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La organización del Festival de San Sebastián ha presentado esta mañana en la sede de Tabakalera la nueva imagen del certamen cinematográfico, así como los carteles de las diferentes secciones de su 66ª edición. Según José Luis Rebordinos, el objetivo de esta renovación es actualizar la marca y ganar en visibilidad y ha sido elaborada por el estudio donostiarra TGA.

La primera en ser sometida a este rediseño ha sido la concha, icono del festival, ahora de trazos más sencillos y mayor contundencia visual. En cuanto a los carteles de las diferentes secciones, que antes se decidían por concurso público, comparten el mismo tratamiento en el que se combinan fotografía e ilustración, para dar uniformidad al conjunto. Además cada una de las secciones va asociada a un color característico. Queda por conocer el cartel de la Sección Oficial, aún pendiente de los derechos de la imagen elegida.

Además, ayer se presentó uno de los proyectos más ambiciosos en la historia del festival donostiarra, junto a la Elías Querejeta Zine Eskola, el Centro Internacional de Cultura Contemporánea y la Filmoteca Vasca. Se trata de Zinemaldia 70. Todas las historias posibles (Z70), que consiste en la creación de un archivo vivo que aunará los fondos documentales del festival (cartas, fotos, críticas y reseñas en revistas, libros y periódicos, etc) digitalizados y de acceso libre online, e incluye para más adelante la aportación de cinéfilos y asistentes al festival. La primera fase de este proyecto estará preparada para su 70ª edición, que se celebrará en 2022.

Este archivo vivo se elaborará en dos líneas de trabajo simultáneas que generarán material de investigación y socializarán los resultados para públicos más amplios. Las investigaciones se darán a conocer de manera anual en forma de exposiciones, publicaciones o programas de proyecciones, acompañadas de materiales de divulgación. Todo esto con la intención, según su director Pedro de la Parra, de “promover trabajos de investigación innovadores que estudien la rica historia del Zinemaldia en relación con otros fenómenos históricos, políticos y sociales, pero también situar al Festival como un elemento fundamental en la creación y consolidación de cultura cinematográfica. En otras palabras, entender el Zinemaldia no únicamente como un objeto de estudio de la historia del cine, sino como un generador activo de historia del cine”.