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La segunda jornada de la 13ª Muestra comenzaba con The Piper, una adaptación coreana de la fábula del flautista de Hamelin con quiebro tenebroso hacia la parte final que ha contentado al público con su ritmo pausado, su correcta planificación y sus toques macabros. El viaje de este padre y su hijo por los campos coreanos tras la guerra adaptan fielmente la fábula original para, en el momento de la resolución, dar un quiebro sórdido y devolver al pueblo todo el mal que le han infundido a él.

El siguiente título de la tarde ha sido Listening, una propuesta independiente de Khalil Sullins que narra la historia de dos amigos científicos que investigan la forma de leer mentes, consiguiendo un método que pronto será interceptado por el gobierno de los Estados Unidos, para, finalmente, acabar arruinando su propia vida. Más allá de la historia, interesante y original según el pasaje, esta es una propuesta formal muy concreta y algo deslavazada que juega al ‘más es mejor’ con filtros, flares y montaje frenético sin justificación dramática. Una interesante película con una cargante atmósfera.

El director Joe Begos regresa a la Muestra tras proyectarse hace un par de ediciones su ópera prima Casi humanos, con The mind’s eye, otra cinta sobre telequinesia, lectura de mentes y fuerzas sobrenaturales que, con un reparto similar a la anterior, juega en la liga de la serie B con golpes de gore, humor, horror y carcajada indistintamente. Con reminiscencias de la fisicidad de Cronenberg y la creación de atmósferas de Carpenter, Begos nos cuenta esta historia ambientada durante los primeros años de los 90, cuando la telequinesia era muy popular, y cuenta la historia de Zack, un hombre telequinético que debe aprender a convivir con su capacidad tutelado por el doctor Slovak. Grandes dosis de sangre, grandes carcajadas y un aviso nada más comenzar la cinta: “esta película debe proyectarse con volumen alto”. ¿Qué podría salir mal?

El plato fuerte de hoy ha sido la ganadora del premio a la mejor dirección de la pasada edición del Festival de Sitges. Bone Tomahawk, protagonizada por Kurt Russell, Patrick Wilson y Matthew Fox; y dirigida por S. Craig Zahler es un brillante western de personajes con mucho oficio tras la cámara que emplea la mayor parte de su metraje en presentar unos personajes tremendamente bien definidos en una atmósfera que nos es conocida pero que, como suele ocurrir en estos casos, tiene un giro. En este caso una tribu de indios caníbales que secuestran a una de las mujeres de Bright Hope, de donde Russell es sheriff. Un delicioso y pausado ejercicio de cine de género que está entre lo mejor que podremos ver este año.

Por último, la madrugada estaba reservada para Generation Z (conocida en otros ámbitos también como The Rezort, o Zafari), una cinta repleta de casquería definida por sus propios creadores como ‘Parque Jurásico con zombies’. Y nada más acertado: una reserva privada al que los humanos van a cazar zombies de manera acotada y controlada sufre una brecha de seguridad causando el caos más absoluto en la isla donde se encuentra. Un survival de manual con efectos más que aceptables y acción frenética para terminar la jornada.