Perdonen que no pontifique

{youtubejw width=”600″ height=”369″}lNqS4IWrZRY{/youtubejw}

La presentación de este blog va a tener mucho de declaración de principios. Hasta ahora hemos estado editando TÍO OSCAR conforme a mi estricta visión del periodismo, que consiste básicamente en el rigor y la absoluta separación entre información y opinión. Y lo he hecho siendo absolutamente consciente de que navegaba a contracorriente, de que en estos tiempos de egos campando a sus anchas por la blogosfera, el periodismo en su forma mas clásica está de capa caída.

En este terreno del espectáculo y el ocio, en el que todo parece mas frívolo y maleable, parece que tampoco va a tener demasiada importancia un quitame allá esos rumores. Los beneficios de esa política quedan inmediatamente reflejados en el contador de visitas y, en el mejor de los casos, los ingresos publicitarios. Siento que esa no es nuestra guerra.

Desde el punto de vista editorial tampoco ha sido fácil. En varias ocasiones alguno de vosotros nos ha regañado en un comentario por no incluir alguna información relevante que nosotros habíamos preferido no publicar hasta estar seguros de su autenticidad. Quizá algunos de vosotros os hayáis forjado una imagen de cierta falta de flexibilidad en nuestra web. En alguna ocasión habrá sido así, pero la mayor parte de las veces sólo hemos pretendido ser honestos y hacerlo bien.

El segundo de mis principios periodísticos ha tenido un efecto perverso en TÍO OSCAR: publicamos bastantes noticias y poca opinión. Seperarlas es indispensable para alcanzar el nivel de calidad que nos exigimos, pero la falta de tiempo (ninguno de nosotros se dedica a esta web de forma exclusiva) ha hecho que los artículos de opinión sean algo escasos. Es una falla que en este momento me comprometo a enmendar, entre otras cosas, abriendo este blog.

Lo haré, eso sí, a mi manera. Mencionaba antes a los egos de la blogosfera. Personalmente sufro de problemas de digestión cuando me ponen delante un texto de alguien que se cree en posesión de alguna verdad revelada y pontifica sobre ella, cómodamente apoltronado en su bitácora. En consecuencia, me produce verdadero pavor abrir este blog y que me contagie de la fiebre del gurú. Cuento con vosotros para que me aviséis si tal cosa ocurre.

Papeletas tengo porque, yo, que soy de carácter vehemente, me dispongo a escribir opinión sobre algo que me apasiona. Voy a hacer todo lo posible para que este Yo soy tu padre resulte mínimamente atractivo, ofreciendo píldoras sobre mi visión de la carrera por los Oscar o los Goya, adelantando mi percepción sobre las películas que veo o quizá rescantado alguna idea del desván. Ojalá encontréis algo interesante en este experimento. Espero vuestros comentarios, me encantará conversar con vosotros.