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Como en el caso de los actores protagonistas, la cateogría de mejor actriz parte con una clarísima favorita: Natalie Portman convertida en primera bailarina, patito hermoso y cisne feo. Pero, a diferencia de los chicos, ella sí tiene rival: Annette... Seguir leyendo

Como en el caso de los actores protagonistas, la cateogría de mejor actriz parte con una clarísima favorita: Natalie Portman convertida en primera bailarina, patito hermoso y cisne feo. Pero, a diferencia de los chicos, ella sí tiene rival: Annette Bening con su contenida y precisa madre de familia. No es fácil que haya sorpresas, pero la posibilidad está ahí. Completan el quinteto Nicole Kidman en un conseguido intento de recuperar el prestigio perdido; la hasta ahora desconocida Jennifer Lawrence, que deslumbra con su durísimo papel; y Michelle Williams, con su descarnado retrato del fracaso amoroso.  

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Annette Bening por Los chicos están bien

Fernando de Luis-Orueta
Su cuarta nominación al Oscar y, una vez más, es la segunda favorita. Parece que la mala fortuna persigue a Annette Bening, una de las grandes actrices de su generación, en Los premios de la Academia. Mucho ha llovido desde aquella pilla de medio pelo sexy, explosiva y descarada que ya debió valerle la estatuilla en 1990 por Los timadores. Las opciones con sus papeles más dramáticos (American Beauty y Conociendo a Julia) fueron frustradas por Hilary Swank. Y este año ha topado con la enorme Natalie Portman de Cisne negro. Aún así, diremos que hay hueco para la sorpresa: la Bening es un personaje muy querido en Hollywood, muy admirada por su discreción y profesionalidad y de quien hay conciencia de que merece como pocas la estatuilla. Sus credenciales esta vez son la contención y la verdad con la que da vida a Nic, una mujer traicionada en lo más íntimo. La escena de Los chicos están bien que acompaña a este texto, sin diálogo alguno, explica por sí sola por qué Annette Bening merece este Oscar.

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Nicole Kidman por Rabbit Hole

Samuel Pérez
Han tenido que pasar 8 años desde que ganase su Oscar por Las horas para que Nicole Kidman consiguiera su siguiente nominación, en esta ocasión siendo la única representante candidata por ese peliculón dramático sobre la pérdida que es Rabbit Hole, y que merecía haber obtenido menciones igualmente para Aaron Eckhart, Dianne Wiest o su guión. Han cambiado bastantes cosas en ese periodo de tiempo: de entrada los rasgos faciales de la actriz, una de tantas víctimas de la cirugía estética mal entendida. Varias críticas vertidas sobre la tercera película de John Cameron Mitchell acusan a la Kidman de falta de expresividad y exceso de morritos, lo que, en mi opinión, no puede ser más falso. Nicole está perfecta como esposa y madre sumida en un infierno del que no sabe salir. A veces está sutil, a veces está de bofetada, otras la comprendemos, otras lloramos con ella y algunas le daríamos la espalda. Como a cualquier mujer que sufriese una experiencia como la suya. La suya es una composición realista, sobrecogedora y sublime.

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Jennifer Lawrence por Winter’s Bone

Jesús Rubio
A los americanos les encanta contar entre sus nominados con algún representante de nuevos talentos y diamantes en bruto a los que poder sacar brillo para alimentar su maltrecho starsystem. No han reparado los académicos en nuestros Goyas y su categoría para los mejores intérpretes revelación, quizás un espacio justo para candidaturas como la de Jeniffer Lawrence, joven actriz formada en la televisión que soporta con heroísmo contenido el protagonismo de la mohína Winter’s Bone. Su trabajo es impresionante para una actriz de su edad, incorporando con pasmosa verdad los mil y un dramas de la desdichada protagonista. Aún así, el premio de Lawrence puede darse por perdido habida cuenta de las enormes actrices que le acompañan en las nominaciones.

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Natalie Portman por Cisne negro

Pablo López
En una atmósfera enfermiza, perturbada y enloquecida como la que Darren Aronofsky plantea en su ultimo trabajo, Cisne negro, es necesario que su personaje principal esté a la altura. Natalie Portman no solo lo consigue, sino que ejecuta una interpretación al límite de su integridad física que es la inefable y enésima prueba de que la estatuilla debe ser suya. Tras dos globos de oro, una nominación al Oscar y una sólida carrera que la coloca como una de las actrices más versátiles de su generación, Natalie Portman ha adquirido la madurez profesional suficiente para entrar en el olimpo de las actrices premiadas con el Oscar a mejor actriz protagonista, y esta, sin duda, y a pesar de las grandes contendientes a la categoría, parece que será su gran noche.

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Michelle Williams por Blue Valentine

María Pérez
De los prometedores actores que salieron de aquella sobrevalorada serie llamada Dawson crece, quizá haya sido Michelle Williams la que haya arriesgado más en la elección de sus papeles y la que esté consiguiendo una carrera más coherente y respetada. Con Cindy, su personaje en esta descarnada crónica del fracaso amoroso que es Blue Valentine, no se desvía ni un centímetro, y vuelve a ofrecer esa mezcla irresistible de intimidad, dolor, rebeldía y fragilidad que caracteriza la gran mayoría de sus trabajos. La interpretación que le ha merecido esta nominación es honesta y minuciosa y muy natural, a veces incluso parece improvisada. La joven Cindy, romántica irredenta, intentó escapar de los matrimonios sin amor ni grandes expectativas que le rodeaban casándose con Dean (que debería estar nominado también, todo sea dicho), pero ahora, cuando el matrimonio llega a su fin, se siente decepcionada de él y de la vida. Incorpora la amargura de sentirse atrapada en un matrimonio que ha frustrado sus ambiciones; una amargura que hace sentir pero rara vez se hace explícita. Si bien este año la dura competencia hará imposible que gane el Oscar, no me cabe la más mínima duda de que volveremos a verla nominada.
Ganará: Natalie Portman por Cisne negro

Debería ganar: Natalie Portman por Cisne negro