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Este año no ha habido grandes sorpresas en la categoría de Mejor música. Quizás lo más destacable (aunque bastante previsible) es la nominación de A.R. Rahman en este apartado por sus canciones de Slumdog Millionaire desobedeciendo así el código normativo de la Academia. El caballero oscuro que había sido la única descalificada para luego volver a ser considerada, al final no ha sido nominada. El curioso caso de Benjamin Button, Resistencia, Slumdog Millionaire, Mi nombre es Harvey Milk y Wall*E se disputarán este Oscar que canta bastante a la India. 

La Academia este año no ha dado sorpresas y ha realizado una correcta selección que se aleja de las arriesgadas (y muchas veces justificables) nominaciones de otros años. Por tanto, se denota una pasividad general en estas nominadas que en general dan un nivel suficiente. Repasemos las nominadas y las olvidadas.

Éste ha sido el año de Danny Elfman y la Academia sólo parece recordarle cuando trabaja con Gus Van Sant. Así, Mi nombre es Harvey Milk, un paso adelante en la carrera del compositor, consigue la cuarta nominación para Elfman y le da un empujón en su denostada carrera de sus últimos años. Probablemente no tenga ninguna oportunidad de ganar. 
Alexandre Desplat, en cambio, se ha hecho con una nominación cantadísima, su gran trabajo para El curioso caso de Benjamin Button no podía ser obviado por el gremio que pese a que se portó mal con sus primeros trabajos parece tener claro (como lo tenemos el resto del mundo desde hace tiempo) que es uno de los mejores músicos de la actualidad. Esta es su segunda nominación al Oscar tras La reina. Merecería ganar pero lo tendrá difícil. 
Tampoco es de extrañar la nominación de James Newton Howard por Resistencia, un muy digno trabajo aunque esté asociado a una película regular. No olvidemos tampoco que la Academia es una incondicional de sus mejores y peores trabajos. Sinceramente, le esperábamos doblemente nominado por El caballero oscuro. Se ve que tampoco aquí ha gustado. 
Finalmente, el trabajo de A. R. Rahman ha sido reconocido como una de las mejores partituras pese a no tener prácticamente piezas instrumentales. Prueba de ello es que ha monopolizado prácticamente la categoría de Mejor canción. Ya nos explicará la Academia qué score de Slumdog Millionaire han escuchado. Desgraciadamente, Rahman tiene más que ganado este Oscar y probablemente el de Canción. Vamos lo que es premiar dos veces una cosa que sólo es una. 
Por último, Thomas Newman es destacado por Wall*E (y es obviado por Revolutionary Road), una divertida banda sonora que en realidad es una partitura llena de tópicos musicales muy propios de su estilo. Decir que opta también al Oscar a la Mejor canción por Down to Earth compuesta junto a Peter Gabriel. 
Entre los olvidados destacamos en primer lugar a John Williams que por primera vez en muchos años no es nominado al Oscar con alguno de los trabajos por los que compite. Este año su partitura para Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal se queda fuera. Parece ser que el nuevo Gremio ya no  está dispuesto a reconocerle por cualquier música que haga. Otro de los afectados es Hans Zimmer que este año había sumado nominaciones a otros premios por El caballero oscuro, Kung Fu Panda y El desafío. Ninguna ha convencido a los compositores. 
Dos conclusiones podemos extraer de esta selección. La primera es la falta de rigor y riesgo de un Gremio que nos tenía acostumbrados a una estudiada y selecta lista de nominadas en ediciones anteriores. Estos últimos años, hemos visto como se va aletargando y contaminando por la entrada de nuevos compositores faltos de interés en la música de cine. La segunda es la inexplicable omisión de Nico Muhly y su score para The Reader, sobre todo, visto el entusiasmo sorpresivo de los miembros de la Academia por la película. También, porque es con mucho la mejor banda sonora del 2008. Una gran joya que además está muy presente durante todo el filme. Injusto. Por suerte, los aficionados recordaremos este año por haber descubierto en Muhly una gran promesa como lo hicimos en 2004 con Alexandre Desplat. La Academia puede seguir ignorando a los verdaderos talentos. Después de todo, Desplat se ha convertido en un exponente para la nueva generación de compositores y Santaolalla ha desaparecido del mundo del cine. ¿Hace falta que explique lo que pasará con Rahman y Nico Muhly?