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Cuatro películas de época y una como si lo fuera son las nominadas dentro de la categoría de vestuario, y con una clara favorita, La La Land, con méritos sobrados para no justificar su inclusión sólo por el efecto arrastre. Aun así, el increíble trabajo de Joanna Johnston en Aliados podría arrebatarle este honor. Las cinco diseñadoras de vestuario nominadas, salvo la francesa Madeline Fontaine, lo han estado previamente, y entre ellas está Colleen Atwood, una de las grandes del gremio en la actualidad.

Joanna Johnston por Aliados

Para Alliados, Joanna Johnston (2 nominaciones) trasladó al diseño de vestuario el deseo de Robert Zemeckis, con quien ha trabajado en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, La muerte os sienta tan bien, Forrest Gump y Regreso al futuro II, de recrear el aire decadente, suntuoso y sofisticado de los años cuarenta, para lo que buscó inspiración en fotos y películas de la época. Los tejidos de los trajes, tanto de Marianne (Marion Cotillard) como de Max (Brad Pitt), totalmente fabricados a mano, están basados en el tipo de clima donde tienen lugar las secuencias, desde los frescos en tonos desérticos para Casablanca a los más formales y lujosos en las de las fiestas, o los uniformes de Max en la base militar, por lo que el color y la estructura ayudan a crear ese ese ambiente y estado de ánimo. La idea sobre la que trabajó Johnston es que Marianne está constantemente representando un personaje, y en realidad no sabemos quién es en realidad, si la chic mujer francesa que vemos en Casablanca o la madre de familia del Londres asolado por la guerra, por lo que en los dos hay guiños a uno u otro (como la blusa color menta que lleva con un traje de lana). Un punto fuerte, que añade sofisticación, son los colores que utiliza para el vestuario de Marianne (azul medianoche, menta, verde agua), la calidad de los tejidos, algunos casi líquidos, como el del baile en la embajada de Alemania, que además tienen que permitir las escenas de acción. En cuanto a los uniformes militares, Johnston, con amplia experiencia en películas de guerra como Caballo de batalla, Valkiria o Salvar al soldado Ryan, trabajó con un especialista en la vestimenta militar para crear esos detalles que fácilmente se escapan al control del diseño, como las insignias o los rangos de ejércitos tan diferentes como el británico, el de las Fuerzas Aéreas Canadienses, el alemán o el de la Francia de Vichy. Además la artista también adquirió vestuario vintage en mercados como el de Portobello, en Londres, para las escenas con extras, bien para utilizarlo directamente, bien para servirse de él como inspiración y construir el propio.

Colleen Atwood por Animales fantásticos (y dónde encontrarlos)

Para la película basada en una novela de J.K. Rowling y dirigida por Peter Yates, que estuvo al mando también de cuatro de las películas de Harry Potter, la veterana Colleen Atwood (12 nominaciones, 3 oscar) quiso darle al vestuario de sus personajes un aspecto inspirado en imágenes de archivo del Nueva York de principios de siglo encontradas en el Museo de la Ciudad, siempre destacando con los detalles alguna característica de la personalidad de los diferentes personajes, como la extravagancia, el carácter amenazador o la inocencia. Por ejemplo, en el caso de Newt Scamander (Eddie Redmayne), para que dé la imagen de alguien que prefiere la compañía de animales a la de la gente, cuando llega a Nueva York lleva un maletín de cuero y un abrigo de lana turquesa, poco habitual en la época, los pantalones pesqueros y el traje ligeramente arrugado. Tina Goldstein (Katherine Waterstone), sin embargo, es una chica ambiciosa, un poco friqui y no demasiado femenina, de ahí sus zapatos masculinos y la ropa amplia, mientras que su hermana, más etérea y confiada, va siempre en tonos pastel, y con tejidos de terciopelo y satén. Las secuencias en las que se reúnen los magos de toda la galaxia fue en las que Atwood dio más rienda suelta a su imaginación, añadiendo toques étnicos y folklóricos, siempre con un poco de misterio. Una de las dificultades que tuvo Atwood al afrontar este proyecto fue la enorme variedad de tipos demográficos que tuvo que vestir a lo largo del expansivo rodaje, ya que la trama lleva por muy diferentes ámbitos, calles abarrotadas de gente, bancos, fiestas y escenas de hogar, con unos 3.500 extras y unos 5.000 trajes que tuvieron que hacer, comprar o alquilar. Todo ello al servicio de una estética que tenía que parecer real y mágica al mismo tiempo, una diversidad de tipos y colores que ella consiguió construir en un todo armónico.

Consolata Boyle por Florence Foster Jenkins

Cuando el público de principios de siglo acudía en masa a los recitales de la soprano Florence Foster Jenkins, no solo era para reírse de su nulo talento, sino también para ver los modelitos que lucía en el escenario, que ella misma diseñaba y fabricaba, y que siempre acompañaba con profusión de accesorios y complementos. Para sus espectaculares trajes, Jenkins (y por tanto Boyle) se inspiraba en los bailes de corte del siglo XVII, del folclore mexicano o de los cuadros andaluces, mantilla incluida. Uno de los favoritos del público era el del Ángel de la Inspiración, que llevaba unas enormes alas. Para recrear el excéntrico vestuario de Florence y su camarilla, de ese mundo cerrado que ella misma hizo a su medida, Stephen Frears reclamó los servicios de Consolata Boyle (2 nominaciones), con la que lleva trabajando desde Mary Reilly en 1996. Para empezar, tuvo que añadir kilos a la figura de Meryl Streep sin restarle capacidad de expresión, aunque la torpeza de movimientos de la Jenkins era famosa, y su poca habilidad para mover las alas, una sombrilla o un abanico de enormes plumas de avestruz eran motivo de risa para el público asistente. Además quería que el vestuario sirviese para canalizar las emociones de la soprano, una mujer que llevaba décadas vistiendo como una niña, con colores infantiles, tras varias tragedias que sacuden su vida, que ella, tanto encima del escenario como en su vida diaria lucía sin pudor ni vergüenza.

Madeline Fontaine por Jackie

Jackie Kennedy fue, además de esposa y viuda de JFK, uno de los iconos de moda de la época, por lo que su vestuario iba a tener mucha importancia en la película de Pablo Larraín. Para recrearlo contó con la sabiduría de Madeline Fontaine (primera nominación), diseñadora del vestuario en películas donde este es muy importante, como Yves Saint Laurent y Amélie. Para ello se centró en primer lugar en los colores y las siluetas de la época, ayudándose de la ingente cantidad de fotos e imágenes, públicas y privadas, de esos tres días entre el magnicidio y el funeral de Estado, pero con la presión de la memoria colectiva. Fontaine reprodujo en su taller las piezas más icónicas, como el traje rojo de chaqueta de Dior que llevó durante la entrevista de Collingwood en la Casa Blanca, el traje negro del funeral, o el Chanel rosa de la visita a Texas, para el que contó con la ayuda de la casa francesa. En conjunto, fueron unos diez trajes, además de los que se prueba en la Casa Blanca mientras bebe y pasea por los pasillos en completa soledad. El resto de vestuario, de la familia y los extras, procede de anticuarios y tiendas francesas y estadounidenses de alquiler.

Mary Zophres por La ciudad de las estrellas (La La Land)

Una de las cualidades de la película de Damien Chazelle es ese guiño continuo a los años dorados de Hollywood a pesar de estar ambientada en la actualidad, y el vestuario es uno de los elementos que más aportan en este sentido, sobre todo en el de Mia. Chazelle entregó a Mary Zophres (2 nominaciones) un montaje de extractos de películas de todo tipo y época, desde Cantando bajo la lluvia a Atrápame si puedes o Boogie Nights, del que ella sacó elementos de diseño, apoyándose también en libros sobre actrices del Hollywood clásico, fotografías, etc. Pero la diseñadora no quería que los preciosos vestidos que luce Mia (Emma Stone) fueran uno de los elementos fantásticos de la película, así que optó por diseños favorecedores y sencillos, en tejidos fluidos y con colores muy atractivos, siempre buscando un equilibrio entre esa sensación de película de época y la realidad. Los vestidos de Mia están hechos específicamente para la película, y están diseñados buscando impacto visual, pero perfectamente podía proceder de una tienda vintage y a la vez es fácil imaginarlo en una percha de H&M o Zara, tiendas a las que efectivamente recurrió para la ropa que lleva más a diario. En el caso del vestuario de Sebastian, Zophres quiso desde el primer momento dar ese aire de músico, impecablemente vestido, con cierto aire a Dean Martin o a Chet Baker, que fácilmente podía verse en los salones de jazz de los años 50, con esos icónicos zapatos de charol en blanco y negro que se convierten casi en seña de identidad.

Ganará: Mary Zophres por La ciudad de las estrellas (La La Land)
Debería ganar: Mary Zophres por La ciudad de las estrellas (La La Land)
Molaría que ganara: Joanna Johnston por Aliados