Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.

A todos los actores masculinos de televisión les debió de parecer una noticia maravillosa el retraso del estreno dela 4ª temporada de Breaking Bad para principios de verano de este año, puesto que significaba que el tres veces ganador del Emmy en la categoría de actor principal de drama, Bryan Cranston, se quedaba fuera de la competición para esta edición. Los seis candidatos de este año son excelentes, pero dos de ellos se encuentran mejor posicionados. Analicémoslos.

Steve Buscemi - Boardwalk Empire

Steve Buscemi por Boardwalk Empire

He de confesar que cuando la HBO anunció su nuevo proyecto creado por Terence Winter (Los Soprano) y dirigido por Martin Scorsese, se me hizo la boca agua, salvo por un único detalle: no estaba seguro de que Steve Buscemi, magnífico secundario con los Coen (Fargo, El gran Lebowski) fuese capaz de llevar el peso protagonista de una serie de gangsters. Afortunadamente el tiempo ha confirmado lo equivocado que estaba. Nucky Thompson es un cínico y despiadado hombre de negocios que despliega una extensa red de sobornos y asesinatos para conseguir sus objetivos políticos. Pero no se trata de un personaje unidimensional; también hemos podido ver su lado bondadoso a través de su relación con Margaret (Kelly MacDonald), evitando convertir a Nucky en un cacique más. El espectador logra empatizar y preocuparse por él y algo me dice que los guionistas tienen más cartas debajo de la manga para reforzar esto, cuando desvelen más datos de su viudez. Esta es la tercera nominación a un Emmy como actor para Buscemi, aunque además tiene otra como director por un episodio de Los Soprano. Hace nueve meses ganó el Globo de Oro, pero creo que eso no significa mucho puesto que los Emmy no suelen refrendar las decisiones de la prensa extranjera de Hollywood, a los que les gusta tanto premiar a actores de series recién empezadas. Su episodio propuesto, el final de temporada, es magnífico, pero quizá sea insuficiente ante una deuda de 4 años como la que tiene la academia con Jon Hamm.

Kyle Chandler - Friday Night Lights

Kyle Chandler por Friday Night Lights

Si los que diesen los premios Emmy fuesen los espectadores de las series y no quienes las hacen, tendríamos un claro vencedor: Kyle Chandler. Su entrenador Eric Taylor ha sido uno de los personajes más queridos de la televisión reciente durante los 5 años que ha estado Friday Night Lights en antena. Anclado en constumbres algo arcaicas como buen sureño y entrenador de un equipo deportivo, el coach Taylor trasciende muchos estereotipos y, apoyado en una gran mujer como es Tami Taylor (indispensable Connie Britton, juntos forman una de las mejores parejas que he visto en una pantalla), se convierte en un referente de masculinidad y paternalismo bien entendido. Teniendo en cuenta que es la última oportunidad de premiar al personaje, quizá los Emmy se pongan sentimentales y den la sorpresa de confirmar esta segunda candidatura para Chandler, tras la del año pasado. El último capítulo ‘Always’ es redondo y un ejemplo perfecto de lo que significa la serie emocionalmente, por lo que apostar por el coach como vencedor no es nada descabellado.

Micharl C. Hall - Dexter

Michael C. Hall por Dexter

Cuarta nominación consecutiva para nuestro psicópata favorito, Dexter Morgan. En la 5ª temporada de Dexter, su protagonista ha tenido que lidiar con ser padre soltero y poder alternar sus responsabilidades diarias con las escapadas para dar rienda suelta a su “oscuro pasajero”. Por desgracia, tras la buena impresión que dejó la anterior temporada, mucho más fuerte emocionalmente, la sensación que los espectadores tuvieron con la última tanda de episodios de la serie de Showtime fue la de un paso atrás. Su relación con Lumen (Julia Stiles) propició momentos interesantes, pero toda la trama dejaba un ligero regusto a transición. Tras la enorme debacle personal que supuso para el personaje el final de la cuarta temporada, Dexter no ha dejado de dar bandazos, buscando su sitio. Y en este caso ha intentado apostar por una relación que en el fondo no ha sido más que un rebound, como dicen los americanos: un interés sentimental condenado a no funcionar por la cercanía en el tiempo con la verdadera historia de amor de Dexter. Aunque Cranston se haya hecho un lado este año para dar la oportunidad a otros de subir a recoger su premio, no parece que este año vaya a ser el de Hall. ¿Quizá el que viene?

Jon Hamm - Mad Men

Jon Hamm por Mad Men

Otro actor que acude por cuarta vez consecutiva dispuesto a llevarse el Emmy (sin contar sus divertidas apariciones en Rockefeller Plaza que le granjearon dos nominaciones como invitado en comedia) es Jon Hamm. Pero a diferencia de sus competidores, el actor ha logrado con su emblemático Don Draper mantener un excelente nivel durante cuatro años, sin altibajos. Y eso le posiciona como primera opción en muchas quinielas. No sólo Draper es ya un icono social y audiovisual, retrato de una época al mismo tiempo añorada y trasnochada, un ejemplo del hombre de antaño que, para bien o para mal, ya no existe en nuestros días, sino que Hamm le proporciona, además de unos rasgos físicos excepcionales, todo su buen hacer interpretativo. En la cuarta temporada de Mad Men, Draper ha tenido que lidiar con su divorcio y con la necesidad de reinventarse como persona, cerrando viejos episodios de su pasado pero volviendo a cometer los mismos errores, demostrando la humanidad de un personaje al que no siempre apoyamos, pero siempre entendemos. Se mire por donde se mire, Hamm merece el Emmy.

Hugh Laurie - House

Hugh Laurie por House

Si hay un eterno nominado a los Emmy en esta categoría, ese es Hugh Laurie. De las siete temporadas que lleva House emitiéndose en la Fox, el inglés ha sido nominado en seis ocasiones (sólo se le escapó tras la segunda temporada) y, aunque ya tiene dos Globos de Oro por este rol que marcó la televisión a mediados de la década pasada, el Emmy se le resiste, ya sea por el huracán Cranston o por James Spader en anteriores ocasiones. Con Laurie pasa un poco como con Steve Carell en The Office: nadie duda de su talento y de que ha sido capaz de construír un personaje tremendamente relevante para la televisión de nuestros días, pero siempre parece que nunca es su momento. Y si no se lo llevó hace 4 o 5 años, cuando la serie estaba en su punto álgido, da la impresión de que este año no será cuando lo consiga. Además, el episodio propuesto este año, ‘After Hours’, no es un plato al gusto de muchos espectadores, con algunas secuencias rayando en el gore, cuando el famoso doctor decide operarse su propia pierna él solo en la bañera. ¿Tendremos que esperar a que se anuncie la última temporada de House para que Laurie pueda llevarse el premio a casa?

Timothy Olyphant - Justified

Timothy Olyphant por Justified

La sorpresa en las nominaciones a mejor actor en drama de este año vino por la merecida inclusión de Olyphant como candidato por la niña mimada de la crítica especializada: Justified. Su marshall Raylan Givens tiene todos los ingredientes para convertirse en icono televisivo: personalidad magnética, físico reconocible y poca capacidad de evolución. Muchos de los personajes que se quedan en la retina de los espectadores son arquetipos, ya sea porque físicamente sean fáciles de reconocer (el vestuario de Givens le describe tanto como sus acciones) o porque representan unos elevados valores morales. El riesgo en este caso es terminar componiendo un personaje sin aristas y predecible, pero Olyphant sabe aprovecharse, en primer lugar, de un físico envidiable y, en segundo lugar, de unas tramas secundarias que son las que dan profundidad al día a día de un personaje que, en principio, es de una sola cara. Con la nominación ya debería verse suficientemente recompensado, pero habrá que ver cómo evolucionan la serie y el personaje en futuras temporadas.

Ganará: Jon Hamm por Mad Men

Debería ganar: Jon Hamm por Mad Men