La semana pasada llegaba a los cines Monstruos University, la nueva cinta de Pixar a la postre precuela de uno de sus buques insignia, Monstruos S.A. que aún permanecía huérfana. “Después de Monstruos S.A., en Pixar se centraron en hacer otras película, no pensamos en hacer una secuela tan pronto”, reconoce Dan Scanlon, director de la película que, junto a la  productora del estudio, Kori Rae, visitaron Madrid para promocionar ésta película.

“Tampoco podían permitirse ese lujo”, continúa Scanlon, “ahora se hacen muchas más película que si permiten explorar personajes de películas anteriores”. En esta nueva aventura de Sully y Mike nos remontamos a la época universitaria, “pensaron que la mejor manera de conocer más a estos personajes era retroceder en el tiempo para ver donde había nacido y cómo se había forjado esa relación entre ellos. La universidad era el sitio perfecto porque era un entorno muy divertido para trabajar”, concluye.

En esta ocasión, es un adolescente Mike Wazowski el encargado de cargar con la narración, un destartalado nerd responsable en una despótica universidad que trunca sus sueños: “es un personaje que no consigue lo que quiere, es algo que no se suele ver en las películas de Pixar”, confiesa el director.

“Muchas veces las películas cuentan que si se trabaja duro y con mucho esfuerzo siempre consigue uno lo que se propone, un mensaje que está muy bien pero que no siempre se aplica a la realidad”, matiza, “muchos de nosotros hemos pasado por momentos en los que hemos fracasado, y hay que aprender a superar esos momentos, aprender de ellos y seguir adelante, porque muchas veces nos espera algo mucho mejor de lo que inicialmente esperábamos”.

Todo lo contrario a Sully, que en esta ocasión, le toca ser el alumno díscolo. Cambio de roles en esta precuela, que el director justifica diciendo que “es muy divertido echar la vista atrás y ver cómo han cambiado ellos… como también nos pasa a todos nosotros cuando estamos hablando con alguien de cómo éramos en la universidad”. “Era muy importante ver lo diferentes que eran entonces, además parte de lo original al tratarse de una precuela era ver ese cambio en los personajes de la película anterior a esta”.

Cambios que no solo se reflejan argumentalmente, sino también en la tecnología, uno de los grandes fuertes, ya que Pixar no solo se permite avanzar en la exploración de sus personajes, sino también en la tecnología necesaria para mostrarlos en pantalla: “En la primera película supuso un reto enorme el pelo de Sulley, se tardaron años en desarrollar la herramienta para que pudiera simular el pelo, ahora esa tecnología ha avanzado y ya se puede aplicar esa misma capa de pelo a más de un personaje o colocarle ropa encima”, apunta Kori Rae, que repite en esta segunda entrega su papel de productora.

“Otro de los avances ha sido poder poblar mucho más la película, en Monstruos S.A. y otras películas tenían más limitaciones de personajes, aquí en Monstruos University tenemos más de 500 personajes, muchos de ellos compartiendo escena, algo que era impensable en 2001″, destaca la productora.

“Otro de los grandes retos, además de ésta tecnología, es abordar la primera precuela que realiza Pixar en toda su historia”, reconoce el director. “Ese ya era un reto de por si”. Una precuela ambientada en la universidad, en la vida universitaria y no exenta de guiños y homenajes: “vimos muchas películas universitarias americanas, pero también vimos muchas otras de diferentes géneros”, reconoce el director. “Y también visitamos muchas universidades, fuimos allí de nuevo para ver cómo se comporta la gente, cómo es la vida en el campus, qué hacen los estudiantes, porque además de la diversión, también están sometidos a mucha presión y quisimos transmitir eso en la película”.

Siendo un segundo abordaje al universo Monstruos, y con los precedentes del estudio, es necesario hacer la pregunta inevitable, pero como entonces, director y productora salen airosos del momento: “Acabamos de terminar la película hacer un mes y aún tenemos la cabeza en ella, no sabemos qué pasará después”.