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Parece que en esta ocasión las cosas están claras y que el Oscar de la categoría va a ser por el soberbio trabajo de J.K. Simmons en Whiplash, pero no por ello hay que pasar por alto el resto de interpretaciones de sus contrincantes: del veterano Robert Duvall en El juez al siempre brillante Mark Ruffalo, los otros cuatro merecen estar en la categoría y sacar pecho.

JUDGE, THE

Robert Duvall por El juez

El actor que interpretó al consigliere de Vito Corleone en las dos primeras partes de El Padrino y que desayunaba el olor a napalm por la mañana en Apocalypse Now se ha pasado toda su carrera demostrando cómo un actor de reparto podía devorar a sus compañeros. Le tuvieron que dar protagonistas, claro, y gracias a uno de esos papeles, en la película Gracias y favores, donde interpretaba a un alcohólico vagabundo y ex cantante que tenía que enfrentarse a su pasado, Robert Duvall ganó su primer y único Oscar. Este año le ha llegado su séptima nominación, esta vez como actor de reparto por su trabajo en El juez. En este drama judicial dirigido por David Dobkin un abogado (Robert Downey Jr.) investiga el caso de asesinato en el que es sospechoso su propio padre (Duvall), el juez del pueblo. El actor de San Diego vuelve a lucir su carácter -el propio de un animal de la interpretación- por mucho Ironman que tenga delante. En un par de escenas dramáticas el veterano actor arrebata con sutilidad el protagonismo a uno de los actores del momento. Aun así el duelo interpretativo que mantienen ambos es lo mejor de una película que se intensifica a medida que avanza para convertirse en un terrible drama familiar muy similar a Agosto en el veneno de sus diálogos y en el poderoso trabajo de sus dos protagonistas, esta vez, masculinos. Pedro Moral

EthanHawke

Ethan Hawke por Boyhood

Cuarta nominación para el reconocido y querido Ethan Hawke, aunque solo la segunda como actor tras la conseguida en el año 2002 por Training Day, ya que las otras dos fueron en reconocimiento por su trabajo como guionista por las dos últimas partes de la trilogía «Antes del…» en colaboración con Linklater y Julie Delpy. Si bien su carrera en los últimos años se ha diversificado abarcando todos los espectros posibles, desde le cine de autor al terror más comercial, ha sido con este proyecto y de la mano de Linklater el que le ha vuelto a situar en el punto de mira. Aunque Patricia Arquette se llevó todos los elogios en primera instancia, pues su papel es un caramelo; pero pronto se vió que Ethan, con un papel mucho más estereotipado, hacía un trabajo igual de valioso. Ese padre alocado que acaba «reformándose» no cala solo en sus hijos de la ficción, sino que el espectador convierte ese viaje en algo personal a su vez. Es admirable la capacidad del actor para resolver con naturalidad y gracia las escenas que para un público no norteamericano pueden resultar más chocantes. Son las pequeñas escapadas con Mason y Samantha, o con el primero solo, las que construyen un vínculo que se siente cercano y real, nunca forzado. Ello se produce en gran parte con el buen hacer de Ethan Hawke, sin su carisma, sin su presencia y caracterización no sería lo mismo. Se nota, en muchas ocasiones, que los propios protagonistas han puesto muchas de sus experiencias en el mundo real al servicio de Linklater y del guión de la película y ha merecido la pena. Ethan Hawke no ganará porque tiene a dos fieras delante como Edward Norton y J. K. Simmons, pero si se diera la sorpresa nadie podría negar que se lo ha ganado a pulso. Luis Fernández

EdwardNorton

Edward Norton por Birdman

Su tercera nominación, tras Las dos caras de la verdad (1996) como actor secundario, y American History X (1998), ha tardado 17 años en llegar, y lo ha hecho con una película que desde el primer momento del su estreno en Venecia y el Telluride se situó en puestos de cabeza mucho antes de que se diese el pistoletazo de salida a la carrera de premios. Y la verdad es que ya había ganas de ver de nuevo al gran Edward Norton en una película con posibilidades de éxito y de nominaciones. Su Mike Shiner es un actor con talento y pagado de sí mismo que es contratado por un actor al que desprecia para su primera obra de teatro como director. Desde el primer momento ambos personajes colisionan, son antitéticos no sólo en la forma de afrontar el trabajo de actor, sino en su manera de afrontar la vida, y desde el primer momento Mike trata a Riggan (Michael Keaton) con un desprecio y una condescendencia que se hacen palpables en sus diálogos, en sus gestos y en sus miradas. Aunque su personaje es tan tópico que a veces resulta hasta paródico, los breves momentos en los que abandona esa actitud altiva y superior, en los que se enfrenta a su yo, están cargados de humanidad y sensibilidad. Dados los pronósticos y los premios precedentes, resultaría una verdadera sorpresa que Norton se alzase con el hombrecillo dorado, así que mucho me temo que tendremos que esperar un poco más para ver cómo le llega este reconocimiento a uno de los mejores actores de su generación. María Pérez

MarkRuffalo

Mark Ruffalo por Foxcatcher

La discreta y delicada manera de interpretar al poderoso hermano en la sombra que presencia el ascenso y caída del sueño americano interpretado por Channing Tatum ha conseguido, sorprendentemente, sacar valor de su perfil bajo y ser una constante en la carrera de premios. Mark Ruffalo es el actor detrás de la prótesis que da vida a este omnipresente personaje que, con menos apariciones en pantalla que los dos protagonistas, consigue perfilar un intrincado oráculo para la narración que encaja a la perfección en el complejo engranaje de la película. Es la segunda nominación para Ruffalo y llega en un año en que también nos ha brindado una brillante interpretación en Begin Again… pero tiene unos competidores tan brillantes que es complicado que pueda rascar premio (a la tercera va la vencida, que dicen), de todas maneras, y en su descargo, cabe destacar que es uno de los años más reñidos en esta categoría y que realmente cualquiera de los contendientes merecería ganar la estatuilla sin rechistar. Esperemos al veredicto de la Academia. Pablo López

JKSimmons

J.K.Simmons por Whiplash

J.K. Simmons ya tiene en su estantería el Globo de Oro, el BAFTA, el SAG e innumerables premios concedidos por la crítica durante la carrera hacia este Oscar. Sin duda, uno de los menos reñidos de la noche. En Whiplash, Simmons interpreta al profesor Fletcher, un hombre despiadado y sin escrúpulos capaz de destrozarle la vida a cualquiera de sus músicos en busca de la más absoluta perfección. Fletcher se cruza en el camino de Andrew, un joven de 19 años que acaba de llegar al conservatorio con el sueño y la ambición de convertirse en una estrella tocando la batería. El suplicio y la tortura física y psicológica por la que Fletcher hace pasar a Andrew es tan visceral que Simmons consigue que se incruste en lo más profundo del espectador y no se despegue de sus entrañas incluso después de haber terminado la película. El odio que despierta su personaje solamente está reñido con la admiración hacia una interpretación sencillamente sublime. Simmons no solamente no tiene rival, si no que dejarle sin premio sería una de las mayores injusticias que se podrían cometer durante la noche. La estatuilla es suya. Rubén Miguélez

Ganará: J.K.Simmons por Whiplash
Debería ganar: J.K. Simmons por Whiplash
Molaría que ganase: Edward Norton por Birdman