Van un francés, un inglés, un italiano un austriaco y un estadounidense. No es el comienzo de un chiste sino las nacionalidades de los cinco aspirantes al Oscar a la mejor fotografía del año. No es su única disparidad: desde quien ha rodado por pirmer vez una película en Fusion 3D hasta el que ha filmado en color una cinta en blanco y negro, pasando por quien se las ha arreglado con luz natural o los que han sufrido las imposiciones de su director o productor.

OSCATLÓN 2009: Fotografía

Mauro Fiore
Avatar

El reto de dirigir la fotografía de Avatar, la primera película rodada con el sistema Fusion 3D impulsado por James Cameron, recayó en el calabrés Mauro Fiore. Formado en el Columbia College de Chicago en la misma promoción que Janusz Kaminski (el camarógrafo de Spielberg desde Las lista de Schindler), Fiore debutó en Hollywood filmando blockbusters como La roca (1995), Armageddon (1997) o Training Day (2001). Precisamente, fue su trabajo en Lágrimas del sol (Antoine Fuqua, 2002) y La isla (Michael Bay, 2004) lo que llamó la atención de Cameron. El desafío verdadero desafío de Avatar fue desarrollar las herramientas narrativas que aporta el nuevo 3D al mismo tiempo en que tenía que encontrar nuevas soluciones para la composición y la iluminación para una película de este tipo. Sin duda, aún queda camino por recorrer en todos estos sentidos, pero la cinta de Cameron ha marcado el camino. El apelativo de histórica no le viene grande.

OSCATLÓN 2009: Fotografía

Bruno Delbonnel
Harry Potter y el misterio del príncipe

El segundo candidato de este año también es europeo: el francés Bruno Delbonnel ya sabe lo que es rozar un Oscar con la punta de los dedos pues fue candidato por Amelie (2001) y Largo domingo de noviazgo (2004). Tampoco parece que a la tercera vaya a caer la vencida, aunque méritos no le falten. Su riquisíma paleta de colores pastel ha venido a dar aire nuevo a la saga de Harry Potter, que se había quedado estancada en la enajenación de azules que le imprimió Roger Pratt allá por la segunda entrega. Lo más interesante de todo es que las muchas tonalidades de Delbonnel nunca coinciden en la misma secuencia, sino que cada una está rodada en un monocromo. Sin embargo, la versión estrenada de la obra no es la original pues Warner impuso una segunda revisión para que la variedad cromática fuera mayor y las secuencias resultaran algo menos tenebrosas.

OSCATLÓN 2009: Fotografía

Barry Ackroyd
En tierra hostil

Kathryn Bigelow estaba buscando a un director de fotografía capaz de dotar a En tierra hostil de una sensación de visceralidad y de inmediatez que resultarían trascendentales para las ambiciones de la película. Y reconoció esas doten viendo United 93 (2006), la cinta de Paul Greengrass sobre el cuarto avión secuestrado en el 11-S. El mérito era de Barry Ackroyd, un inglés que había colaborado en varias ocasiones con Ken Loach. Para En tierra hostil, Ackroyd aprovechó la experiencia y el equipo técnico de Batalla en Seattle (2007), donde había recreado las violentas protestas contra la cumbre de la OMC. En cierto modo, su trabajo ha consistido en aplicar las lecciones de ese rodaje en la cinta de Bigelow, cambiando la conforatable capital del estado de Washington por localizaciones en Jordania, que hacen las veces de Irak. Muchas de las escenas están rodadas sólo con luz natural, intensificándola mediante espejos para filmar en interiores.

OSCATLÓN 2009: Fotografía

Robert Richardson
Malditos bastardos

Cuando Quentin Tarantino arrancó el proyecto de Malditos bastardos se especuló mucho sobre qué iba a hacer el egocéntrico realizador: actuar él mismo como operador de cámara, tal y como hizo en Death Proof, o contratar a un director de fotografía. La opción final fue la segunda y para ello recurrió a Bob Richardson, uno de los valores más seguros de Hollywood, con quien ya había filmado Kill Bill. Richardson (único estadounidense de los candidatos en esta categoría) había obtenido los primeros éxitos de su carrera con Oliver Stone: desde Wall Street hasta Nixon pasando entre otras por JFK, que supuso su primer Oscar. El segundo (y hasta ahora último) lo obtuvo con El aviador (Martin Scorsese, 2004). Lo curioso del caso es que, ya sea por desconsideración o por descontento, Tarantino se ha cuidado mucho de dejar en segundo plano el trabajo de Richardson como demuestra el hecho de que las notas de producción de la película detallan el trabajo de cada uno de los jefes de equipo (del guión a los efectos visuales) salvo el del director de fotografía. En cualquier caso, la labor de Richardson en la cinta es encomiable, con una cuidadísima composición e iluminación, especialmente en los interiores. En estrecha colaboración con el equipo de ambientación, logra dotar a la cinta de un buscado look de cine clásico sin caer en ningún momento en el acartonamiento.

OSCATLÓN 2009: Fotografía

Christian Berger
La cinta blanca

No deja de ser curioso y gratamente sorprendente para los cinéfilos descubrir que Steven Spielberg y Michael Haneke comparten puntos de vista. Uno de ellos es la decisión de rodar en blanco y negro sus películas sobre la Alemania de la primera mitad del siglo XX. Ambos lo justifican igual, pero citando al asutriaco: “Todas las imágenes que nos han llegado de finales del XIX y de principios del XX son en blanco y negro. Ya existían los medios de comunicación (fotografías, periódicos). Sin embargo, en lo que se refiere al siglo XVIII, por ejemplo, tenemos una percepción en color por los cuadros y las películas que hemos visto”. Esa fue la petición que Haneke trasladó al también austriaco Christian Berger, que ya había trabajado con él en La pianista (2001) y Caché (2005). A pesar de ello, La cinta blanca está rodada con negativo de color por exigencia de las cadenas de televisión que participaban económicamente en el proyecto, y luego vertido a blanco y negro. Esa contrariedad resultó, a fin de cuentas, beneficiosa porque dotó a la película de lo mejor de ambos mundos, permitiendo que la posproducción se beneficiara de todas las herramientas digitales desarrolladas para trabajar con el color, y que el resultado final sugiera una buscada sensación de abstracción.
Ganará: AvatarDebería ganar: En tierra hostil

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