
Bullía la expectación ante la llegada de ‘La invitación’ a Perlak ante la buena acogida en Sundance y en su estreno comercial en Estados Unidos, tanto como para aventurarle un posible recorrido en la temporada de premios. Ahora podemos certificar que durante el pase se constató el por qué de tanto interés. El reto era mayor aún en España, pues conocíamos no solo la película ‘Sentimental’ de Cesc Gay en la que está basada, sino que algunos también tuvimos la posibilidad de ver ‘Los vecinos de arriba’, la obra de teatro original firmada por el cineasta.
Ninguna de las dos películas, ni la original, ni esta reciente ocultan su origen teatral. Y a la vez, resulta más que evidente que la historia bebe de la mítica ‘¿Quién teme a Virginia Woolf?’, de Edward Albee: una cena de dos parejas dispuestos a despellejarse vivos. Un planteamiento en la que es fácil también encontrar ecos de ‘Un dios salvaje’, de Yasmina Reza. Aunque, en esta ocasión, no hay conflicto por los hijos, sino que combaten dos parejas, una absolutamente exhausta de su prolongada convivencia, y otra en pleno frenesí sexual de los primeros meses de conocimiento.
Se parte de un material original que incluye, como es habitual en la escritura de Cesc Gay, diálogos brillantes y combates dialécticos vibrantes. Aun así, la versión americana logra acelerar el ritmo y con ello la comedia, especialmente, en los dos primeros tercios del film, con secuencias hilarantes, como pocas veces pueden verse en un festival.
Olivia Wilde dirige a un cuarteto prodigioso, en el que ella misma está incluida como protagonista, tan sexy como desquiciante. Después de un debut brillante como realizadora en ‘Booksmart’ (2019), recibió bastantes palos con su segundo film, ‘Don’t Worry Darling’ (2022) y gracias a esta tercera propuesta se ha reconciliado con la crítica. Le acompaña como marido Seth Rogen, un músico frustrado reconvertido en profesor que acapara las mejores dosis de cinismo del guion. En el otro lado del cuadrilátero, Penélope Cruz, una española residente en Nueva York, que sabe sacarle rédito a su condición de no nativa en buena parte de los gags. Aunque ya hemos visto este registro de la actriz, su ejecución es brillante. El cuarto pugio es el que boxea con menos precisión: Edward Norton interpreta al marido de la española y ni aporta la complexión física que requiere el personaje, ni sus réplicas están a la altura de sus compañeros.
La película, que llega a los cines españoles el 16 de octubre, sufre un frenazo importante en el último tercio, aunque el público no acaba por pedir la hora por agradecimiento a muchos minutos de comedia exquisita y en los que resulta fácil identificarse con un personaje y el contrario según el tema que aborden.


