‘Dispararon al pianista’: Searching for Tenòrio Jr

'They Shot The Piano Player' / 'Dispararon al pianista'
Interesante pero reiterativa
La indagación sobre la figura del pianista brasileño Tenório Jr es apasionante, pero está lastrada por la abundancia de testimonios que hacen entrar al relato en un bucle
3.3

Es de sobra conocida la melomanía y la vasta sabiduría musical del director español Fernando Trueba, que ha plasmado en películas tan estimulantes como Calle 54 (2000) y Chico & Rita (2010), acompañado en ambos proyectos -aunque en el primero solo como artista gráfico- por el ilustrador y diseñador Javier Mariscal. Ahora, ambos han vuelto a unir fuerzas en una nueva película, They Shot The Piano Player (Dispararon al pianista), que se ha exhibido fuera de concurso en la Sección Oficial de la 71ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Un documental de animación que intenta averiguar lo que le sucedió al pianista Tenório Jr, uno de los más grandes de la música brasileña y avanzados del Latin Jazz que quiso imprimir a los ritmos brasileiros como la samba o la bossa nova toques importados del jazz que estaban haciendo por entonces -años 70- figuras como Bill Evans. Tenório desapareció en 1976 mientras estaba de gira en Buenos Aires con Vinícius de Moraes y Toquinho, durante lo peor de las desapariciones por la dictadura de Videla en Argentina, y nunca más se supo de él.

Dispararon al pianista indaga en su figura y mediante los testimonios de quienes le conocieron intenta reconstruir un perfil y sobre todo indagar en los hechos que precedieron a su desaparición. Pero, ojo, lo hace como animación y con la técnica de Javier Mariscal, que, aunque se luce en exteriores y en las reconstrucciones de calles, ambiente de bares y conciertos, lastra las entrevistas, que ocupan la mayor parte del metraje, con falta de expresividad que resta emoción e interés a la cinta.

Un joven periodista musical estadounidense recibe el encargo por parte de su editora de escribir un libro sobre el auge de la Bossa Nova, centrada en la canción «Chega de Saudade», de Vinícius de Moraes y Antonio Carlos Jobim, pero por el camino descubre la figura de Tenório Jr y decide dar un cambio de orientación al libro para convertirlo en una investigación sobre el pianista y sobre lo que le sucedió en Buenos Aires.

Antes de meterse en faena, la película tiene una introducción de evidente tono didáctico en la que se introduce esa época y la música que se hizo en Brasil, y en la que se nombran sus representantes más destacados. Y después, la historia y el devenir de Tenório es sin duda fascinante y muy potente, y los testimonios que se introducen en el documental son valiosísimos en el contexto de la música brasileira, que en aquellos momentos estaba en plena transformación revolucionaria que contagiaría al mundo entero y dejaría estela hasta la actualidad.

Pero lo prolijo del relato y la abundancia de esas «entrevistas» a la gente que trabajó, conoció y amó al pianista, por encantadoras que sean, alargan el metraje y lo hacen entrar en bucle en algunos momentos. Y aunque la música está presente en todo momento, no escuchamos más que retazos de los temas, y se echa de menos que en algún momento más (porque los hay) deje que en lugar de los músicos hable la música.