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El jurado del Festival de San Sebastián 2018 las ha pasado canutas para elaborar el palmarés de esta edición. Pocas películas de la sección oficial habían gustado de forma general y entre esas están, desde luego, Entre dos aguas, de Isaki Lacuesta, y Rojo, de Benjamín Naishtat. Y, en consecuencia lógica, son las grandes triunfadoras del certamen. La primera porque se ha llevado el gran premio, la segunda por suma nada menos que tres: dirección, actor y fotografía.

La Concha de Oro para Entre dos aguas no tiene un pero y, de hecho, el jurado la ha elegido por unanimidad. La cinta en la que Isaki Lacuesta se reencuentra con los protagonistas de La leyenda del tiempo 12 años después es una mirada tierna y conmovedora con alma de documental por más que sea un cinta de ficción. (Reseña completa de la película) “Una película que invita al espectador a vivir de forma íntima y verosimil las vidas de sus protagonistas”, ha destacado acertadamente el presidente del jurado, Alexander Payne, que también ha destacado la “mirada compasiva” de su director.

Es la segunda Concha de Oro para una película de Isaki Lacuesta, después de que en 2011 la lograra, no sin polémica, con Los pasos dobles. Lacuesta entra así en el reducido club de los directores que suman dos Conchas de Oro después de los dobletes de Francis Coppola, Bahman Ghobadi, Manuel Gutiérrez Aragón, Arturo Ripstein e Imanol Uribe.

Rojo, una inteligentísima disección de la Argentina previa al golpe de Estado de Videla, tiene tres premios: para su director, Benjamín Naishtat, para su actor protagonista, Darío Grandinetti; y para la fotografía de la película, de Pedro Sotero. Son tres galardones irreprochables que la confirman como la cinta más redonda de la sección oficial. En un punto intermedio entre el thriller, el drama costumbrista y la comedia sardónica, Naishtat radiografía mediante una historia aparentemente baladí el complejo momento de todo un país y busca las similitudes con el momento actual. Con sólo tres películas Naishtat se confirma como un director notable. (Reseña completa de la película)

La Concha de Plata a la mejor a la mejor actriz casi peca de obvia: Pia Tjelta se deja la piel y la vida en Blind Spot, una cinta sobre el suicidio de una adolescente rodada en tiempo real en un solo plano secuencia. Tjelta, guiada por su amiga actriz y directora debutante Tuva Novotny, da vida a la madre que se enfrenta al dolor absoluto y que nos arrastra con ella a una hora y media de angustia. (Reseña completa de la película) Es un premio indiscutible, pero cabía esperar algo más de riesgo en la decisión como por ejemplo Lou de Laâge de Le cahier noir, Marianne Jean-Baptiste de In Fabric o la más deseada por la prensa nacional, Eva Llorach por Quién te cantará.

El premio al mejor guión se ha dividido en un curioso ex aequo, que va para dos de los grandes guionistas del cine europeo, Jean-Claude Carrière y Paul Laverty. El primero firma con Louis Garrel la comedia Un hombre fiel (Reseña completa de la película); el segundo ha escrito Yuli, el biopic del bailarín Carlos Acosta (Reseña completa de la película). Poco que objetar a esta decisión salvo la molesta sensación de que los premios ex aequo saben a indecisión o, peor, falta de convicción. Cualquiera de las dos en solitario hubiera sido una ganadora razonable.

El thriller filipino Alpha: The Right to Kill, de Brillante Mendoza, se ha llevado por sorpresa el Premio Especial del Jurado. La cinta pasó sin pena ni gloria con una narración más bien convencional sobre un policía corrupto que trapichea con las drogas que incauta su unidad. Sin ser una gran película, no molesta su elección pero cabía algo más de riesgo en este apartado, que tradicionalmente se moja con cintas más comprometidas. (Reseña completa de la película) La locura setentera de In Fabric de Peter Strickland o la más extrema High Life de Claire Denis hubieran resultado más acertadas.

El jurado ha encontrado así el punto de equilibrio a costa de excluir las películas más polémicas y personales de esta edición como las ya mencionadas High Life o In Fabric, pero también empujando al sueño de los justos a otras totalmente olvidables como la argentina El amor menos pensado o la suizo-austriaca The Innocent.

Más da que hablar la ausencia en los premios del resto de contendientes españolas: Quién te cantará, de Carlos Vermut, que parecía destinada a una gloria mayor y que ha tenido que consolarse con el Premio Feroz Zinemaldia; y El reino, de Rodrigo Sorogoyen, que ha sido totalmente ignorada por todos los galardones, tanto oficiales como no.

> SAN SEBASTIÁN 2018: Palmarés completo de esta edición