A la espera de que mañana se den los premios mayores, hoy se han hecho públicos los premios colaterales del Festival. Uno de los más importantes, el FIPRESCI, que representa a la crítica internacional del certamen, ha recaído en El lazo blanco, de Michael Haneke, quien ha recibido entusiasmado este premio. Looking for Eric y hasta Anticristo han sido algunas de las galardonadas.

Según información de la Agencia EFE, el premio Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI) destacó a la película del austríaco Michael Haneke El lazo blanco como la mejor de la sección oficial concurso. “No es el primer premio FIPRESCI que recibo, pero este galardón sí fue el primero que recibí cuando tenía apenas veinte años con mi película “Benny’s Video”, aseguró Haneke al recoger el diploma que acredita su galardón.

Con el estadounidense Mike Goodrigde como presidente del jurado, la Federación Internacional de Críticos de Cine reconoció, dentro de la sección “Un certain regard”, a la película rumana Politist, Adjectiv, de Corneliu Porumboiu.

Asimismo, entre las secciones paralelas ‘La semana de la crítica’ y ‘Quincena de realizadores’, seleccionaron como mejor película a Amreeka, una coproducción estre Estados Unidos, Canadá y Kuwait dirigida por Cherien Dabis.

En la misma ceremonia, celebrada en la Plage des Palmes de Cannes, se entregaron también los premios del Jurado Ecuménico, que distinguen las películas con contenido que ensalce los valores humanos y solidarios. Looking for Eric, del británico Ken Loach, fue la agraciada, por “su acercamiento humorístico, optimista y humanista de la sociedad contemporánea en plena crisis”, según el jurado presidido por el francés Radu Mihalleanu. El lazo blanco también fue meritoria de una mención especial -“no sé qué decir”, dijo Haneke- por “incitar a una mayor vigilancia ante los síntomas de nuestra violencia personal, que crea también la base de la violencia social y política”, según el jurado.

Finalmente, el Jurado Ecuménico, en la 35 edición de sus galardones, se tomó la licencia de crear un ‘antipremio’, que recayó en la cinta del danés Lars Von Trier Anticristo, por ser la película “más misógina”, entre otros exabruptos.