Bradley Cooper

Bradley Cooper: “Daniel Day-Lewis es el mejor”

Bradley Cooper
Después de varios meses de dar mucha guerra en los premios y con todas las nominaciones anunciadas, por fin se estrena en España El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook), la película de David O. Rusell que ha conseguido hacer pleno en las siete categorías más relevantes de los Oscar. La semana pasada, Bradley Cooper (Filadelfia, 1975), nominado al Oscar al mejor actor, estuvo en Madrid promocionando la cinta y tuvimos la oportunidad de hablar con él.

El lado bueno de las cosas cuenta la historia de Pat, un enfermo mental que, tras pasar ocho meses en una institución psiquiátrica por agredir al amante de su mujer, vuelve a casa de sus padres a vivir, decidido a tener una actitud positiva y recuperar a su ex-mujer, pero el mundo de Pat se pone del revés cuando conoce a Tiffany, una chica con ciertos problemas y no muy buena fama en el barrio.

“Nunca imaginé la película como una comedia”, reconoce el actor cuando se le pregunta por el reconocimiento en la carrera a los premios de una cinta de este corte. “Hay mucho humor, muchas bromas, pero no la llamaría una comedia. Es una película difícil de calificar”, reconoce. “Es muy auténtica, muy de verdad, y con historias que son tan reales que se hace inevitable obtener drama y comedia”.

Tal es esa verdad que el personaje de Pat ha dejado un largo camino de esfuerzo, pero también de alegrías para el actor: “He aprendido mucho interpretando a Pat. Sucedía algo mágico cuando me convertía en él todos los días, y no llegué a darme cuenta hasta que terminé de rodar la película”, se sincera. “El personaje me llenó de positividad, y me hizo empatizar con las personas que sufren enfermedades de ese tipo”, reconoce.

Pero las satisfacciones no se limitaron al rodaje. Con la película terminada, el actor descubrió que su personaje había traspasado la pantalla: “El mayor regalo es la reacción que crea la película en las personas que comparten la sensibilidad del personaje. Mucha gente se me acercaba después de las proyecciones para darme las gracias, porque se ven reflejados en la película”.

Cuando habla de su manera de preparar un personaje tan complicado, el actor reconoce que “estudié a varias personas de mi entorno que sufrían la misma enfermedad, o alguna parecida. Probablemente deberían aparecer en los créditos de la película”, confiesa.

“Me parece increíble que esta interpretación obtenga todo este reconocimiento”, comenta ilusionado. “Recuerdo que en el rodaje todos los días acababa agotado, pero con la sensación de estar haciendo un personaje diferente a todos los anteriores”, reconoce. “Y el hecho de que la Academia te reconozca junto a los otros cinco nominados es muy satisfactorio, estoy muy agradecido. Me siento muy afortunado por haber podido ser Pat, y por haber conseguido todos estos reconocimientos gracias a él”, agradece orgulloso.

Robert de Niro es, además de otro de los nominados al Oscar, su compañero de reparto por segunda vez tras Sin límites, pero su relación, aunque el propio De Niro no lo sepa, viene de mucho antes: “En el Actor’s Studio, Robert de Niro vino a dar una charla. Yo tenía una pregunta sobre Despertares, sobre uno de sus gestos, y me daba miedo hacérsela porque me parecía tan específica que iba a sonar rarísima; entonces pensé en preguntarle alguna tontería sobre montar a caballo en La misión o algo así, pero la persona que estaba antes que yo le hizo la pregunta de La misión y pensé: ‘Oh no’.”
Robert de Niro y Bradley Cooper
Nunca pensó que una anécdota aparentemente tan incómoda fuera a marcarle para el resto de su vida: “Así que cuando llegó mi turno le hice la pregunta, y contestó: ‘Buena pregunta’. Dado que es una persona que habla poco y hace pocos comentarios sobre las preguntas que le hacen lo guardé para mí durante años y cada vez que estaba en una situación parecida en la que me debatía entre mi instinto, o lo que creía que era correcto, siempre volvía a Robert de Niro”

Más tarde llegó Sin límites, donde trabajaron juntos por primera vez, y desde entonces Cooper sólo tiene palabras de alabanza: “Haber compartido con él dos de las 45 películas que ha hecho es un honor”, reconoce. “Ninguna carrera de ningún actor se ha acercado a la suya, ni siquiera la de Danny Day-Lewis, con lo bueno que es, que ahora mismo es el mejor, puede rivalizar con De Niro. Su carrera es una octava parte de la de Robert”, defiende. Pero más allá del trabajo, “tengo la suerte de poder llamarlo ‘amigo'”.

“Me encantaría hacer más películas con él y me gustaría dirigir una película en la que esté”, confiesa. Dirigir es otra de esas facetas que siempre ha atraído al actor de Filadelfia: “Siempre he querido dirigir, incluso antes de querer interpretar”, confiesa. A pesar de su posición, reconoce que “no se qué me gustaría dirigir; si lo supiera probablemente ya lo habría hecho”. Entre sus proyectos actuales revela que “hay una serie de novelas que un amigo y yo estamos adaptando que se llaman Hyperion, de Dan Simmons. En un mundo ideal sería la primera película en dirigir, pero eso es como decir que mi primera película será Avatar, así que dudo que consiga esa oportunidad, aunque nunca se sabe”, reconoce entre risas.

Probablemente su nominación al Oscar le abra las puertas de la dirección, como ya pasó con otros actores, pero él prefiere mantenerse con los pies en la tierra: “Estoy agradecido de que hayan reconocido mi trabajo. No he dirigido aún porque no he encontrado nada lo suficientemente estimulante para hacerlo. Por suerte hay gente que cree en mí; me siento muy afortunado por eso”.