
En una Sección Oficial en el que el cine francés no ha estado tan presente como en otras ocasiones, ha destacado la presencia de ‘Milo’, de la cineasta y actriz Nicole García, con títulos en su haber como ‘Place Vendôme’ (1997) o ‘Un balcón sobre el mar’. Compite en San Sebastián con una película que, en otras manos, podría haberse despeñado fácilmente hacia el telefilm.
Se trata de uno de esos argumentos del que apenas se pueden desvelar un par de frases si no quieres arrepentirte de haber leído nada durante toda la película. Así que diremos que Alice (Marion Cotillard) decide viajar hasta una pequeña ciudad francesa para empezar de nuevo tras haber pasado los últimos veinte años en Canadá, o, al menos, eso dice el curriculum que entrega en el restaurante donde acaban por contratarla.
Muy pronto, la recién llegada se ve atraída por la presencia de un joven mecánico que cuenta con uno de esos rostros aparentemente comunes, pero que la cámara no puede dejar de mirar, interpretado por el canadiense Théodore Pellerin, último ganador del Cesar a mejor actor revelación por ‘Mino’.
La cinta, que en apariencia es un retrato de las pequeñas aspiraciones de una ciudad de provincias, acaba por suponer un análisis sutil de cómo ha evolucionado la lucha de clases y cómo afecta incluso en pequeños detalles en apariencia insignificantes, pero también qué consecuencias tienen los más extremos.
Es una película de corte bastante clásico en el que destacan ese tipo de diálogos que, por naturales, parecen no haber sido escritos; pero sobre todo mantiene la tensión en todo momento por los grandes recursos que muestra Cotillard, sin duda, una de las favoritas a obtener la Concha de Plata a la mejor interpretación.


