Con una de cal (las nominaciones de los Spirit) y otra de arena (los
premios de la National Board of Review ) ha arrancado la temporada de
premios, matizando las opciones de muchas películas y dejando desde ya
un poco tocadas las aspiraciones de otras. Slumdog Millionaire y El curioso caso de Benjamin Button han demostrado su músculo; Gran Torino anuncia que va dar más juego de lo previsto; y Penélope Cruz roza con la punta de los dedos la nominación al Oscar.

Slumdog Millionaire necesita muy poco para asegurarse una plaza entre las cinco nominadas a mejor película en los Oscar. Bastará con que la letanía de premios de la crítica que se entregan en diciembre mantengan su llama encendida. ¿Pero puede ganar en la Academia? Es pronto para responder a esta pregunta por tres razones fundamentales: la primera es que su director, Danny Boyle, con una carrera bastante irregular, no parece tener aún las credenciales para ganar una estatuilla en su categoría (y más teniendo en cuenta que sus posibles rivales serán directores con solera); la segunda, la más superable, es la falta de actores de peso (de hecho, propone a sus intérpretes en las categorías de reparto); y la tercera son sus contrincantes, entre las que hay varias cintas de gran enjundia.

Sobre todo, El curioso caso de Benjamin Button que, contra muchos pronósticos, ha superado la prueba de los NBR logrando dos premios: dirección y guión (éste, ex aequo con Slumdog). David Fincher vio cómo el año pasado la Academia se olvidaba de su extraordinaria Zodiac, estrenada demasiado pronto para competir por los Oscar. ¿Y este año? La cinta lo tiene todo para estar en lo más alto del podio, pero su galardón de ayer no le garantiza nada: el año pasado fue a manos de Tim Burton, que luego no logró ser candidato en los Oscar.

Tampoco hay que perder de vista a Gran Torino. Clint Eastwood ya ha pasado por esto: hace cuatro años estrenó Million Dollar Baby casi en secreto y terminó ganando todos los premios grandes. Y algo parecido ocurrió en su día con Sin perdón. Eastwood es pues un experto, pero no en hacer campaña por los Oscar, sino por convencer por la vía de los hechos. No va a ser fácil que acceda a la categoría reina porque las rivales son muchas y muy poderosas, pero en un año en que todavía no hay ningún actor a quien considerar favorito claro, es una fantástica ocasión para que el bueno de Clint gane el Oscar que le falta.

Precisamente, sobre los actores queda mucha tela que cortar. Por un lado, La duda parece llamada a salpicar todos los premios: unas veces será Meryl Streep como protagonista; otras Philip Seymour Hoffman; otras Viola Davis; y otras, quizá las más, galardones a todo el reparto. ¿Qué pasará con ellos en los Oscar? Parece que la mejor colocada es Streep, aunque Anne Hathaway (La boda de Rachel) puede dar una inesperada batalla.

¿Y qué pasa con las otras que se configuraban como candidatas? ¿Dónde quedan El desfío (Frost contra Nixon), Mi nombre es Harvey Milk, o El caballero oscuro. Pues siguen donde estaban: los NBR las han incluido en su lista de las 10 mejores del año, algo más que suficiente para que respiren tranquilas. Pero, ¿qué pasa con The Reader y Revolutionary Road, curiosamente las dos películas protagonizadas por Kate Winslet? ¿Hay que descartarlas? Hacerlo sería dar a los NBR una importancia de la que carecen: lo mejor es esperar y ver.

La que sí parece definitivamente despeñada es Australia: además de ignorada en estos premios, su primer fin de semana de taquilla ha sido muy flojo y las críticas están siendo bastante ásperas. Su opciones se reducen ahora a las categorías técnicas y de ambientación. La única sorpresa que podría dar depende de Hugh Jackman, pero siempre es difícil lograr una nominación tan importante por una cinta floja.