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Una de las categorías más interesantes por la calidad de sus integrantes, que conforman una lista a la que se pueden poner pocas pegas. Y muy interesante además por lo reñidos que se presentan los premios.

Mejor actor principal en serie dramática

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Por Bernardo Pajares. Es la primera vez que logra la nominación pero todas quinielas lo sitúan el primero. Su extraordinario trabajo en True Detective fue la sensación de la temporada, dejando a muchos con la boca abierta. Como ocurrió en la pasada gala de los Oscar con el vaquero Ron Woodroof de Dallas Buyers Club, parece que nada ni nadie puede quitarle el Emmy a Matthew McCounaghey por su profunda transformación -no solo física, que ya sabemos cuánto gusta esto en los premios- para convertirse en Rust Cohle. La otra incorporación en la categoría de mejor actor dramático es para Woody Harrelson (ganador de un Emmy por Cheers en 1989), ese otro elemento imprescindible para que el binomio de la serie funcione tan bien como lo hace. ¿Les perjudicará la división de votos entre los partidarios de True Detective? Más aún: ¿ha tenido alguna vez Harrelson, con un lucimiento significativamente menor al de McConaughey, alguna posibilidad real? Por otra parte, nos encantaría ver la cara de satisfacción del vicepresidente Frank Underwood alzando en alto su premio ante las masas, pero Kevin Spacey tendrá que esperar, al menos, un año más. Su personaje en House of Cards le sienta tan bien que no parece que vaya a tener que aguantar tanto como Jon Hamm. Y es que tras siete ediciones, Hamm ha tenido tiempo de sobra para ensayar la cara que pondrá cuando escuche el nombre de otro al abrir la papeleta. Ganó, eso sí, el Globo de Oro. Fue en 2008, y quizá el año que viene, cuando Mad Men se haya despedido definitivamente de su audiencia fiel, sea por fin el turno de Don Draper. Dos ganadores de anteriores ediciones se vuelven a ver las caras. Son Jeff Daniels, con el Emmy de 2013 demasiado reciente para repetir victoria por The Newsroom, y el gran Bryan Cranston. Y dejamos para el final al alter ego de Walter White/Heisenberg porque él es el único que podría aguarle la fiesta a Matthew McCounaghey. Recordemos que Cranston recibió tres Emmys consecutivos entre 2008 y 2010 por las primeras temporadas de Breaking Bad, con lo que no es disparatado pensar en los votantes rellenando su nombre una última vez.

Ganará: Matthew McCounaghey por True Detective 
Debería ganar: Bryan Cranston por Breaking Bad

 

Mejor actor principal por serie de comedia

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Por Pedro Moral. Esta categoría podría llamarse “Jim Parsons gana y los demás miran”. El actor que interpreta al queridísimo Sheldon Cooper en Big Bang ya ha ganado tres Emmys de los cuatro a los que ha estado nominado desde 2010. Y aunque su rol no ha cambiado de forma sustancial en mucho tiempo y no hay nuevos argumentos para que renueve título, tampoco hay demasiados argumentos para que no resulte vencedor otra vez. Sus dos competidores fuertes este año son Ricky Gervais y Louis C.K. El primero de ellos es el maleducado, salvaje e irrepetible Gervais interpretando a un enfermero llamado Derek que trabaja en un geriátrico. La vuelta del hijo pródigo. Sin embargo ya no es tan gracioso, todo suena a repetido e incluso hay momentos en la serie que resultan conmovedores. ¿Estamos hablando del Ricky Gervais que viró la comedia negra a la vergüenza ajena con The Office? El otro candidato con alguna oportunidad es Louis C.K.; el cómico acumula cuatro nominaciones consecutivas y cada temporada de la serie que escribe, dirige y protagoniza es mejor que la anterior. Éste debería ser el año en el que se empiecen a saldar cuentas pendientes. La nominación le ha debido de saber a gloria a William H. Macy, el alcohólico que interpreta, el irreverente Frank Gallagher, lleva persiguiendo la nominación cuatro temporadas y hasta que no ha habido un cambio de categoría esta no ha llegado. Pero ya está, Shameless ha sido reconocida como comedia y H. Macy como uno de los mejores actores que habitan la televisión estadounidense. Demasiado pronto para llevarse el premio gordo pero ¿quién sabe? Matt LeBlanc tiene un Globo de oro por interpretarse a sí mismo en Episodes pero le falta el Emmy. Si se lo llevara por esta última temporada no sería demasiado justo, pero es preciso reconocer que cada aparición suya en la serie es digna de recordar, otra cosa es que la serie esté a la altura de su protagonista. Por último hay que destacar la nominación sorpresa, la de Don Cheadle por tercera vez consecutiva por su papel en House of Lies, una serie que ha pasado inadvertida en el resto de categorías.

Ganará:   Jim Parson por Big Bang
Debería ganar: Louis C. K. por Louie

 

Mejor actor principal en una miniserie o telefilme

Fargo

Por María Pérez. La tercera nominación para Benedict Cumberbatch y la segunda por su impresionante personificación del legendario detective Sherlock Holmes no parece que vaya a ser la que culmine con una estatuilla, y eso que el actor inglés no sólo está cada vez más cómodo en el personaje, sino que está consiguiendo incluso humanizarlo y sacarlo del estereotipo, algo muy difícil tratándose de un icono como la creación de Conan Doyle. En “His Last Vow”, capítulo final de la tercera temporada de la serie de la BBC, demuestra todo esto, y lo hace aún más interesante con su ironía, su sentido del humor, su lealtad y su cariño expresado de una manera muy original y coherente con el personaje. La nominación de su compatriota Chiwetel Ejiofor por la miniserie Dancing on the Edge es la primera de su carrera. La serie, que sólo ha obtenido esta nominación en la edición de los Emmy, trata de la relación de la realeza británica con los músicos de jazz americanos, un punto de partida bien apetecible. Y a pesar de una ambientación detallada y magníficas interpretaciones, la serie no despega. Lo que sí se queda en la retina del espectador es Ejiofor como Lester Louis, un músico inspirado en Duke Ellington, que sabe mantener la coherencia de su personaje incluso cuando el guión le mete en situaciones y reacciones que son inconsistentes con él. El tercer británico de la lista es Idris Elba, que consigue su tercera nominación al Emmy por interpretar al torturado y reflexivo detective Luther, un papel por el que consiguió un Globo de Oro en 2012. Una nominación más que merecida año tras año, porque si hay algo memorable en la serie es él, su magnética presencia. Luther es un detective intuitivo, muy dañado y muy cercano a los criminales que persigue en modos y emociones. No es original, pero Elba consigue que te olvides de que hay en televisión otros detectives como él. Y eso que la serie va de mal en peor. Puede que el hecho de que la serie no vaya a continuar le haga sumar votos, pero hay competidores más fuertes en la categoría. Uno de ellos es el cuarto británico en la lista: el pequeño gran Martin Freeman, que este año tiene doble nominación. La principal le llega por Fargo, en el papel de Lester Nygaard, un vendedor de seguros apocado y nervioso con cierta tendencia a cargarse a sus mujeres. Freeman ha tenido que luchar contra dos inconvenientes muy serios para enfrentarse a este personaje: el acento y su pinta de tipo majete, y consigue vencer los dos. De hecho, el segundo inconveniente ha sido su gran baza, porque uno de los temas principales de la serie es los límites morales de la afabilidad en uno de los estados de EEUU que se caracteriza por lo majos que son sus habitantes. Debería llevarse el Emmy por este papel (si no estuviera nominado su compañero de Sherlock) pero su mayor rival lo tiene en su misma serie: Billy Bob Thornton como un siniestro matón solitario y sabio llamado Lorne Malvo, el verdadero villano de Fargo, y el hombre destinado a sembrar el caos, el miedo y la emoción a la vida de Nygaard, y a la del pueblo entero. Juega además a su favor la tendencia de los votantes a premiar a actores de cine veteranos (véanse Geoffrey Rush en 2005, Robert Duvall en 2007, Al Pacino en 2010, Kevin Costner en 2012 y Michael Douglas en 2013) en esta categoría. Y un pelín por detrás de Thornton se sitúa en las apuestas Mark Ruffalo, eje central del telefilme favorito en estos Emmy, The Normal Heart, y que este año está teniendo más visibilidad en cine que anteriormente, en una carrera sólida y prestigiosa. Su caracterización del activista gay Ned Weeks, un escritor que lucha contra la estigmatización de los homosexuales y por la investigación y difusión de las medidas de protección en los comienzos de la epidemia, está llena de matices como homosexual acomplejado en una dictadura del cuerpo perfecto, con sus miedos y sus inseguridades, pero que toma las riendas y grita, y se alza contra todo lo que suponga favorecer la propagación de la enfermedad, como la ignorancia, sobre todo por parte de las instituciones.

Ganará: Billy Bob Thornton por Fargo
Debería ganar: Benedict Cumberbatch por Sherlock Holmes