Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.

Dos películas de época y dos cintas ambientadas en nuestros días compiten este año en la categoría de mejor vestuario. Cada una de ellas se refiere a un universo visual y estilístico muy diferente: el western en Blackthorn, la Guerra Civil en La voz dormida, el realismo descarnado de No habrá paz para los malvados y la sofisticación fashion de La piel que habito. Sin duda, cuatro nominadas muy destacables que demuestran el buen momento que vive el vestuario cinematográfico español.

GOYATLÓN 2011: Diseño de vestuario

Clara Bilbao por Blackthorn, sin destino

Blackthorn, sin destino es el proyecto de mayor envergadura que ha asumido hasta ahora la diseñadora de vestuario Clara Bilbao, una profesional que ha participado en diversas producciones españolas y que tiene pendiente de estreno el nuevo largometraje de Ramón Salazar, el muy anticipado 10.000 noches en ninguna parte. Su trabajo para Blackthorn supone una recreación impresionista del vestuario clásico del western: todas las prendas han sido envejecidas para transmitir la sensación de dureza inherente al universo visual del Lejano Oeste, y el resultado es efectivo y correcto. Quizás Clara Bilbao habría podido explotar, por ejemplo, la riqueza cultural que presenta la historia (un encuentro entre un norteamericano y un español en la Bolivia de principios de siglo), porque el aspecto final es tal vez demasiado monótono. Sin embargo, conlleva la complejidad inherente a toda producción de época y, por ello, es una firme candidata al premio.

GOYATLÓN 2011: Diseño de vestuario

Paco Delgado por La piel que habito

Paco Delgado recibe este año su segunda nominación a los Goya, tras su estreno el año pasado con Balada triste de trompeta. En este caso, lo hace gracias a su colaboración en La piel que habito. Su trabajo es una importante contribución a una película donde todos los aspectos visuales tienen un enorme protagonismo. Además del mono que luce el personaje de Elena Anaya (diseñado especialmente por Jean Paul Gaultier para la película), La piel que habito cuenta con grandes aciertos en el terreno del vestuario, que nada entre lo contemporáneo, lo vintage y lo experimental, siempre con una sensibilidad muy actual y muy cercana al estilismo de moda. Sus momentos menos inspirados tienen lugar cuando Delgado se empeña en homenajear al estilo Almodóvar, poco pertinente en esta película (y nos referimos al vestuario de Marisa Paredes y Roberto Álamo).

GOYATLÓN 2011: Diseño de vestuario

María José Iglesias García por La voz dormida

Si en los Oscars nunca puede faltar un título victoriano en la sección de vestuario, en los Goya sucede lo mismo con las películas ambientadas en la Guerra Civil. En esta ocasión, le ha tocado el turno a La voz dormida, la película de Benito Zambrano inspirada en la conocidísima novela de Dulce Chacón. La responsable de su guardarropa, María José Iglesias García, cuenta con una amplísima experiencia en cine y televisión, con aciertos tan memorables como Camarón y La ley de la frontera, por los que ya optó al Goya. Su labor en La voz dormida es irreprochable, correcta y realista, subrayando la desnudez del drama y la humanidad de los personajes. Quizás sea excesivamente convencional, renunciando, por ejemplo, a caracterizar a cada personaje según su indumentaria, y el resultado final resulta tal vez muy uniforme. También es cierto que la película no demanda otra cosa. Sin embargo, en su ambición técnica (son muchos actores y muchos figurantes que vestir) se encuentra su mayor mérito. Por ello, resulta una candidata muy a tener en cuenta.

GOYATLÓN 2011: Diseño de vestuario

Patricia Monné por No habrá paz para los malvados

Haciendo un repaso por su trayectoria, resulta sorprendente que Patricia Monné reciba a estas alturas su primera nominación al Goya, y precisamente por un trabajo tan notablemente realista como No habrá paz para los malvados. En su carrera encontramos títulos muy interesantes, como El maquinista, El juego del ahorcado o incluso el derroche kitsch de Amor de hombre. Sin embargo, también es cierto que su trabajo en la película española más aplaudida de 2011 es totalmente impecable y cumple a la perfección su cometido: reforzar la identidad de los personajes, definir su personalidad y potenciar la sensación de cercanía, realidad y cotidianidad que destila toda la película. Para hacer una película de época hay que ser un gran documentalista, pero para hacer una película contemporánea hay que ser un gran observador, y Patricia Monné lo es. Los personajes de la película de Urbizu respiran realidad por los poros de la piel, y esto sucede, en gran medida, gracias a la labor de la directora de vestuario, que los define de un brochazo, los sitúa a la altura del espectador y les proporciona una inquietante sensación de familiaridad.
Ganará: La piel que habito

Debería ganar: Blackthorn, sin destino