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En nuestra segunda entrega sobre los Emmy, hablamos de las tres sorpresas de la temporada, True Detective, Orange is the new black y Fargo, que intentan colocarse entre tótems como Breaking Bad, Modern Family y American Horror Story.

Mejor dirección en serie de drama

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Por Bernardo Pajares. Los que no acababan de entender de qué iba todo el murmullo alrededor de True Detective se quedaron con los ojos como platos viendo a Rust Cohle en su mejor versión durante los 6 minutazos que dura el plano secuencia final de “Who Goes There”, un cuarto capítulo en el que Cary Joji Fukunaga hace estallar la tensión que había ido construyendo en los tres primeros. El único rival a la altura se llama Vince Gilligan y en la HBO lo sabían cuando decidieron jugar fuerte y no competir como miniserie. “Felina” está compuesto de hierro, el elemento químico principal de la sangre; litio, esencial para la fabricación de metanfetamina; y sodio, como las lágrimas que derrama Skyler al ver cómo Walter se despide de la pequeña Holy. También es un anagrama de “finale” que, entre otras cosas, le sirve a Gilligan para sacar de Anna Gunn una emoción que hace olvidar el hecho de que en las primeras temporadas su personaje fuese el más odiado por los fans la serie. El encuadre escogido para la escena de la cocina, que divide simétricamente la pantalla en un aviso de lo que va a pasar con el matrimonio es solo un apunte del espectáculo medido al milímetro que nos ha regalado, plagado de “easter eggs” con guiños a los mejores momentos de la serie. Entre Michelle MacLaren y él se reparten el mérito de haber llevado a Breaking Bad hasta la nominación en cuatro ocasiones, dos más que Juego de Tronos. La segunda baza de la HBO es “Los vigilantes del muro”, el penúltimo capítulo de la temporada que, como de costumbre -aún se nos ponen los pelos de punta al recordar la ‘Boda Roja’-, ofrece las dosis más elevadas de adrenalina. Neil Marshall dirige magistralmente el asedio al Castillo Negro, momento en el que Jon Snow se erige por fin como líder en funciones de la Guardia de la Noche. La acción de esta batalla contrasta profundamente con la quietud del “Capítulo 14”, el regreso en Netflix de la ganadora del año pasado House of Cards. Precisa y sin rodeos, la serie de Kevin Spacey volvía haciendo toda una declaración de intenciones: “Cazar o ser cazado”. Y de postre, unos gemelos con las iniciales F. U. que no necesitan explicación. En la zona de descenso quedan las veteranas Boardwalk Empire, que finalizaba con “Farewell Daddy Blues” una de sus temporadas más brillantes, y Downton Abbey. La británica ha recibido este año menos amor de los académicos, ya que pese a mantenerse fuerte en las categorías principales, ve reducidas las opciones a premios que ha alcanzado en ediciones anteriores. ¿Dará la sorpresa alguna de las viejas conocidas o veremos como la “troupe” de Pizzolato hace un veni, vidi, vici?

Ganará: True Detective
Debería ganar: Breaking Bad

Mejor dirección en serie de comedia

ModernFamily

Por Pedro Moral. Iain B. McDonald y su “Episodio 309” de Episodes es la opción más débil en la candidatura de mejor dirección de serie de comedia. Y estamos hablando de uno de los mejores capítulos del año, pero su dirección no aporta nada al género ni al lenguaje cinematográfico o catódico (hoy ya da lo mismo), por mucho que Matt Le Blanc se empeñe en dejarse comer por unos soberbios actores secundarios. Aquí hay dos competidores muy claros: Gail Mancuso por “Vegas” de Modern Family y Jodie Foster por “Lesbian Request Denied” de Orange is the new black. Gail Mancuso firma una pieza maestra dentro de una serie que parecía que no podía dar más de sí. Los miembros de la familia se van a Las Vegas y sus habitaciones conectan unas con otras, esto hace que Mancuso pueda sentirse libre para elaborar un juego de puertas que recuerda el mejor toque Lubitsch. El ritmo endiablado del capítulo provoca sudor y frenéticas carcajadas. Por otro lado está la maravillosa Jodie Foster dotando al tercer capítulo de Orange… de una finísima sensibilidad para contar la historia de Suzanne ‘Ojos Locos’ Warren una lesbiana enamorada de la protagonista. Mientras, conocemos más sobre la vida de una reclusa transexual llamada Sophia Burset. Es complicado que el premio se le resista a Foster. Las otras dos piezas también son de reclinatorio aunque tengan menos posibilidades de ganar.  El capítulo “100” de Glee está repleto de números musicales que son homenajes a los mejores de la serie, pero de donde podría haber salido un aburrido capítulo especial salió, sin embargo, una pieza repleta de números originales y espectacularmente montados. Por otro lado está Louis CK firmando “Elevator”, un capítulo séxtuple, es decir, seis capítulos con un argumento común. Un ambicioso experimento rodado con la misma crudeza de siempre pero con un tono que roza la intriga: una señora encerrada en el ascensor, una historia de amor con una inmigrante que no sabe inglés, la hija de Louie que demuestra ser una niña muy, muy especial…

Ganará: Orange is the new black
Debería ganar: Modern Family

Mejor dirección en miniserie o telefilme

Fargo

Por María Pérez. Tras trabajar con Scorsese, Nora Ephron e Iñárritu, el texano Alfonso Gómez-Rejón se ha convertido en mano derecha de Ryan Murphy. Es uno de los directores con los que más trabaja y, como tal, ha dirigido varios de esta tercera entrega de American Horror Story. Su nominación por “Bitchcraft” es más que justa: se tuvo que enfrentar al reto de condensar la presentación de todas las brujas y dejar claro quién es quién, sin traicionar las reglas de la serie pero creando esa necesidad en los espectadores de seguir viéndola con renovadas expectativas, abandonando la sensación de tener más de lo mismo. Su mentor será posiblemente su mayor rival en la categoría, y es, según las encuestas, el que más opciones tiene de ganar. Ryan Murphy, que ya ganó un Emmy por la dirección del piloto de Glee, resultó ser el mejor director posible para la adaptación de la obra de teatro The Normal Heart, 30 años después de su estreno. La obra es un grito cabreado contra todo lo que rodeó la epidemia de sida en EEUU en los años 80, y los únicos que salen bien parados son los miembros más marginales de la sociedad, los más atormentados y acosados, precisamente los mismos a los que mejor partido saca Murphy como personajes. Además convierte, gracias además a la fotografía de Daniel Moder, las heridas, las muertes, los entierros y el luto en una metáfora de los males de la sociedad. Son hombres guapos y jóvenes decayendo y muriendo uno tras otro por ser capaces de querer a quienes quieren y por culpa de la ignorancia, el desconocimiento y la mala voluntad de muchos. Y como sucede en las otras creaciones de Murphy, tras toda la parafernalia, lo kitsch, lo cursi y lo estrambótico, hay momentos en los que la verdad y la honestidad es tan evidente que te pega un puñetazo en la cara. Hablando de puñetazos, uno de los telefilmes nominados en estos Emmy es Muhammad Ali’s Greatest Fight, que toma como punto de partida la negativa del legendario boxeador de luchar en la Guerra de Vietnam por sus creencias religiosas. El director inglés Stephen Frears fue el encargado de ponerse tras la cámara para grabar esta producción de la HBO. Ali, sin duda el personaje más interesante en esta historia, queda relegado a material de archivo (las mejores partes) para dejar que la acción se centre en el debate jurídico y político que sostuvieron nueve jueces del Tribunal Supremo, con lo que la película se convierte en una tediosa disertación que es incapaz de trasmitir por qué ese debate fue tan importante para la sociedad estadounidense, que lo fue. Y Frears francamente desaparece de la película. Caso contrario es el de la serie sorpresa de la temporada, Fargo, que demuestra que hay remakes y remakes. La virtud principal de Fargo es que coge elementos suficientes del universo construido por los Coen en la película original como para que sea reconocible, pero cambiándolos y creando nuevos personajes e historias que la hacen interesante, a la vez que es muy fiel al ambiente. Dos capítulos son los nominados en esta categoría, y aunque “Buridan’s Ass” es quizá el que mejor transmite la belleza y la brutalidad de la vida de toda la primera temporada y cuyo director Colin Bucksey sabe aprovechar al máximo el entorno cegador en el que los personajes aparecen y desaparecen en la ventisca, aumentando la tensión, lo cierto es que “The Crocodile’s Dilemma”, el piloto, dirigido por Adam Bernstein supera al anterior porque logra lo más difícil: que el espectador se coloque en un paisaje conocido y familiar pero que afronte el camino que queda ilusionado y con ganas de más. Por último, el capítulo final de la tercera temporada de Sherlock, “His Last Vow”, dirigido por Nick Hurran, sigue disfrutando de lo mejor de la cinematografía inglesa en guión, interpretación y dirección. En este caso, los mayores logros del director, aparte de la conexión con el primero y el segundo capítulo, cerrando un círculo, están en el internamiento en la mente de Sherlock, que favorece una serie de florituras visuales muy justificadas desde el punto de vista narrativo.

Ganará: Ryan Murphy por The Normal Heart
Debería ganar: Adam Bernstein por “The Crocodile’s Dilemma” de Fargo