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Michael Haneke recoge la Palma de OroMichael Haneke tiene por fin una Palma de Oro merced a El lazo blanzo, alabada unánimemente por la crítica. El resto del palmarés del Festival de Cannes, en cambio, se aleja diametralmente de las quinielas. Digámoslo antes de nada: no hay españoles premiados en los grandes apartados, ni Almodóvar con Los abrazos rotos, ni Isabel Coixet con el Mapa de los sonidos de Tokio. Los nombres destacados por el jurado han sido Brillante Mendoza (director), Charlotte Gainsbourg (actriz) y Christoph Waltz (actor).

No cabe duda de que el premio a Haneke va a ser bien acogido por todos: es una de las películas que más ha gustado en esta edición y es el reconocimiento a un autor europeos con una trayectoria sólida y una inconfundible voz propia. El resto de la lista es harina de otro costal.

Que Brillante Mendoza haya sido escogido mejor director suena a broma pesada después de leer toda suerte de descalificaciones a su Kinatay, a la que los críticos han tachado, sobre todo, de incomprensible. Algo tendrá que ver ello la mano del director. ¿Por qué no premiar a Alain Resnais, a quién han decidido colocar en ese incómodo premio especial, una especie de medalla de bronce que se han sacado de la manga?

Charlotte Gainsbourg, escogida mejor actriz, viene a rellenar la cuota francesa, aunque desconocemos si esa ha sido la razón para premiarla. Lo que no cabe duda es que su película, Anticristo, de Lars Von Trier, ha desagradado a la mayoría y el jurado, en cambio, le ha dedicado uno de sus mayores galardones. El de mejor actor ha ido a manos del austriaco Christoph Waltz, uno de los intérpretes de la muy tarantiniana Malditos bastardos. Él, que viene de hacer televisión en su país, estará ojiplático. Todos los demás, también, porque estaba en ninguna pocas quinielas.

El cine oriental, siempre tan apreciado en los certámenes internacionales, se conforma con lugares menores: mejor guión para Fiebre de primavera (dirigida por Lou Ye) y un premio del jurado para Thirst, de Park Chan-wook, ex aequo con Fish Tank, de Andrea Arnold, que es tanto como repartirse las migajas.

Respecto a los españoles quizá el jurado haya pensado que para ser un cine sistemáticamente ausente d ela sección oficial (excepción hecha de Almodóvar), bastante tiene con haber figurado por triplicado este año. Ágora, ya se sabe, estaba fuera de concurso. A Mapa de los sonidos de Tokio le han dado bastante fuerte y desde todas las latitudes, con lo que Isabel Coixet no era una apuesta razonable (ha logrado, eso sí, el Premio Vulcain a la mejor contribución técnica). Y Pedro Almodóvar, pese a sus fidelísimos seguidores, participaba con una película menor, fallida y deslabazada: sus posibilidades de premio eran mínimas.

> Palmarés completo del Fesitval de Cannes 2009