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Las cinco nominadas a mejor vestuario responden a visiones muy diferentes del pasado. La primera en la carrera, hasta el momento, es The Artist, aunque tampoco hay que echar en saco roto las posibilidades de la siempre infalible Sandy Powell en La invención de Hugo, el esplendor isabelino de Lisy Christl en Anonymous o las estilizadas recreaciones históricas de Jane Eyre y W.E., dos películas que tan sólo han sido nominadas en esta categoría.

OSCATLÓN 2011: Diseño de vestuario

Lisy Christl por Anonymous

La única nominación de Anonymous a los Oscar responde, llamativamente, a la labor llevada a cabo por su directora de vestuario, la alemana Lisy Christl. Sin duda, ha tenido que suponer un enorme desafío para ella, acostumbrada a trabajos mucho más contemporáneos (no en vano es la colaboradora habitual de Haneke). Sin embargo, no cabe duda de que ha sabido salir airosa del trance. La época isabelina es una de las más complejas y fascinantes en términos de vestuario, y Christl ha sabido llevarla a su terreno mediante una sabia combinación de rigor documental (por ejemplo, en los colores, los tejidos y los adornos empleados) e imaginación, especialmente visible en sus fantasiosas recreaciones de obras teatrales incluidas en la película. Si a esto le unimos una inteligente estilización de algunas de las prendas más historicistas y la increíble eficiencia necesaria para vestir a un gran número de actores y figurantes de modo creíble, el resultado es una tarea más que loable y una merecida candidatura al Oscar.
OSCATLÓN 2011: Diseño de vestuario

Mark Bridges por The Artist

Aunque cuenta con un curriculum más que notable (por ejemplo, Boogie Nights, Magnolia o El luchador), Mark Bridges no ha sido nominado a los Oscar hasta este año, gracias a su trabajo en The Artist. En su caso, tratándose de una película que bebe enteramente del cine mudo, las fuentes estaban claras, y Bridges sólo ha tenido que limitarse a ellas y recrearlas de manera creíble. No encontramos, en ese sentido, grandes destellos de originalidad ni grandes aportaciones propias, pero lo cierto es que la película no las necesitaba. Por otro lado, sí es obvio que el vestuario cuenta con elementos tan brillantes como el esmoquin del protagonista o la evolución indumentaria y estilística del personaje de Peppy Miller. No obstante, es posible que el principal logro de Bridges haya sido coordinarse de manera efectiva con el director de fotografía, porque diseñar para rodar en blanco y negro entraña riesgos muy específicos que hay que tener en cuenta. En ese sentido, su labor es impecable, y resulta lógico que una película tan abiertamente esteticista como ésta haya obtenido una nominación en esta categoría.
OSCATLÓN 2011: Diseño de vestuario

Sandy Powell por La invención de Hugo

Con nueve nominaciones y tres Oscars a sus espaldas (el último de ellos fue en 2009 por La reina Victoria), Sandy Powell es ya un nombre recurrente en las quinielas de los últimos años. Cada uno de sus trabajos respira una atmósfera de exigencia, precisión e imaginación innegables y, en ese sentido, su labor para La invención de Hugo es un hito muy destacado en su carrera. Su inspiración para crear el guardarropa de esta historia infantil procede precisamente de las ilustraciones del libro original, y por eso encontramos colores sólidos, líneas marcadas, volúmenes muy definidos. La otra inspiración predominante es la del París de los años treinta, inundado de un lujo decadente y muy novelesco. Por último, hay que señalar la especial dificultad que implica diseñar vestuario para una película en 3D. Los volúmenes adquieren una gran importancia, y los detalles adoptan relieves que requieren la profesionalidad y la meticulosidad de una creadora como Sandy Powell.
OSCATLÓN 2011: Diseño de vestuario

Michael O’Connor por Jane Eyre

Michael O’Connor ganó el Oscar en su primera nominación por La Duquesa. Ahora, su nombre vuelve a sonar con fuerza gracias al notable trabajo que ha llevado a cabo en Jane Eyre, la nueva adaptación de la novela de Charlotte Brontë, que, con la excepción de esta categoría, ha sido una de las grandes olvidadas en los Oscars de este año. Si tuviésemos en cuenta únicamente la veracidad histórica, no habría grandes méritos en este trabajo que sustituye la oscura sobriedad del mundo descrito por Brontë por una muy romántica estética victoriana. Sin embargo, en el vestuario cinematográfico, lo importante es que la indumentaria esté al servicio de la historia, y en ese sentido el trabajo de O’Connor supone un apoyo idóneo a esta estilizadísima versión de Jane Eyre. El vestuario de la protagonista es uno de los más logrados (atención a esa serie de vestidos de institutriz casi idénticos) y, en general, todos los diseños refuerzan el carácter de los personajes y contribuyen a acentuar la atmósfera evocadora y romántica propia de la historia.
OSCATLÓN 2011: Diseño de vestuario

Arianne Phillips por W.E.

Aunque nunca ha ganado el Oscar (estuvo nominada en 2005 por En la cuerda floja), un vistazo rápido al currículum de Arianne Phillips basta para comprobar que es la responsable de algunos de los vestuarios más icónicos de las últimas décadas: la violencia gótica de El cuervo (1994), la fantasía trash de Hedwig and the Angry Inch (2001) y la inspiradísima delicadeza de Un hombre soltero (2009) son trabajos destacadísimos y totalmente memorables. Además, Phillips ha sido la responsable, en los últimos años, de gran parte de los estilismos de Madonna, que ha contado con ella para crear el vestuario de su (hasta ahora poco aplaudido) biopic de Wallis Simpson, duquesa de Windsor. Su trabajo bebe, naturalmente, de abundantes fuentes documentales; no en vano, Wallis Simpson fue una de las mujeres más profusamente fotografiadas de su tiempo. Por ello, el vestuario que ha diseñado recrea de manera fidedigna y un tanto estilizada algunos de los modelos originales de la protagonista, aunque siempre con una sensibilidad muy contemporánea, como sucedía en Un hombre soltero.
Ganará: The Artist

Debería ganar: The Artist