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Los Goya de este año enfrentan a cuatro grandes veteranos con carreras muy distintas entre sí, pero bien conocidos por la Academia. Tres de ellos ya tienen el Goya en su casa (Tito Valverde, Eduard Fernández y el niño bonito de los últimos años, Antonio de la Torre), mientras que Javier Cámara intenta conseguir por fin la estatuilla en su sexta nominación. ¿Será este su año?

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Tito Valverde por 15 años y un día

Después de 10 años siendo El comisario en televisión, Tito Valverde se aleja de los roles a los que nos tiene acostumbrados al componer el personaje de Max. Normalmente contenido pero bonachón, como aquel padre de Gustavo Salmerón al que dio vida en Reinas (Manuel Gómez Pereira, 2005), en la película de Gracia Querejeta vemos a un Tito Valverde seco y gruñón que sólo se muestra comunicativo cuando tiene cerca a la inspectora Aledo, Belén López. Y es precisamente en esas escenas en las que ambos, luchando por redimirse de errores cometidos en el pasado, brillan. La relación abuelo-nieto con Arón Piper en 15 años y un día compone los cimientos de una cinta irregular que le podría dar a Valverde su segundo Goya -tiene uno por Sombras en una Batalla, de 1993-. Eso sí, esta vez su nombre no suena entre los favoritos, pero sería una agradable sorpresa ver su trabajo reconocido. Bernardo Pajares

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Antonio de la Torre por Caníbal

Antes de la proyección de Caníbal en el entorno del Festival de San Sebastián, Antonio de la Torre ya sonaba como uno de los candidatos más fuertes de cara al premio a mejor actor, carrera que, previsiblemente, podría convertirle en uno de los favoritos al Goya. Finalmente la Concha se le escapó, como también le ocurrió al que parece ser su rival más fuerte en esta terna, Javier Cámara. Donde sí venció Antonio de la Torre fue en los primeros premios Feroz, donde la Asociación de Informadores Cinematográficos le concedieron el Feroz al mejor actor. Ayer también ganó la medalla del CEC al mejor actor, por lo que parece que su carrera es la más encauzada para acabar con el cabezón en la mano. A su favor juega también que es un actor querido por la Academia, sumando desde 2007 un total de siete nominaciones, ganando la primera, como actor de reparto por Azuloscurocasinegro. En Caníbal, Antonio de la Torre da vida a un hombre apagado y aparentemente débil e inofensivo. Un hombre que, por otro lado, es capaz de asesinar a sangre fría y devorar después a sus víctimas. El actor sevillano consigue jugar con la fina línea que separa al hombre normal del asesino, llegando a dar verdadero miedo en varias secuencias. Si Javier Cámara finalmente no lo impide, este será el segundo Goya para Antonio de la Torre. Rubén Miguélez

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Eduard Fernández por Todas las mujeres

El trabajo de Eduard Fernández en Todas las mujeres, además de ser el más sobresaliente del año, aunque poco premiado debido a la propia naturaleza del proyecto, que parte de la serie homónima también dirigida por Mariano Barroso, tiene, además, un añadido extracinematográfico que ha salvado con creces: la serie original, de seis capítulos, se ha visto reducida a una sola línea temporal de hora y media. Es complicado salvar interpretativamente eso únicamente por montaje, pero Eduard Fernández consigue eso y mucho más. Su retrato del hombre moderno diseccionado a través de las mujeres de su vida supone una de las grandes revelaciones del año, que merece su justo premio. Fernández opta por octava vez al premio de la Academia, estatuilla que ya ha ganado dos veces anteriormente, en 2001 por Fausto 5.0 y en 2003, por su trabajo en la película de Cesc Gay En la ciudadPablo López

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Javier Cámara por Vivir es fácil con los ojos cerrados

Desde que Pedro Almodóvar contase con Javier Cámara para Hable con ella su carrera en el cine y la de los Goya han estado unidas irremediablemente. Atesora seis nominaciones en los últimos doce años pero ninguna (hasta ahora) con premio. El papel de un profesor de inglés que viaja a Almería un fin de semana con el único propósito de conocer a John Lennon podría ser el que le diese su primera estatuilla. Con permiso, eso sí, del caníbal Antonio de la Torre. Cámara dibuja en Vivir es fácil con los ojos cerrados a un hombre de mediana edad, soltero y solitario que se ha volcado en la enseñanza. En ese viaje en coche, que es también existencial, Antonio (el personaje) se muestra como un soñador que deja entrever a quien quiera notarlo ese poso de soledad que le persigue. El actor riojano lo consigue a través de las miradas, los gestos y esa apariencia de bonachón que le caracteriza y utiliza en su beneficio cuando la historia lo requiere. M.J. Arias

Ganará: Antonio de la Torre por Caníbal
Debería ganar: Javier Cámara por Vivir es fácil con los ojos cerrados