Críticas desde Cannes: ‘Nebraska’ y ‘La vie d’Adèle’

La prensa califica la jornada de ayer como “el día grande” de esta edición de Cannes gracias a lo mucho que han gustado, en términos generales, las dos películas a competición: La vie d’Adèle, de Abdellatif Kechiche; y Nebraska, de Alexander Payne.

[El diario El País no ha publicado hoy la crónica de su crítico, Carlos Boyero]

Luis Martínez, El Mundo
http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/23/cultura/1369306807.html

  • La vie d’Adèle, de Abdellatif Kechiche

Kachiche quiere que la pantalla se convierta en casi un ser vivo, que respire, que se empape. La idea no es otra que anular la sensación de ventana con la que indefectible se tropieza un espectador dentro del cine. Y la forma de hacerlo es sin ocultar nada, enseñándolo absolutamente todo; cuestionando los propios límites de la mirada.
(…) el ejercicio consiste desnudar completamente de artificios la propia mirada del espectador hasta confundirla con la superficie de la piel de las protagonistas. Y de este modo alcanzar el tacto profundo del amor, del sexo, de la vida. Todo uno. Se sale del cine convencido de haber superado un umbral. Nunca antes se vio todo tan claro, tan feliz, tan limpio. Con la mirada tan limpia. Y aquí nos paramos que alguno ya está pensando mal.

  • Nebraska, de Alexander Payne

Entre la comedia triste, el drama majestuoso y el simple desengaño, Payne guía al espectador por una marea muy parecida a todas las mareas del mundo. Con gesto de gran cine, la película describe con detalle el punto exacto en el que estamos y del que, nos pongamos como nos pongamos, jamás nos hemos movido. Emociona porque nos descubre nuestra desnuda condición de seres desnudos. Y eso emociona tanto como una película perfecta.
Rodada en blanco y negro, la maniobra consiste en fundir los personajes con el paisaje hasta transformar el páramo que debe de ser Nebraska en la geografía de la mismísima alma. Aparentemente la película más sencilla del director y, sin embargo, la más honda.
María Guerra, Cadena SER
http://blogs.cadenaser.com/la-script/2013/05/23/dilema-en-cannes-lesbianismo-adolescente-o-viejos-con-garra/

  • Nebraska, de Alexander Payne

Alexander Payne ha cosechado la mayor salva de aplausos hasta el momento (…). Rodada en blanco y negro, con personajes marginales y tiernos, Payne se sitúa cerca de la Palma de Oro (…). En efecto, se trata una película muy sentimental, con los habituales toques de humor grotesco y personajes delirantes de Payne, pero que poco a poco va dejando un poso nostálgico sobre la distancia familias y los sorprendentes descubrimientos que un viaje puede proporcionar. Otra vez Alexander Payne se va a las orillas de la vida y encuentra poesía.

  • La vie d’Adèle, de Abdellatif Kechiche

Adèle Exarchopuolos es el gran descubrimiento femenino del festival, aspirante clarísima al premio de mejor actriz. Desde luego, pocas actrices podrían aguantar los primeros planos a los que la somete el director: su cuerpo y su rostro son continuamente escrutados por la cámara que registra sus temblores de placer, tristeza o rabia. El problema, para mí insoportable- es la paternalista mirada masculina sobre el lesbianismo y regodeo baboso en unas escenas de sexo tan explícitas y obvias como ridículamente alargadas.
Carlos F. Heredero, Caimán
http://www.caimanediciones.es/el-festival-de-cannes-dia-a-dia-y-en-tiempo-real-la-opinion-de-la-critica/

  • La vie d’Adèle, de Abdellatif Kechiche

Una película toda ella impregnada, a lo largo de tres horas que pasan muy rápido, de sudor y de lágrimas, de humedad sexual y electricidad sensual, componentes esenciales de una obra que extrae todo ello de su interior, que no se impone desde fuera y que bucea en la intimidad más incómoda y movediza de su protagonista para buscar una verdad física y emocional que siempre parece a punto de escapársele. Una gozosa y luminosa búsqueda.

Ángel Quintana, Caimán
http://www.caimanediciones.es/el-festival-de-cannes-dia-a-dia-y-en-tiempo-real-la-opinion-de-la-critica/

  • Nebraska, de Alexander Payne

Nebraska puede considerarse como un catálogo de los vicios y virtudes de Payne. Entre los vicios, está el deseo de gustar, de ser demasiado amable, corriendo el riesgo de llegar a la caricatura y a la broma fácil con algún personaje como el que interpreta Bruce Dern. Entre sus virtudes, está este deseo casi melancólico de atrapar el pasado para buscar un futuro en el que la descendencia sea mejor. Aquí, el pasado surge a partir de espacios, de amigos perdidos y de una casa abandonada. Payne conecta con sus trabajos anteriores, pero no acaba de ir demasiado lejos. Este Nebraska no admite ninguna comparación con el disco acústico de Bruce Springsteen, pero sí que la admite con Una historia verdadera, de David Lynch y, en este caso, Payne pierde la partida.