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Culminamos aquí nuestro recorrido por las nominaciones a los Premios Goya 2011 fijando la mirada en lo más alto, el premio a la mejor película del año. Pese a haberse quedado fuera Eva (tercera cinta con más candidaturas de esta edición), las cuatro cintas contendientes ofrecen un panorama muy estimulante para el cine español: un western (Blackthorn), un drama a medio camino entre lo fantástico y lo personal (La piel que habito), una nueva mirada a la posguerra (La voz dormida) y un negrísimo thriller con el terrorismo islamista como telón de fondo (No habrá paz para los malvados).

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Blackthorn, sin destino

Pablo López
El western crepuscular es un género muy poco agradecido, y de eso puede dar buena cuenta Mateo Gil: Blackthorn se estrenó en Julio del pasado año tras haber cosechados críticas muy elogiosas, y pasando casi desapercibida por la taquilla. A pesar de su buen oficio, la cantidad de conocimiento cinematográfico que esconde y la interesante propuesta de fantasear sobre un episodio no del todo claro de la historia del lejano oeste, Blackthorn aparece en el panorama español como una película atípica con una factura y un resultado excelentes, pero que por temática resulta antigua, áspera y un hueso duro de roer para el espectador común. Blackthorn es una muestra más, al igual que muchas de las nominadas este año, de que en España pueden dominarse con precisión los géneros cinematográficos, la pregunta es si el western será el que se impondrá a los otros tres.

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La piel que habito

Samuel Pérez
En los 26 años de historia de los premios Goya, Pedro Almodóvar ha estrenado 13 de sus 18 largometrajes. Sólo seis de ellos fueron nominados a la mejor película, ganando en tres ocasiones: Mujeres al borde de un ataque de nerviosTodo sobre mi madre Volver (ÁtameHable con ellaLa mala educación se quedaron a las puertas). Hay quien piensa que la Academia ya ha cumplido de sobra con el manchego, pero el caso es que nuestro director más internacional sigue sorprendiéndonos con cada una de sus apuestas. Para La piel que habito, su segundo guión basado en material ajeno, la novela Tarántula del francés Thierry Jonquet, Almodóvar vuelve a echar el resto y nos ofrece un oscuro y apasionante relato con una premisa de ciencia ficción realista que a muchos ha echado para atrás pero que confirma que el realizador no se achanta ni frente a los saltos mortales sin red. Aunque aún tenga problemas con la dosificación de la información, La piel que habito es un film duro e implacable pero sobresaliente y con un estilo visual intachable. El cierre perfecto a una sucesión de dramas antes de volver a la comedia en su próximo proyecto, Los amantes pasajeros. Este año parece que tiene poco que hacer frente al torbellino Urbizu, pero Pedro aún tiene mucho que ofrecer… y muchos Goyas por ganar.

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La voz dormida

María Pérez
La adaptación de la novela de éxito de una escritora que en su breve vida y carrera se ganó la admiración y el cariño de miles de lectores no era tarea fácil. Y hacerlo desde el punto de vista femenino y feminista que adopta la novela, con una historia como esa y sin caer en la cursilada reivindicativa no hacían más que añadir problemas al asunto. Y aunque sí hay escenas que caen en lo lacrimógeno (a veces innecesariamente), el peso sobre las principales actrices (ambas perfectas en su emoción y sutilidad), la relación entre ellas, sus tensiones, dudas y contradicciones, y la equiparación entre lo claustrofóbico de la vida y lo claustrofóbico de la cárcel evitan el melodrama desgarrado y convierten la película en un drama social creíble que trasciende la tópica historia ambientada Guerra Civil.

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No habrá paz para los malvados

Fernando de Luis-Orueta
La cuarta candidata es la gran favorita de esta edición. Pese a que La piel que habito la supera en nominaciones, es indiscutible que No habrá paz para los malvados parte con la ventaja de la unanimidad. Nadie se opondría a admitir que la de Enrique Urbizu es una buena película, cosa discutible en el caso de las otras tres nominadas. Además, Urbizu es un personaje muy querido en la industria del cine español, que fue vicepresidente de la Academia en el mandato de Ángeles González Sinde. La negrísima historia de Santos Trinidad, este policía acabado y corrupto que realiza un última acto de redención es una de las cintas más espeluznantes de la producción nacional reciente, que se adentra poco en los terrenos del thriller. La única mácula de su historial es haber salido de vacío del Festival de San Sebastián, pero basta recordar que ocurrió lo mismo con El secreto de sus ojos para quedarnos tranquilos. Rock and roll.
Ganará: No habrá paz para los malvados

Debería ganar: No habrá paz para los malvados