Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.

El Festival de Málaga entra en piloto automático con tres cintas que suponen poco estímulo para el espectador. El nuevo trabajo de la española Roser Aguilar, Brava, compite junto a El candidato, de Daniel Hendler y La mujer del animal, de Victor Gaviria. Dos retratos del maltrato a la mujer y una sátira política muy descafeinada para una jornada olvidable del festival.

El nuevo trabajo de Roser Aguilar cuenta la historia de Janine, una mujer cuya vida transcurre normalmente hasta que es asaltada y violada en el metro, lo que hace desmoronarse su universo. Es entonces cuando, huyendo de sus propios demonios escapa al pueblo donde vive su padre para desconectar, reencontrase y sanar las heridas. Lejos de eso, el proceso de Janine supondrá un proceso demasiado laborioso para un desenlace absolutamente descafeinado.

Mientras el punto de partida y su primera parte esperanzan sobre un prometedor retrato del dolor individual y la gestión personal de los asaltos, este retrato encarnado por Laia Marull acaba resultando una nadería que vaga con un rumbo tan incierto que acaba naufragando en la obviedad al final del relato. Una película austera y muy poco ambiciosa en su puesta en escena técnica y argumentalmente.

Algo parecido pasa con El candidato, de Daniel Hendler, cuya jugosa y desopilante escena inicial hace presagiar un argumento que finalmente nunca llega a ser: es la historia de Martín un advenedizo en el terreno de la política que es llamado por una candidata tradicional para integrar su lista gracias a su relevancia en redes sociales. Durante un fin de semana en el que intentarán construir al candidato perfecto, descubrirán que alguien del equipo intenta recabar información. 

Lo que a priori se presume como un ácido retrato sobre el origen de una figura política de nuevo cuño, aplicable a ámbitos de sobra conocidos por todos, termina siendo un relato de discutible humor que no termina de encontrar el tono con el que contar la historia, lo que lo convierte en una desconcertante propuesta.

Por último, la desoladora historia de La mujer del animal completa el trío de películas presentadas hoy en la capital malagueña. La historia de Amparo una joven que, tras huir del internado donde estaba acogida, se ve en la obligación de vivir junto a su hermana en un barrio marginal de Medellín, es allí donde conoce a Libardo, el Animal, un hombre que hará de su vida una pesadilla a base de malos tratos. El descarnado retrato de esta historia real adolece de simplismo, reiteración y monotonía, bordeando, incluso, el posicionamiento ideológico con el villano al que critica. Una sarta de situaciones que, por acumulación, finalizan en un final tan descafeinado que ni siquiera por contraste consigue la sorpresa. Para olvidar.