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De las cuatro categorías de interpretación, esta parece ser las más abierta en esta edición. Después de haber sido el favorito durante muchos meses, parece que Michael Keaton (Birdman) va algo rezagado respecto a Eddie Redmayne (La teoría del todo), aunque las espadas están en alto. Completan el quinteto el chico de moda (Benedict Cumberbacht, The Imitation Game), el guaperas habitual de esta categoría en los últimos años (Bradley Cooper, El francotirador) y la nariz prostética más aparatosa del cine reciente (Steve Carrel, Foxcatcher).

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Steve Carell por Foxcatcher

Siempre hay un papel trascendente, que lo cambia todo, en la vida de un actor. Para Steve Carell será el John du Pont de Foxcatcher, el rico heredero que invita a Mark Schultz (Channing Tatum) a su mansión para ayudarle a crear un campo de entrenamiento de alto nivel de cara a los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988. Una especie de tirano al que Carell se adapta sin problemas con un trabajo escalofriante y sorprendente, sobretodo viniendo de quién viene, un actor experto en comedia. Esta thriller deportivo basado en un hecho real es también un tratado sobre la clase privilegiada estadounidense y Carell representa el lado más oscuro de esa nobleza. Pese a todo, el premio al cómico que nos hizo reír en Virgen a los cuarenta o en Crazy, Stupid, Love tiene muy difícil alzarse con el premio. Pero lo que es seguro es que ha dado un paso de gigante en su carrera. Pedro Moral

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Bradley Cooper por El francotirador

Es innegable que la última película de Clint Eastwood ha gustado a la Academia sumando 6 nominaciones y siendo un absoluto éxito en la taquilla americana con más de 300 millones recaudados hasta ahora, lo que supone el mayor éxito de la carrera tanto del director como de Bradley Cooper. Un actor que está viviendo uno años de gloria con éxitos de taquilla como la trilogía Resacón en Las Vegas y alcanzando con esta su tercera nominación consecutiva al Oscar tras El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana. Bradley Cooper tiene el carisma necesario para ser una estrella y sus elecciones le están  beneficiando. Su interpretación en El francotirador no es especialmente lucida pues el material no da lugar a grandes alardes pero Cooper tiene el talento y habilidad suficiente para exprimir hasta la última línea de guión y, especialmente, los silencios y momentos de espera, en los que la cámara solo nos permite ver a un personaje devastado por la guerra. El gran mérito de su interpretación reside en la capacidad de transmitirnos su dolor interno sin llegar a decirlo en ningún momento. Si la película no  subrayara demasiado esta situación, su actuación sería incluso más valiosa. Bradley Cooper es lo mejor de una  cinta que fracasa en muchos aspectos, pero que permite al actor reivindicar una vez más su versatilidad. La Academia le adora y aunque no es probable que el domingo le veamos recoger la estatuilla, estamos seguros de que el es la tercera vía a los imparables Redmayne y Keaton. Luis Fernández

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Benedict Cumberbacht por The Imitation Game (Descifrando Enigma)

En pocos años y gracias sobre todo al empuje de la serie Sherlock, Benedict Cumberbatch se ha convertido en el actor con el que todo el mundo quiere trabajar. Con The Imitation Game (Descifrando Enigma), el atractivo y complejo matemático Alan Turing gana altura y se hace lo único realmente recordable de una película que, por otro lado, no le saca todo el partido a una historia potente y con muchos vericuetos. Porque no cabe duda de que es la dirección y el guión lo que lastra la interpretación de Cumberbatch (y del resto de excelentes actores que aquí son meros comparsas), la repetición innecesaria de frases y la insistencia en recursos como el lanzamiento de papeles al aire cada vez que alguien sigue una vía de investigación sin salida. Nada de esto es culpa del actor inglés, de cuya inteligencia natural y sus recursos actorales (¡esa voz!) a estas alturas nadie duda. Los arneses que le pone Tyldum no le permiten riesgos creativos en su trabajo, y es una pena porque el personaje de Turing da para mucho más. Se ven ciertos momentos de emoción, sobre todo hacia el final, que nos dan un pequeño indicio de lo que podría haber sido si Turing-Cumberbatch hubiese estado en otras manos menos preocupadas por la carrera de premios. Ya le llegará en otra ocasión mejor. María Pérez

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Michael Keaton por Birdman

Sin ser real como Hawking o Turing, el personaje de Michael Keaton en Birdman tiene mucho de verídico. La de Riggan es, paranoias a un lado, la historia del propio Keaton y la de tantos otros actores que cargan con el hándicap de haber interpretado a un tipo con superpoderes y un disfraz ridículo. Como si el haber dado vida a un superhéroe o héroe enmascarado incapacitase para otro tipo de papeles de esos que llaman serios. La de Riggan es la historia de un actor al que un superhéroe le dio fama mundial y le infló la cuenta corriente pero que también le condenó a tener que luchar durante el resto de su carrera contra la imagen de actor de blockbuster para ser tomado en serio. Una pelea continua por demostrar que bajo esa máscara hay talento. Riggan se refugia en el teatro, donde la actuación es más pura, para romper definitivamente con Birdman. Pero sus fantasmas y demonios le persiguen hasta Broadway.  Keaton hace suya su historia y, como si de su propia reivindicación se tratase, firma la mejor actuación de su carrera y se postula seriamente al Oscar como mejor actor. Una pena que el sprint final de Eddie Redmayne parece alejar a Keaton de la estatuilla, pero aún quedan unos pocos metros hasta la línea de meta. M.J.Arias

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Eddie Redmayne por La teoría del todo

Este actor británico se dio a conocer definitivamente con su apasionada interpretación en Los miserables de Tom Hopper, con un ‘Empty Chairs at Empty Tables’ simplemente para enmarcar. Una muestra de talento del talento de un actor que solo necesitaba del papel correcto para alcanzar el reconocimiento merecido. Su encarnación de Stephen Hawking es simplemente desgarradora, se diluye en el personaje y lo hace suyo. Es estremecedor ver su transformación física – en parte gracias al innegable parecido entre el actor y el astrofísico- pero el mayor reto de su papel era transmitir simplemente con la mirada y hacernos partícipes, aún con una voz mecanizada, de su vasto mundo interior. La química con Felicity Jones facilita este objetivo y nos regalan alguna escena memorable. Si al principio parecía que Michael Keaton era imbatible, el actor inglés ha venido a pelear hasta el último minuto y en las últimas semanas se ha puesto por delante. En los últimos 10 años todos los ganadores del SAG se han hecho con la estatuilla dorada, ¿lo logrará Redmayne este año? No sería raro y sería merecido. Una actuación brillante. L.F.

Ganará: Eddie Redmayne por La teoría del todo
Debería ganar: Michael Keaton por Birdman
Molaría que ganase: Steve Carell por Foxcatcher