle for Haditha, un falso documental que aborda uno de los mayores escándalos de la guerra de Irak: la matanza de varias familias de civiles en respuesta a la mue...

El británico Nick Broomfield ha presentado hoy en San Sebastián Battle for Haditha, un falso documental que aborda uno de los mayores escándalos de la guerra de Irak: la matanza de varias familias de civiles en respuesta a la muerte de dos marines con una bomba. El principal acierto de Broomfield radica en la radiografía del avispero iraquí; pero el resultado global está lastrado por un cierto maniqueismo antiamericano y la incapacidad para transmitir el terror de la vida cotidiana en Irak.

Broomfield se esfuerza en explicar que en Irak hay, por un lado, gente corriente que va al mercado y hace el amor; y, por otro, una amalgama de ex soldados, terroristas de Al Qaeda y magnates de tres al cuarto pero de oscuras intenciones. Lásrtima que no haya aplicado el mismo interés en conocer a los soldados -a buen seguro desorientados- que tratan de evitar que les manten cada día allí. El planteamiento final -la culpa es de Bush por habernos metido en esta- es obviamente irreprochable, pero el camino para llegar hasta allí es más complejo de lo que la cinta pretende.

En cualquier caso, el resultado de Battle for Haditha, es una película que brilla por momentos pero que está permenentemente en busca del equilibiro en su narración, tratando de hallar la equidistancia. Pero no lo logra porque está planteada de forma desequilibrada. Para Broomfield un marine americano es una máquina de matar y salvo en un caso aislado e incomprendido, incapaces de albergar sentimientos. En cambio los árabes son buena gente que lucha por su libertad y se arrepienten cuando matan. No, en efecto, Battle for Haditha es de todo menos equilibrada.