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Javier Bardem y Alberto Iglesias hablaron ayer ante algunos medios españoles en las que son sus últimas declaraciones antes de saber si vuelven a España con sus merecidos Oscar. Los dos estuvieron afables y cordiales, y dentro de la veteranía que ya les supone estar aquí por segunda vez, quitaron hierro al asunto además de una presión que siempre viene bien a la hora de encarar premios como estos.

Javier Bardem estuvo serio en un primer momento, pero posteriormente habló de la tranquilidad que tiene este año ya que ve esta nominación como una simple consecuencia del reconocimiento profesional que está teniendo su papel. Además, el actor español recalcó que todo esto es un juego y que él ha aceptado jugar. Opina que no se lo puede tomar de otra manera y más cuando está nominado con grandes actores y grandes interpretaciones.

Todo apunta a que Bardem estará acompañado en la ceremonia (al igual que en 2001) por su madre, siempre que pueda llegar a Los Ángeles a última hora teniendo en cuenta que está representando una obra en Madrid.

El papel de Bardem, peluca incluida, ha entrado en la historia de la galería de los grandes villanos del cine y esa es la sensación que se respira. Muchas portadas dedicadas al Anton Chiburgh de Bardem (que además se beneficia de estar en uno de los caballos ganadores del año). A todos sorprendería que cuando Jennifer Hudson abra el sobre no se pronuncie su nombre. Es el favorito y así lo señalan todas las encuestas y quinielas angelinas que ven esa estatuilla como algo incontestable.