Terence Davies ha sido el encargado de estrenar la semana en el Zinemaldia. Su The deep blue sea parece que ha encantado y aburrido a partes iguales, y es cierto que la película tiene argumentos para provocar ambas reacciones. La otra cita del día corría a cargo de Isaki Lacuesta y Los pasos dobles, que ha generado desconcierto general. También ha habido hueco para Arrugas, la cinta de animación que adapta a la pantalla la obra de Paco Roca que recibió el Premio Nacional de Cómic.

Rachel Weisz y Tom Hiddleton son las caras visibles de la historia que Davies nos trae a la pantalla desde las tablas del teatro, entorno para el que la imaginó el autor original Terence Rattigan. El drama interior de Hester Collyer, que abandona su vida privilegia y acomodada con su marido, juez del Tribunal Supremo, para irse a vivir con un joven expiloto de la RAF es el punto de arranque de esta exquisita y sofisticada película rodada con el mejor de los gustos.

Davies juega con las pausas, los silencios y las miradas, al igual que dota al filme de un tempo laso y pausado, lo cual es el mayor argumento en favor y en contra de la película. Hay adoradores de la sutilidad y el retrato descarnado, y hay denostadores de la lentitud y la cursilería del resultado, que, en cualquier caso, no ha dejado a nadie indiferente.

Las lenguas más aduladoras hablan de Concha de Oro, otras de premio para Rachel Weisz por la construcción de un dificilísimo personaje con un trabajo de sentimiento interior desgarrado y extremo. Sea como fuere, el nuevo trabajo de Terence Davies ha causado una de las mejores impresiones desde el sábado.

La nueva película de Isaki Lacuesta, Los pasos dobles, realizada con la colaboración de Miquel Barceló y que forma parte de un diptico de trabajos audiovisuales que se complementa con un documental sobre el pintor, ha llegado al Kursaal generando desconcierto desde el primer pase que ha habido. Con una sinopsis tan atractiva y clara, que se resume en la busca del legado enterrado bajo las dunas de François Augiéras, resulta aún más sorprendente y decepcionante que Lacuesta opte por el ejercicio más subversivo y se desmarque del tema con una cinta aparentemente sugerente, sensorial que ha terminado por desconcertar al auditorio y provocar somnolencia en buena parte del público.

También hoy ha habido hueco para la presentación de Arrugas, la adaptación al cine del cómic homónimo de Paco Roca, Premio Nacional de Cómic en 2008, una película dirigida por Ignacio Ferreras, una tierna historia sobre la tercera edad y las enfermedades que la aquejan, que retrata con precisión el mundo geriátrico, la desdicha de la enfermedad, y la alegría y esperanza conformista de los protagonistas de la historia, que sobrellevan las circunstancias con la mejor sonrisa y apoyo. Emotiva, cercana y dolorosa a partes iguales.