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Suena ‘The skies do not fall’
Ágora
Música original de Dario Marianelli
Tema adicional de Lucio Godoy
Sello: Warner Music Spain
Duración: 56′ 56”
Lanzamiento: 29 de septiembre de 2009

6notitas


Ágora es el proyecto más ambicioso e internacional de Alejandro Amenábar. Y como él no entiende de dioses nada más que con los que puede trabajar, de todos es sabido que le hizo un órdago a John Williams para que compusiera la música de la cinta. El maestro esgrimió problemas de agenda (Williams se lo pierde) y Amenábar le echó el lazo a Dario Marianelli, que venía de ganar su merecidísimo Oscar por Expiación. Un extraordinario fichaje, de mucho pedigree, cuyo mérito se debe a la tenacidad del propio director por codearse con los mejores. Amenábar hasta ahora componía la música de sus películas en su afán por personalizar al extremo sus creaciones. Sin embargo, para Ágora ha confiado esa suerte a la destreza de Dario Marianelli. 

Primero de todo he de confesar que esta reseña personalmente no me ha sido fácil. Es una partitura complejísima. La música no revela su rumbo y, como la mismísima biblioteca de Alejandría guarda muchos subterfugios. He tenido que escucharla muchas veces para poder enfrentarme a un veredicto satisfactorio. Y éste no puede ser más prometedor. La primera escucha nos brinda una interpretación contemplativa de la película, con momentos de extremada belleza musical que sin embargo, provocan más desasosiego que emoción. Una extraña sensación viniendo del creador de las mariposas en el estómago de Expiación. Es como si una presencia rozara nuestro vello sin llegar a sentir su calor. El booklet, donde encontraréis una pequeña anotación escrita por Marianelli ciertamente da una pista. Efectivamente, el compositor italiano quería que sintiéramos la belleza de los cielos, pero también concibió Ágora como un retrato de la compasión. ¿Por qué la compasión? Porque de eso trata la película, del sinsentido del fratricidio humano por las religiones, del compungir de las civilizaciones ante su ignorancia. Tarea bien difícil para un compositor el reproducir estos sentimientos en los pentagramas. Y es que, como decía al principio, la partitura de Ágora no es una composición fácil.

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Suena ‘Alexandria’

agorapic1Estilísticamente, Marianelli recoge varios de sus recursos anteriormente utilizados en la partitura de In this world (2002). El elemento evocador de la compasión es la voz iraní de Parvin Cox, cuyos folclóricos cantos nacidos de la tradición oral de sus antecesoras, ya le sirvieron de inspiración para aquella banda sonora. Cox es una habitual del ensemble de Jocelyn Pook, compositora de algunas partituras como Eyes Wide Shut o la española Caótica Ana. Su desgarro vocal se escucha como poesía a lo largo de todo el compacto. Por otro lado, el duduk, instrumento de viento de origen armenio, es escogido por Marianelli para captar el sufrimiento humano. Dos apuestas que se integran dentro de un score con una escasa definición temática y que navega a la deriva entre la hipnótica belleza y el brutalismo feroz en un mar orquestal sorprendentemente potente. Verdaderamente no da respiro, su ejecución es poderosa y su dimensión y volumen, endiosados. Por tanto, estamos ante lo opuesto a Orgullo y prejuicio o Expiación y a algo más cercano a V de Vendetta.

Cuesta mucho bucear en esta partitura pues posee cierta fragancia que impide concentrarse objetivamente en su lenguaje. Su sonido es tan majestuoso que me sobrecoge y en muchos cortes no he sido capaz de pensar con claridad si ese corte lo había escuchado o no con anterioridad. Por tanto, desgranar pieza por pieza los brillos de esta partitura no alberga ningún sentido para el que escribe, ya que como el mismo universo, debe entenderse como un todo interrelacionado. Con todo, intentaré describir el mapade los sonidos de Ágora. En el plano folclórico, la partitura cumple pero sin grandes alharacas, porque el interés por dibujar musicalmente Egipto es obligatorio pero no es el leit motiv de esta composición. El duduk y la lánguida voz de Parvin Cox son la guinda de un complicadísimo complot musical, sonoramente augusto pero temáticamente sutil. En él Marianelli integra una percusión agigantada para ponerse al nivel de las ambiciosas imagenes, desarrolla una gran carga de instrumentos de cuerda, en concreto el cello, un favorito de Marianelli, para fabricar musicalmente la desesperanza, y suma unos coros para otorgar solemnidad histórica al conjunto.

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Suena ‘The rule of Parabalani’

agorapic2Como he mencionado, Ágora es un todo musical que debe apreciarse de forma continuada y en su conjunto. Un intrincado enigma de sobrecogedoras ideas. La más hermosa de todas, la dedicada a la misericordia, se descubre a lo largo del score en cortes como ‘The miracle of bread’ o ‘The rule of Parabalani’. La ambientación de Egipto, sin ser precisamente el leit motiv de la música, es de obligado recurso y se puede disfrutar en el corte ‘Alexandria’, una mezcla de duduk, crótalos de distintas sonoridades y la imponente voz femenina. La suntuosidad de los cielos corre a cargo de ciertos pasajes, bellísimos y solemnes, con una grandilocuente orquestación (‘Thinking aloud’, ‘A boat experiment’). Todos estos torrentes sensitivos se combinan con la música del horror humano. Las más furiosas, sucias y salvajes percusiones, dibujadas para retratar la atrocidad (‘As Christian as you are’), se suman también a las más dolorosas elegías (‘Two hundred thousand books’). Y es que algunas de estas últimas por citar alguna más, ‘Ungodliness and withcraft’, tatúan en nuestros oídos la tragedia de Hypatia con gran conmoción. Mención aparte, las tres extraordinarias piezas finales, la existencial ‘The truth is ellyptical’ (impresionante su uso de los instrumentos para fotografiar el universo), la fábula trágica que se monta Marianelli en ‘Hypatia’s **** ****’ y el sublime epílogo de ‘The skies do not fall’.

Distanciada estilísticamente del conjunto pero integrada en el compacto está la pista ‘Orestes’ offering’, la única no compuesta por Dario Marianelli sino por Lucio Godoy, director musical de Amenábar. Una melodía de gaitas irlandesas tocada en nota mantenida bordón, como mandan las piezas tradicionales, que está justificada ya que es una pieza que el personaje de Orestes interpreta con dos flautines dentro la película. Su resultado está muy conseguido en el contexto y además es instrumentalmente embriagadora.

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Suena ‘Orestes Offering’

¿Y cómo queda esto en la película? Para empezar he de decir que antes de visionar la cinta leí muchos comentarios negativos en críticas de Cannes en relación a la música. Al parecer sonaba desacompasada y demasiado encima de la imagen. Contrariamente a lo esperado, esos errores se han debido subsanar fulminantemente en el montaje final porque en su versión acabada queda magistralmente editada. Resalta cada una de las cuerdas afectivas de la película sin desplomar ningún elemento visual o narrativo.

En conclusión, estamos ante un concierto de sensibilidades demoledoras milimétricamente perfiladas por Marianelli que graba hábilmente el sonido de la Historia y de las historias de Alejandría en esta música. Confieso que esta partitura me ha dejado anímicamente conmocionado. Pocas veces me ha había sentido tan impotente ante un trabajo musical como lo estoy frente a Ágora. Su erudición técnica y creativa es sencillamente alucinante. Pero lo que más me ha perturbado es su sobrecogedor retrato del dolor humano. Una herida que musicalmente guardaré como uno de los más preciados legados de la música de cine contemporánea. Podría escribir muchas palabras sobre los laberintos anímicos que el músico traza para esta película, pero a diferencia de Hypatia, me cuesta encontrar palabras para racionalizar la presente obra. Ágora es el milagro musical que encumbra a Dario Marianelli como el astro a seguir en el cada vez más tenue universo de la música de cine.

LO MEJOR: Todo. Su complejísimo ensamblaje, su arriesgada propuesta conceptual, su belleza instrumental y su efectividad en la pantalla.

LO PEOR: Es una composición muy espinosa. Creo que habrá gente que no la va a valorar acertadamente simplemente por no saber profundizar en ella.

EL TEMA: Hay tantos. Por decir algunos: ‘A boat experiment’, ‘The miracle of bread’, ‘The truth is ellyptical’ y ‘The skies do not fall’.

PISTAS

1. Have you ever asked yourselves
2. Alexandria
3. The miracle of the bread
4. Thinking aloud
5. Orestes’ Offering
6. An insult to the Gods
7. What do the skies see?
8. Aristarchus the visionary
9. The library falls
10. Two hundred thousand books
11. The rule of Parabalani
12. A boat experiment
13. If I could just unravel this
14. As Christian as you are
15. Ungodliness and withcraft
16. The truth is elliptical
17. Hypatia’s **** ****
18. The skies do not fall

* Se han eliminado ciertas palabras para evitar spoliers.